Tres Marías

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Las Tres Marías, portando los ungüentos para el cadáver de Cristo. Detalle de una obra de Nicolaus Haberschrack, 1470.
Manuscrito egipcio (en caracteres arábigos) de Ilyas Basim Khuri Bazzi Rahib, 1684. El ángel recibe a las Tres Marías ante el sepulcro vacío. Aunque sólo se representan las figuras de dos, la tercera se identifica por el tercer nimbo que se encuentra tras los suyos.
William Holman Hunt, Cristo y las dos Marías, 1847. El número de los personajes femeninos no es constante en los relatos evangélicos.
Rubens, Las Santas Mujeres ante el sepulcro, 1611-1614. En este caso, el número es de seis, y dos los ángeles.
Carlo Crivelli, Políptico de la Catedral de Ascoli. El grupo de tres está aquí compuesto por la Virgen María, Juan Evangelista y María Magdalena.
Descendimiento, de Van der Weyden, 1435-1438.
Santo Entierro, de Juan de Juni, siglo XVI.

Tres Marías (a veces utilizado en la forma Santas Marías, Tres Santas Marías o Santas Mujeres) es la denominación conjunta de distintos personajes evangélicos llamados María, no siempre coincidentes (la madre de Jesús, la Virgen María y algunos de los discípulos femeninos),[1] y el nombre convencional de dos temas evangélicos muy desarrollados en la cultura y el arte.

La relación de Jesucristo con las mujeres[2] ha sido objeto de particular exégesis y hermenéutica en el cristianismo y de estudios de género desde una perspectiva laica.

Personajes evangélicos[editar]

Además de su madre, la Virgen María, las dos "Marías" más importantes de los relatos evangélicos son: María Magdalena (o de Magdala) y María de Betania (a veces identificada con la anterior,[3] pero más usualmente identificada como la hermana menor de Lázaro de Betania y Marta de Betania -véase también Marta y María-).

Se ha señalado la existencia de una oposición entre las personalidades de estas "Marías", ambas las más cercanas a Jesús como "compañeras": la de Magdala, caracterizada por el arrepentimiento, simbolizaría la Ley y los profetas (el Antiguo Testamento); la de Betania, caracterizada por el amor libremente escogido, simbolizaría el Nuevo Testamento.

Otras "Marías" evangélicas son:

  • María Salomé, que acompañó a Jesucristo durante la crucifixión. Fue mujer de Zebedeo y madre de los apóstoles Santiago el Mayor y Juan.
  • María de Cleofás o Cleofé, que sería mujer de Cleofás (identificable con Tadeo o Alfeo) y hermana de la María madre de Jesucristo. A veces se la identifica con María Salomé, ya que también es citada en la escena de la crucifixión, pero en distinto evangelio.
  • María(madre de Santiago y José). En algunas interpretaciones de los textos evangélicos se identifica con la misma María madre de Jesucristo, que habría tenido otros hijos. La interpretación católica más usual rechaza esa posibilidad, sugiriendo que puede ser cualquier otra María, por ejemplo, la María de Cleofás.[4] Esta identificación conllevaría la de uno de sus hijos con Santiago el Menor (o Santiago el de Alfeo), tal como se explicita en el Evangelio de Marcos.[5] La identidad del otro hijo, José, es menos clara; aunque ese nombre (también muy común) era llevado por José de Arimatea (cuyo papel en la crucifixión y entierro de Cristo es destacadísima) y por José de Nazaret (o San José, el esposo de la María madre de Jesucristo).

Había allí muchas mujeres que miraban de lejos: eran las mismas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo.

Entre ellas estaban María Magdalena, María —la madre de Santiago y de José— y la madre de los hijos de Zebedeo.

Mateo 27, 55-56[6]

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Juan 19, 25[7]

Iconografía de los temas evangélicos[editar]

La representación gráfica más antigua conocida del tema de Las tres Marías se descubrió en una capilla del yacimiento arqueológico de Dura Europos (ciudad sobre el Éufrates, actualmente en Siria), pintada antes de la destrucción de la ciudad en el año 256.

