Riada del camping de Biescas

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Antiguo encauzamiento escalonado en el cono de deyección del Barranco de Arás. En la parte izquierda de la imagen se observa el edificio del camping Las Nieves. Al fondo se aprecia la masa repoblada a principios del s. XX
Nuevo encauzamiento construido en el cono de deyección, con mayor capacidad que el original que ha sido restaurado

La riada del camping de Biescas ocurrió el 7 de agosto de 1996 como consecuencia de una riada sufrida en el camping Las Nieves (42°36′52″N 0°19′36″O / 42.61444, -0.32667), situado sobre el cono de deyección del torrente de aguas justo antes de su desembocadura en el río Gállego y a un kilómetro escaso aguas abajo de Biescas, Huesca (Aragón). En la tragedia murieron 87 personas y 183 resultaron heridas.

Introducción[editar]

El 7 de agosto de 1996 ocurrió una tragedia en la que murieron 87 personas y 183 resultaron heridas como consecuencia de una riada sufrida por el camping Las Nieves (42°36′52″N 0°19′36″O / 42.61444, -0.32667), a un kilómetro escaso aguas abajo de Biescas, Huesca (Aragón).

El camping estaba situado sobre el cono de deyección del Torrente de Arás justo antes de su desembocadura en el río Gállego, que tiene una superficie de 52,4 ha.

La primera intervención hidrológico-forestal del torrente[editar]

La cuenca vertiente y el cauce del torrente de Arás habían sido objeto de repoblación y encauzamiento, lo que eufemísticamente se denomina "Restauración hidrológico-forestal". Los trabajos se comenzaron en la década de 1910 para proteger la carretera de Francia y evitar que los arrastres colmataran en embalse de La Peña, entonces en construcción[1] . Consistieron fundamentalmente en repoblaciones forestales en las laderas combinadas con técnicas de retención de suelos frente a la erosión (pequeñas empalizadas de ramillas de sauce sobre estacas de boj construidas manualmente), y en la construcción de diques de retención de sedimentos de mampostería hidráulica en los cauces.

En 1996 las repoblaciones forman un tapiz denso de árboles sin apenas sotobosque. Los diques se encontraban colmatados y colonizados por la vegetación de ribera.

El suceso[editar]

Suponiendo erróneamente que esta intervención hidrológico-forestal y el encauzamiento escalonado existente en el cono de deyección garantizaban la seguridad, se autorizó la construcción del camping en el cono de deyección del torrente.

Sin embargo, ese día se produjo una gran tormenta en la cabecera del barranco, con precipitaciones que los técnicos sitúan entre 200 y 250 mm, con unos 8 minutos en los que la intensidad pudo llegar a 500 mm/hora. La precipitación registrada en Biescas fue de 160 milímetros.

Las mayores intensidades de lluvia se registraron en la cabecera del barranco de Betés (afluente del torrente de Arás), un pequeño arroyo que discurría entre praderías y bosques. El gran caudal de la avenida excavó un nuevo cauce de tremendas dimensiones.

La tragedia fue agravada o causada por la acumulación de materiales en las cerca de 40 presas de retención de sedimentos existentes en la cuenca y que el agua se llevó por delante.

Las proporciones de la riada en el cono de deyección fueron dramáticas. Un importante volumen de agua que bajó por el barranco cargado de troncos y rocas, para arrasar el camping sin respetar el canal que se le había preparado al agua. Las estimaciones realizadas por diveros autores son dispares y sitúan la riada entre 200 y 500 metros cúbicos por segundo de agua, muy por encima de los 100-120 m3/s de capacidad del canal artifical, que arrastró al menos 68.000 m3 de materiales procedentes de la destrucción de casi 40 presas de retención de sedimentos, es decir entre 122.00 y 136.000 toneladas[2] . Esta avenida corresponde a un periodo de retorno de alrededor de 200 años, aunque ya en la década de los 20 del siglo XX hubo otra riada similar en el mismo lugar.

Es de destacar que gracias a las repoblaciones forestales existentes, no se produjo erosión en las laderas, por lo que se redujo el aporte de caudales sólidos. El aumento de los fenómenos de intercepción e infiltración frente a los de escorrentía superficial que supuso la existencia de la masa forestal, supuso así mismo una reducción de los caudales líquidos.

Los diques existentes en los cauces fueron literalmente barridos por la riada.

Riesgo anunciado[editar]

A pesar de las opiniones contrapuestas sobre el supuesto periodo de retorno de de 500 años, lo cierto es que en octubre de 1913[3] y junio de 1929[4] hubo otras riadas similares, en este último caso con un fallecido al arrastrar la riada al coche de línea de "La Hispano Tensina"[5] .

