Toma de Miraflores

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Toma de Miraflores
Conflicto armado colombiano
Fecha 3-4 de agosto de 1998
Lugar Bandera de Colombia Miraflores, Guaviare, Colombia
Conflicto Ataque de las FARC en la población de Miraflores a bases militares de las Fuerzas Armadas de Colombia.
Resultado Destrucción de la base antinarcóticos. Victoria de las FARC.
Beligerantes
Bandera de Colombia Fuerzas Militares de Colombia
Bandera de Colombia Policía Antinarcóticos
Flag of the FARC-EP.svg FARC-EP
Comandantes
Bandera de Colombia Ernesto Samper
Bandera de Colombia Manuel José Bonett
Bandera de Colombia Mario Hugo Galán
Bandera de Colombia General Jaime Humberto Cortés Parada
Bandera de Colombia Capitan William Rubio Moreno (herido en acción)
Bandera de Colombia Teniente de la Policía William Donato (capturado)
Flag of the FARC-EP.svg Secretariado de las FARC
Flag of the FARC-EP.svg Mono Jojoy
Flag of the FARC-EP.svg Hernán Darío Velasquez
Flag of the FARC-EP.svg Urías Cuellar
Unidades militares
Bandera de Colombia Ejército de Colombia:

Bandera de Colombia IV División del Ejército

Bandera de Colombia Batallón de Infanteria 19 Joaquín París
Flag of the FARC-EP.svg Bloque Oriental:

Flag of the FARC-EP.svg Columna Móvil Teófilo Forero[1]
Flag of the FARC-EP.svg Columna Móvil Juan José Rondón
Flag of the FARC-EP.svg Frente 1

Flag of the FARC-EP.svg Frente 7
Fuerzas en combate
120 soldados
70 policías antinarcoticos[2]
1000 guerrilleros[2]
Bajas
16 muertos, 26 heridos, 129 capturados Desconocidas
[editar datos en Wikidata ]

La Toma de Miraflores fue un ataque perpetrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia el 3 de agosto de 1998 contra una base antinarcóticos de la Policía Nacional de Colombia y un batallón del Ejército Nacional de Colombia. La base antinarcóticos de Miraflores, localizada en una zona comercial de la población del mismo nombre en el departamento de Guaviare, era el principal centro de la lucha antidrogas en Colombia.[3]

El ataque fue considerado por medios como El Espectador, como un "golpe certero al corazón de la Policía y del Ejército y un triunfo para las FARC". Según El Espectador, con la arremetida a Miraflores quedó establecido que la guerrilla también intentaba defender el negocio del narcotráfico con el que ha financiado su existir.[4]

El Ataque[editar]

Cuando apenas faltaban 4 días para la posesión del nuevo presidente de Colombia Andres Pastrana Arango el Bloque Oriental lanzó uno de los más violentos y demoledores ataques en la historia de las FARC, en desarrollo de "la ofensiva de Despedida" contra el gobierno de Ernesto Samper. La Operación "Comandante Jacobo Arenas estamos cumpliendo", como fue denominada por los insurgentes, y dirigida por el Mono Jojoy, líder del Bloque Oriental, había sido propuesta al secretariado hace un mes. Y fue aprobada porque todos sabían lo difícil que sería la entrada de refuerzos a la base y, además, porque se conocían por labores de inteligencia los túneles, armamento, trincheras y ubicación estratégica de los uniformados. 15 días antes de la toma el bloque empezó a movilizar a sus frentes para el ataque, unos 1000 hombres en total.[5]

Cerca de 220 guerrilleros que se desplazaron sin ser detectados por las orillas del río Vaupes, entraron a las 7 de la noche del lunes 3 de agosto en la población de Miraflores. Los primeros destacamentos, sorprendieron y redujeron fácilmente una patrulla mixta de 21 hombres del ejército y la policía que se movía por la zona, haciéndolos prisioneros sin que ni siquiera pudieran activar las alarmas. La primera avanzada de las FARC tenía como objetivo el fuerte militar. Sus comandos ascendieron los 600 metros que separan el cuartel del río, pero a mitad de camino se encontraron con los primeros cordones de contención militar. En medio de los combates, otras columnas insurgentes, dispuestas de manera perimetral, abrieron fuego desde la selva contigua no solo contra la base del Ejército, sino contra su objetivo central: el fortín antinarcóticos de la Policía.

A partir de las 10 de la noche con la llegada de los primeros cilindros bomba inició el asalto masivo sobre las bases del Gobierno, bombardeando con toda clase de armamento pesado como rockets, granadas, morteros y decenas de pipetas de gas cargadas con explosivos, las dos posiciones. Grupos especiales de ocho hombres, con solo una pistola al cinto, llevaban los cilindros de gas (conocidos entre los hombres de las FARC como ramplas), mientras el resto de los guerrilleros se movían armados hacia las bases, llevando los tubos metálicos o cañones artesanales, por donde salían volando las pipetas. De su centro de operaciones en la selva iba bajando toda la artillería artesanal, así como el resto de explosivos, armas y municiones. Tras los matorrales también se ocultaban los aparatos de comunicación, el grueso del armamento y un grupo de apoyo que estaba listo para moverse al pueblo por si los frentes 1 y 7, las compañías Rondón y Teófilo Forero necesitaban apoyo en el combate. Todos los subversivos avanzaban vestidos de camuflado con una cinta de la bandera de Colombia en el pecho. Esa era la única forma de diferenciarse de militares y policías en la noche lluviosa de Miraflores, donde no hay electricidad.[6]