Crucifixión, Descendimiento y Entierro de Cristo[editar]

La iconografía cristiana representa a veces el grupo de mujeres que presencian la Crucifixión de Cristo o el Descendimiento (habitualmente como escena secundaria del tema principal, pero en ocasiones convertido en motivo destacado (por la posición, tamaño o tratamiento elegido por el artista). En ocasiones se titula como Lamentación sobre Cristo muerto. Cuando es únicamente la figura de María la que acoge el cuerpo de Cristo, el tema se denomina Pietà. Una escena posterior es la de el Entierro de Cristo, en que los personajes femeninos se suelen identificar como plañideras. El número de personajes femeninos es muy variable. Muy a menudo se incluye (especialmente en la crucifixión) la presencia de Juan Evangelista, vinculado a la Virgen María. Cuando aparecen sólo dos personajes femeninos se suelen identificar como la Virgen María y María Magdalena (siendo Juan el tercer personaje que equilibra el triángulo compositivo).

Resurrección[editar]

También se representa a veces a la mujer o grupo de mujeres que van a visitar el Santo Sepulcro, lo hallan vacío (Sepulcro Vacío[8] y se encuentran con Jesús Resucitado, siendo por tanto los primeros testigos de la Resurrección de Cristo.[9] Según el Evangelio de Juan no fue un grupo, sino únicamente la Magdalena, pero según los Evangelios de Lucas, Marcos y Mateo eran María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé o María Magdalena, Juana y María, la madre de Santiago, y las demás mujeres que las acompañaban o María Magdalena y la otra María. También según uno de los evangelios apócrifos (el de Pedro) eran varias mujeres.[10]

En pintura religiosa, el encuentro entre Jesús resucitado y una mujer ante su tumba se conoce con la expresión latina (de la Vulgata) Noli me tangere ("no me toques").

En la liturgia medieval, el tema denominado Quem quaeritis? dio origen al primer drama litúrgico europeo.

En imaginería religiosa y en los pasos de las procesiones de Semana Santa en España es habitual el Grupo de las Tres Marías,[11] que puede nombrar también a un grupo de tres velas.[12]


Trémaïé y peregrinación de Saintes-Maries-de-la-Mer[editar]

Un bajorrelieve galo-romano de Les Baux-de-Provence, identificado posteriormente (siglo XVII) como una representación de las Tres Marías, y conectada con la leyenda de la llegada a esa zona del sur de Francia de algunos discípulos de Cristo, entre ellos María Magdalena. El lugar pasó a denominarse, en lengua provenzal Trémaïé.[13]

En una población de la misma región, Saintes-Maries-de-la-Mer, se realizan (en su forma actual desde 1935) unas manifestaciones de religiosidad popular que incluyen una peregrinación denominada "de las Santas Marías" o "de los gitanos".[14]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Harris, Stephen L., Understanding the Bible. Palo Alto: Mayfield. 1985. p. 371. Fuente citada en en:Female disciples of Jesus
  2. Stagg, Evelyn and Frank. Woman in the World of Jesus. Westminster John Knox Pr, 1978. ISBN 978-0-664-24195-7. Fuente citada en en:Jesus' interactions with women
  3. http://www.corazones.org/santos/maria_magdalena.htm
  4. ¿Tuvo María más hijos?, en apologetica.org
  5. 15:40 Había también allí algunas mujeres que miraban de lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé,

    15:41 que seguían a Jesús y lo habían servido cuando estaba en Galilea; y muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.

  6. «Evangelio Según San Mateo».
  7. «Evangelio Según San Juan».
  8. Stagg, Evelyn and Frank. Woman in the World of Jesus. Philadelphia: Westminster Press, 1978 ISBN 0-664-24195-6 Fuente citada en en:Empty tomb
  9. Véase en la wikipedia en inglés en:Resurrection of Jesus y en:Resurrection appearances of Jesus
  10. 20:1 El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. (...)

    20:11 María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro

    20:12 y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.

    20:13 Ellos le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?" María respondió: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto". 20:14 Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.

    20:15 Jesús le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?" Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo".

    20:16 Jesús le dijo: "¡María!" Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: "¡Raboní!", es decir, "¡Maestro!"

    20:17 Jesús le dijo: "No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: "Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes"".

