Religiones y masonería

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La relación entre algunas religiones y la masonería a menudo ha sido conflictiva. La masonería se define a sí misma como adogmática, dejando libertad a sus miembros de profesar la religión que cada uno decida o no profesar ninguna. Su posición favorable a la libertad de conciencia y su posición contraria al clericalismo político, le ha supuesto a lo largo de su historia, la crítica por parte de distintas confesiones religiosas, especialmente el catolicismo y el islam. La relación con las diferentes expresiones protestantes ha sido, sin embargo, menos espinosa.

Los estados confesionales tanto católicos como musulmanes han reprimido la masonería de diferentes formas: desde el simple acoso, pasando por penas de prisión para los masones, llegando a la pena de muerte por el simple hecho de ser masón. (Por la represión antimasónica de la parte de gobiernos teocraticos actuales véase Antimasonería por país).

Las acusaciones que, desde el ámbito de estas Iglesias, se dirigen a la Masonería suelen ser de ateísmo, de relativismo moral y filosófico, de promover una religión previamente estigmatizada (por ejemplo el judaísmo) y hasta de adoración del Diablo[cita requerida].

Condena por la religión islámica[editar]

Colegio de Jurisdicción Islámica (15 de julio de 1978)[editar]

Presentado en la Universidad Azhar de El Cairo.

El C.J.I. declaró:

"Después de una completa investigación concerniendo a esta organización, basado en hechos escritos provenientes de numerosas fuentes, nosotros hemos determinado que:

  • (1) La masonería es una organización clandestina, que oculta o revela su sistema, dependiendo de las circunstancias. Sus principios actuales son escondidos a sus miembros, excepto a miembros escogidos de grados superiores.
  • (2) Los miembros de la organización, mundialmente, son tomados de hombres sin preferencia por su religión, fe o secta.
  • (3) La organización atrae a sus miembros bajo la base de proveer beneficios personales. Enzarza a los hombres en volverse políticamente activos, y sus fines son injustos.
  • (4) Los nuevos miembros participan en ceremonias de diferentes nombres y símbolos, y son asustados de desobedecer sus regulaciones y ordenes.
  • (5) Los miembros son libres de practicar su religión, pero solo los miembros que son ateos son promovidos a grados superiores, basados en cuanto están dispuestos a servir a sus peligrosos principios y planes.
  • (6) Es una organización política. Ha servido en todas las revoluciones, tanto transformaciones militares como políticas. En todos los cambios peligrosos esta organización aparece tanto expuesta como veladamente.
  • (7) Es una organización judía en sus raíces. Sus máximos Dirigentes secretos son judíos y promueven actividades Sionistas.
  • (8) Sus objetivos primarios son el distraer de las religiones y distrae a los musulmanes del Islam.
  • (9) Intenta reclutar hombre con influencia financiera, política, social o científica, para utilizarlos. No toma en consideración aplicantes que no pueda utilizarlos. Recluta reyes, primeros ministros, altos oficiales del gobierno e individuos de similar condición.
  • (10) Tiene ramas bajo diferentes nombres a forma de camuflaje, para que la gente no pueda dar seguimiento a sus actividades, especialmente si el nombre de masonería tiene oposición. Estas ramas son conocidas como Lions, Rotary, y otras. Ellas tienen principios malvados que contradice completamente las reglas del islam. Hay un clara relación entre Masonería, Judaísmo y el Sionismo Internacional. Ha controlado las actividades de altos oficiales arabes en el problema palestino. Ha limitado sus deberes, obligaciones y actividades para el beneficio del judaísmo y el sionismo internacional.
Dado que la masonería se involucra en actividades peligrosas, es un gran peligro, y con objetivos malvados, el Sínodo Jurisdiccional determina que la masonería es una organización peligrosa y destructiva. Cualquier musulmán que se afilia a ella, sabiendo la verdad de sus objetivos, es un infiel al islam".
Colegio de Jurisdicción Islámica, 15 de julio de 1978

Condenas por la Iglesia Católica[editar]

Papa Pío VII.

La pertenencia a la masonería ha sido condenada por diversos documentos de la Iglesia desde el siglo XVIII hasta nuestros días:

Anexo:Documentos pontificios que condenan la masonería

Un movimiento de aproximación de la Iglesia Católica hacia la Masonería ocurrió en 1960, cuando asume como pontífice el cardenal Angelo Roncalli con el nombre de Juan XXIII. Juan XXIII da su anuencia para que se proceda la a realización de estudios sobre las sociedades esotéricas e iniciáticas en sus relaciones con la Iglesia. En 1962 se desarrolla el Concilio Vaticano II, donde marcará un hito las intervenciones del Monseñor Sergio Méndez Arceo durante las 31 y 71 congregación general, en los que pidió se tratara la cuestión de la actitud de la Iglesia para con las sociedades secretas y en concreto con la Masonería. También se levantaron voces para modificar la posición de la Iglesia con respecto a la Masonería, suprimiendo textualmente el canon 2335, con lo que la Masonería quedaba libre del veto de la autoridad eclesiástica.

El 26 de noviembre de 1983 la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por el Prefecto Cardenal Joseph Ratzinger (posteriormente elegido papa con el nombre de Benedicto XVI) emitió una Declaración sobre la masonería firmada por Juan Pablo II confirmando el juicio negativo de la Iglesia Católica sobre la masonería, la prohibición para los fieles católicos de afiliarse a las Logias bajo la pena de caer en pecado grave y no poder comulgar.[1]

Argumentos católicos de la crítica a la masonería[editar]

Argumentos prácticos[editar]

- La cuestión del secreto. El secreto viola la libertad del masón pues el iniciado desconoce en lo que se mete, quedando después condicionado e instrumentalizado en función de estrategias que él ignora.[2]

Al límite no permite al iniciado saber hasta qué punto está entrando en una logia masónica regular o en alguna organización parecida o pseudo-masónica, las cuales en muchas ocasiones son de carácter ilegal, así llamadas "obediencia salvajes".

- La "machinatio". Esta segunda razón "práctica" hace referencia a la "hostilidad -al menos de una parte importante- de la masonería en relación con la Iglesia". Sobre todo la masonería latina tiene un marcado acento anticlerical y laicista, que eventualmente se extiende a la promoción de leyes y antivalores cristianos. En Estados Unidos la masonería ha apoyado leyes para favorecer el aborto, quitar todo signo religioso de las escuelas, favorecer a los homosexuales...

- La promoción del ocultismo. Aunque ha tendido a desaparecer, sobre todo en la masonería de la corriente fría - más racionalista y deista - en la masonería de franja es un argumento que no se puede dejar de lado.[3]

Argumentación doctrinal: la crítica del método[editar]

La remoción de los argumentos prácticos no hacen automáticamente compatible la masonería con al confesión católica, no así en denominaciones protestantes (como los Bautistas del Sur en los EE. UU.). A la base del rechazo católico de la masonería, no sólo están los argumentos prácticos, sino la irreconciliabilidad de los principios del método masónico con la fe. Dicho simplemente, el tipo de relativismo que conlleva el "método masónico", aún y cuando no se haga una profesión explícita de él, hace imposible el acto de fe tal y como lo entiende la Iglesia.[3]


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Anticlericalismo masónico[editar]

Una parte de los masónes no solamente profesan el laicismo pero también el anticlericalismo, oponiéndose filosóficamente, doctrinalmente y políticamente al cristianismo.

Véase también[editar]

Enlaces y referencias externas[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. Declaración en la página oficial del vaticano
  2. León XII, encyclica Humanum Genus, 20 de abril de 1884
  3. a b "L'Osservatore Romano" el 23 de febrero de 1985