Satí (tradición)

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En el marco del hinduismo, satí es el rito en el que una mujer, que acaba de enviudar se quema en la pira de cremación de su marido.


Inmolación de una viuda hinduista, que se arrojó a la pira de su marido, según un grabado de 1851.

Origen[editar]

En la mitología hindú, Satí es el nombre de una hija del mítico patriarca Daksha, la cual se prendió fuego a sí misma cuando su padre insultó a su esposo, el dios Shivá.

El nombre satí significa ‘piadosa’.

Casos voluntarios[editar]

El acto de satí tenía lugar voluntariamente en la mayoría de los casos. Modernamente se debate si la presión social podría hacer la inmolación como obligatoria. Ya que para una viuda sin hijos, su vida carecía de incentivo. En algún caso por el contrario, el deseo de una viuda de inmolarse era evitado por sus parientes. Como la incineración del difunto ocurría al día siguiente de la muerte, la viuda tenía que tomar la decisión rápidamente.

Los testimonios relatan diversos modos de cometer satí. Generalmente la viuda se sentaba o se postraba al lado del difunto. Hay ocasiones en que la viuda caminaba o saltaba cuando la pira estaba ya iniciada o incluso hay casos en que la viuda prendía ella misma el fuego.

Casos obligatorios[editar]

Hay testimonios de casos en que la viuda era forzada a su muerte. Así hay representaciones gráficas de mujeres atadas en la pira apagada. Hay versiones en las que se cuenta que la viuda estaba drogada. Hay casos de hombres que con palos impedían que la viuda intentara huir de las llamas.

Aunque la práctica del satí ha sido abolida legalmente en India, las viudas continúan siendo cruelmente estigmatizadas. Mientras que los hombres pueden volverse a casar, para las mujeres es prácticamente imposible, especialmente si son madres; además, una mujer en el momento en que enviuda pierde todas sus propiedades y derechos.

El rechazo social las obliga a identificarse con saris completamente blancos, y en el momento de enviudar les rapan el pelo y le cambian la señal de la frente. Su sola presencia es considerada un mal augurio.

En la actualidad[editar]

Aunque cada vez más escasos, aún ocurren casos de satí. Por ejemplo una viuda que se arrojó a la pira en que se cremaba su difunto marido el 21 de agosto de 2006 en el distrito de Sagar (Madhya Pradesh), en India.[1]

Muchas veces los lugares donde las esposas se inmolaron se convierten en puntos de peregrinación donde la gente acude a dejar sus ofrendas. Eran mujeres invisibles, cuyo valor social dependía de los hombres y que pasaron a ser eternas.

En la India, cuyos líderes políticos y religiosos a veces se muestran ambiguos, y algunos lo defienden como una costumbre y el “derecho religioso” de las esposas a elegir su destino cuando su marido fallece, el satí sigue practicándose.

Influencia en la literatura[editar]

En la novela La vuelta al mundo en ochenta días (de Julio Verne), se describe un satí en el que los protagonistas Phileas Fogg y Passepartout arriesgan su vida para salvar a la princesa Aouda de ser incinerada.

En 1899, el poeta inglés Rudyard Kipling escribió un poema titulado El último satí.[2] En él, la reina Bundi escapa de los ingleses que intentaban evitar su satí. Boondi se arroja a las llamas para ser la primera esposa del fallecido en la otra vida.

Películas[editar]

Notas[editar]

Enlaces externos[editar]