    20:18 María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

    16:1 Pasado el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé compraron perfumes para ungir el cuerpo de Jesús.

    16:2 A la madrugada del primer día de la semana, cuando salía el sol, fueron al sepulcro.

    16:3 Y decían entre ellas: "¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?"

    16:4 Pero al mirar, vieron que la piedra había sido corrida; era una piedra muy grande.

    16:5 Al entrar al sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca. Ellas quedaron sorprendidas,

    16:6 pero él les dijo: "No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. Miren el lugar donde lo habían puesto.

    16:7 Vayan ahora a decir a sus discípulos y a Pedro que él irá antes que ustedes a Galilea; allí lo verán, como él se lo había dicho".

    16:8 Ellas salieron corriendo del sepulcro, porque estaban temblando y fuera de sí. Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

    24:1 El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado.

    24:2 Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro 24:3 y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. 24:4 Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. 24:5 Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: "¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? 24:6 No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: 24:7 "Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día"". 24:8 Y las mujeres recordaron sus palabras. 24:9 Cuando regresaron del sepulcro, refirieron esto a los Once y a todos los demás. 24:10 Eran María Magdalena, Juana y María, la madre de Santiago, y las demás mujeres que las acompañaban. Ellas contaron todo a los Apóstoles, 24:11 pero a ellos les pareció que deliraban y no les creyeron.

    24:12 Pedro, sin embargo, se levantó y corrió hacia el sepulcro, y al asomarse, no vio más que las sábanas. Entonces regresó lleno de admiración por lo que había sucedido.


    28:1 Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro.

    28:2 De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella.

    28:3 Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve.

    28:4 Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos.

    28:5 El Ángel dijo a las mujeres: "No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado.

    28:6 No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba,

    28:7 y vayan en seguida a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán". Esto es lo que tenía que decirles".

    28:8 Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos.


    1. Al rayar el alba, María Magdalena, discípula del Señor, tomando consigo a varias de sus amigas, fue con ellas al sepulcro en que aquél había sido depositado.

    2. Y eligió esa hora, por temor a los judíos, los cuales estaban inflamados de cólera, y ella no había hecho, sobre el sepulcro del Señor, lo que las mujeres acostumbran a hacer con los muertos y con los seres queridos.

    3. Y las visitantes temían que los judíos las viesen, y decían: Aunque el día en que se lo crucificó no hayamos podido llorar y lamentarnos, hagámoslo ahora, al menos sobre su sepulcro. ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro, a fin de que entremos, nos sentemos junto a él, y lo unjamos?

    4. Porque la piedra es enorme, y tememos que alguien nos vea. Y, si no podemos revolverla, al menos depositaremos a la entrada lo que traemos en memoria suya. Y lloraremos, y nos lamentaremos, hasta que volvamos a nuestras casas.

    XIII 1.Y, habiendo llegado al sepulcro, lo encontraron abierto. Y aproximándose, y bajándose a mirar, vieron, sentado en medio del sepulcro, un mancebo hermoso y vestido con una ropa muy brillante, que les dijo:

    2. ¿Por qué habéis venido? ¿A quién buscáis? ¿Al crucificado? Resucitó, y se fue. Y, si no lo creéis, mirad, y ved que no está ya en el lugar en que se lo puso. Porque se ha levantado de entre los muertos, y se ha ido a la mansión de donde se lo había enviado.

    3. Entonces las mujeres, espantadas, huyeron.

    Evangelio de Pedro (de los apócrifos), cps. 12 y 13.http://escrituras.tripod.com/Textos/EvPedro.htm
  11. «:: Real Hermandad De Jesus Divino Obrero ::».
  12. «Terra - Foros».
  13. G. Barruol (ed.), «Les bas-reliefs rupestres des Trémaïé et des Gaïé», en Les Alpilles, encyclopédie d'une montagne provençale, Les Alpes de Lumière, Forcalquier, 2009, p. 160, 161. Fuente citada en fr:Trémaïé
  14. Marc Bordigoni, Le pèlerinage des Gitans, entre foi, tradition et tourisme, Institut d’ethnologie méditerranéenne et comparative (Idemec), Aix-en-Provence. Fuente citada en fr:Pèlerinage aux Saintes-Maries-de-la-Mer