Tebaida leonesa

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Montes Aquilanos a su falda parte del Valle del Oza y el pueblo de Montes de Valdueza.

Se conoce como Tebaida leonesa a una zona montañosa que desde antiguo ha estado aislada debido a lo agreste del terreno y las dificultosas vías de comunicación, situada al sureste de la comarca de El Bierzo, en la provincia de León, en la que se establecieron, a partir del siglo IV, numerosos de los primeros ermitaños cristianos buscando el retiro para dedicarse a la oración y la meditación.

El nombre, acuñado en la época romántica, proviene de la similitud con los templos de la antigua Tebas egipcia, tanto en cantidad como en belleza y aislamiento, aunque los de esta fueran en el desierto y estos se encuentren rodeados de una naturaleza exuberante.[cita requerida]

Geografía[editar]

Abarca los siguientes valles: Valle del Oza, el Valles de Compludo, Valle de las Tejadas y Paradasolana, Valle del Meruelo, Valle del Real, Valle de Montealegre (Monasterio de San Juan de Montealegre) y otros pueblos cercanos como San Pedro Castañero en el municipio de Castropodame y los pueblos del sur del municipio de Ponferrada que no se encuentran en el Valle del Oza (Lombillo, Salas y Villar de los Barrios, Campo de Ponferrada, Otero de Ponferrada y San Lorenzo del Bierzo).

Bien de Interés Cultural[editar]

Cueva de San Genadio. Cueva donde se retiro San Genadio. Está situada en el Valle del Silencio, cerca de Santiago de Peñalba.

Según el Real Decreto 1244/1969 se declaró «paisaje pintoresco» a la llamada «Teibada Leonesa». Posteriormente ha sido incluido en el catálogo de Bienes Inmuebles de Interés Cultural como «Sitio histórico».

La llamada «Tebaida Leonesa» es una zona privilegiada de la comarca del Bierzo tanto por su belleza natural como por sus valores históricos y artísticos. Enclavada en el Ayuntamiento de San Esteban de Valdueza, en la cuenca del río Oza, abarca los términos de las Entidades Menores de San Pedro de Montes y Santiago de Peñalba. Los picos de la Peña del Águila, Fuentefría, El Collado, La Guiana, El Tesón, La Portillina, Alto de las Bardianas, Silla de la Yegua, el Corón y Anubleras forman el recinto, natural en que se asentaron desde tiempos remotos la historia y el arte. En estos lugares levantaron los primeros astures uno de sus castros. En el Valle del Silencio, de una impresionante grandeza, creó San Fructuoso en el siglo VII un núcleo cultural al que acudieron anacoretas de los centros donde más brillante y esplendoroso era el saber visigótico isidoriano: la Bética, Toledo, Mérida... Fundó el santo leonés Compludo o Cómpluto, rodeado por otros santuarios o cenobios, repartidos por la región. Más tarde llegó allí San Valerio, el recio escritor visigodo, qué restauró ruinas y edificó capil1as, y luego San Genadio, el Obispo astorgano, fundador de una comunidad que vivió floreciente hasta la exclaustración del siglo pasado. Fruto de todo ello es el templo románico de San Pedro, del siglo XIII, y el de Santiago, del año novecientos trece, ejemplar mozárabe que ha llegado intacto hasta nuestros días y que constituye una de las joyas más valiosas del tesoro artístico español. La paz y el sosiego de estos valles angostos, cubiertos de árboles seculares y de evocadoras ruinas de los monasterios del medievo, hacen de este lugar un singular paraje de tradición y arte que debe ser conservado en su primitiva belleza, preservándole, mediante la pertinente declaración, de oportunistas alteraciones que pudieran perjudicarle.

BOE[1]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]