La intervención hidrológico-forestal aunque pudo reducir la magnitud de la riada, ningún caso debería haberse considerado una solución suficiente a los riesgos naturales de inundación, y más en un cono de deyección.[cita requerida]

Sin embargo, el camping se ubicaba en el cono de deyección de un torrente de grandes dimensiones que en el pasado había mostrado una potentísima dinámica torrencial, como muestran las dimensiones de su cono de deyección y las estructuras geológicas originadas por la erosión (las Señoritas de Arás) existentes en la cuenca. Este hecho debería haber sido motivo suficiente para que no hubiera sido ubicado allí un camping.[cita requerida]

Por todo ello, el funcionario del Servicio de Conservación del Medio Natural (COMENA) del Gobierno de Aragón, Emilio Pérez de Bujarrabal, Ingeniero de Montes, había emitido un informe negativo[6] a la instalación del cámping.

Pedro Montserrat Recoder, el 29 de junio de 2005

Además, el científico, botánico y ecólogo Pedro Montserrat Recoder, investigador del Instituto Pirenaico de Ecología-CSIC alertó en 1988 de la peligrosidad de ubicar una instalación en un cono de deyección donde se producen perturbaciones periódicas, tal como señala la presencia de un arbusto espinoso, el espino amarillo (Hippophae rhamnoides). Sus palabras sobre este escambrón de hoja plateada fueron: "allí compite con las sargas y rosales, penetrando en los conos de barrancos laterales como el de Arás que ahora se pretende urbanizar. Es mata de mal agüero, de ambiente torrencial, de rambla indómita que algún día volverá por sus fueros; quisiera ser mal profeta" (página 272 del tomo 6 de la Enciclopedia Temática Aragonesa, 1988).

En la página 211 de la misma obra advierte, refiriéndose a esta planta: "Vale la pena fijarse en ella por que le debemos la defensa de los suelos inestables, unos pedregales inhóspitos, y ha servido para recolonizar el cono de deyección en el barranco de Arás, bajo el Sobremonte, fijando lo inestable, algo que cualquier día puede volver a bajar enterrando la urbanización proyectada {se refiere al cámping}. Hay lugares peligrosos y nuestra planta cicatriza las heridas del paisaje, pero su presencia debe alertarnos."[7] [8]

La sentencia[editar]

A finales del 2005 la sala de lo contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional responsabilizó al Estado (Confederación Hidrográfica del Ebro) y a la Diputación General de Aragón como responsables de la tragedia, condenados a indemnizar con 11.265.987 euros a las víctimas del Camping "Las Nieves".

La segunda intervención hidrológica del torrente[editar]

La trágica riada supuso la desaparición de los diques de retención de sedimentos de la primera restauración. Sin embargo, las masas repobladas tuvieron un buen comportamiento de protección del suelo. Así, pese a las grandes intensidades de lluvia registradas, no se produjo erosión en las laderas.

Tras la tragedia se destinaron grandes sumas a una nueva intervencíon hidrológica en el Torrente de Arás. La necesidad y oportunidad de esta actuación resulta más que dudosa, ya que las laderas estaban estabilizadas y la cubierta forestal es homogénea y no había sufrido daños con la tormenta.

Lecciones no aprendidas[editar]

El camping ha cambiado su nombre y su ubicación. Actualmente se sitúa en el cono de deyección del cercano Torrente del Arratiecho.

Este torrente fue cementado y encauzado a principios del s.XX, contemporáneamente al Torrente de Arás.

La cuenca vertiente de este torrente es considerablemente menor a la del de Arás, pero las pendientes de sus cauces y laderas son mucho más pronunciadas. En la repoblación forestal se aprovecharon los muros de piedra ya existentes. A pesar del tiempo transcurrido, las repoblaciones en el Torrente de Arás y el del Arratiecho sólo son densos pinares, acompañados de un pobre cortejo florístico en el que sólo hay boj, espinos, etc.

Al igual que en el caso del Torrente de Arás, las actuaciones forestales existentes en el Torrente del Arratiecho, reducen pero no eliminan los grandes riesgos inherentes a los conos de deyección de unos torrentes que en su día mostraron una actividad torrencial de gran potencia.

Por otra parte, el profesor Montserrat ha advertido recientemente de la peligrosidad y el riesgo que supone el deslizamiento de la ladera izquierda del embalse de Yesa sobre poblaciones como Sangüesa, por haber sido destruido el quejigal que protegía la montaña.[9]

Es de destacar también que la población de Escuer (también en Biescas) se asienta sobre otro cono de deyección situado en la margen derecha del río Gállego, aguas abajo de la desembocadura del torrente de Arás.

Referencias[editar]