En medio de los durísimos combates aviones OV 10 de la FAC y helicópteros artillados del Ejército y la policía enviados desde la base aérea de Apiay en Villavicencio y San José del Guaviare, apoyaron a las tropas en tierra. Sosteniéndose en un verdadero bombardeo de pipetas, las miembros de las FARC avanzaron por todos los frentes, atravesando los solares de las casas para llegar por detrás de las posiciones gubernamentales y cercaron a militares y policías que continuaban defendiéndose desde sus trincheras. Los insurgentes habían atacado también por donde terminaba la pista de aterrizaje y estaba ubicado otro puesto militar. Gritaban a los soldados "Ríndanse", "ríndanse" , a lo que estos respondieron "Acaben de una vez, h.p.".

En la mañana del 4 de agosto, sobre las 10 horas, cuatro helicópteros B-212 y UH-1H de la Policía sobrevolaron Miraflores y asistieron a los hombres en tierra. Sin embargo, por falta de combustible los aparatos tuvieron que regresar a San José del Guaviare. La suerte quedo echada. La descomunal fuerza del ataque doblegó las barreras de protección de la base antinarcóticos. Las minas antipersonal dispuestas preventivamente a su alrededor volaron con las descargas de las bombas y las mallas dispuestas para hacer frente a misiles y cohetes terminaron por ceder. Mallas que además resultaron ineficaces contra los cilindros cargados de explosivos que caían por encima de estas. En un paraje situado a dos kilómetros de allí, donde en el pasado hubo una chagra sembrada de coca, aterrizaron tres helicópteros Black Hawk con setenta soldados profesionales. Las naves fueron recibidas a tiros, pero la tropa logró ganar posiciones. Sin embargo, su desembarco fue de poca utilidad ya que no pudieron ingresar al area de combates y asistir a los atacados.[7]

Finalmente, tras 26 horas de combate, a las 4:30 de la tarde, la guerrilla copó las unidades del ejército y la policía que aun luchaban, sin refuerzos y aisladas. A esa hora la munición de las tropas regulares se había agotado. Algunos uniformados lograron camuflarse en la selva, evitando su captura pero el resto cayo rápidamente en manos enemigas incluyendo al comandante de los efectivos policiales en Miraflores, Teniente Willian Donato Gomez, que fue secuestrado a pesar de hallarse herido. El Capitán William Rubio, que también estaba lesionado, evito ser retenido por las FARC quitándose el bigote y sus insignias para no ser reconocido. La base militar y la Antinarcóticos quedaron totalmente arrasadas. El balance no pudo ser mas desastroso para las Fuerzas Gubernamentales: 16 muertos (13 de ellos militares), cerca de 26 heridos, 129 capturados (73 soldados y 56 policías), mas 176 fusiles y 12 ametralladoras perdidas. Ha sido el mayor numero de prisioneros tomados por las FARC en cualquier acción terrorista en toda su historia. Durante el ataque murieron también 3 civiles, víctimas del fuego cruzado y los cilindros bomba de la guerrilla.

Acuerdo humanitario[editar]

Dos uniformados capturados en la Toma de Miraflores fueron liberados por las por las FARC de manera unilateral el día 2 de abril de 2012: Robinson Salcedo y Luis Alfredo Moreno. El Teniente Coronel de la Policía Nacional William Donato y el Sargento Mayor del Ejército Nacional Arbey Delgado estuvieron cautivos por la guerrilla de las FARC durante 12 años, hasta ser rescatado por las Fuerzas Especiales de las FFMM de Colombia en la 'Operación Camaleón' el 14 de junio de 2010.

La mayoría de los uniformados secuestrados recobraron la libertad después de una liberación unilateral por parte de las FARC, durante los diálogos de paz en San Vicente del Caguán, Caquetá, tras la firma del Acuerdo de Los Pozos, suscrito el 9 de febrero del 2001 entre las FARC y el gobierno del presidente Andrés Pastrana.[8] Cinco uniformados fueron rescatados el 2 de julio de 2008 tras la "Operación Jaque" del Ejército de Colombia. El 28 de noviembre de 2008, aproximadamente 50 exmilitares y policías que estuvieron secuestrados después del ataque de Miraflores, marcharon para exigir a las FARC la liberación de los secuestrados y para pedir una mejor atención para enfrentar las secuelas que les dejó el haber estado secuestrados.[9] [10]

Condena al Estado colombiano[editar]

El 26 de agosto de 2008, el Consejo de Estado de Colombia condenó a la Nación a pagar 3 mil millones de pesos colombianos al encontrar negligencia del estado por los daños causados a la población civil que sufrió el combate entre las FARC y la Fuerza Pública en la localidad de Miraflores.[4]

Según el expediente, "la Policía que participaron en la confrontación armada causaron muchos de los daños cuya indemnización se reclama y que en ningún momento trataron de proteger a la población civil, que era usada como escudo por el grupo armado ilegal".[4]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]