Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos

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Aunque la Primera Enmienda protege estos derechos básicos a la libertad al prohibir la sanción de nuevas leyes introducidas por el Congreso, los tribunales han interpretado que la enmienda se aplica a una mayor cantidad de actores políticos. Por ejemplo, la primera oración reserva todos los poderes legislativos al Congreso, pero los tribunales han fallado que la Primera Enmienda incluye al poder ejecutivo y al poder judicial.

Por otro lado, en el siglo XX, la Corte Suprema ha fallado que la Cláusula de Debido Proceso en la Decimocuarta Enmienda corrige las Limitaciones de la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, haciendo que la prohibición de elaborar leyes que coarten la libertad de las personas alcance también a los estados que conforman el país y a los diferentes gobiernos locales dentro de dichos estados.

Texto[editar]

El Congreso no hará ley alguna con respecto a la adopción de una religión o prohibiendo el libre ejercicio de dichas actividades; o que coarte la libertad de expresión o de la prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente, y para solicitar al gobierno la reparación de agravios.

Fondo[editar]

El texto que no es original de la Constitución produce cierta oposición porque no incluyó garantías adecuadas para proteger las libertades civiles. A causa de eso, la Primera Enmienda y el resto de la Carta de Derechos, fueron adoptadas.

La adopción de una religión[editar]

La cláusula prohíbe la adopción de una religión nacional por el Congreso, la preferencia de una religión más que las demás religiones, o más que algo sin religión. Antes de la promulgación de la Decimocuarta Enmienda y 60 años a partir de entonces, los tribunales tenían la posición que las protecciones sustantivas no aplican a los gobiernos estatales.

Posteriormente, debajo de la "doctrina de incorporación", ciertas provisiones se aplicaban a los estados. Sin embargo, a finales del siglo XX, la Corte Suprema comenzó a interpretar la cláusula contra la adopción de una religión y la cláusula de la libertad de culto de tal forma que la Corte comenzó a restringir la promoción de religión por los gobiernos estatales. (Por ejemplo, en Board of Education of Kiryas Joel Village School District v. Grumet, 512 U.S. 687 (1994), Juez David Souter, escribiendo por la mayoría, concluyó que "el gobierno no debe preferir un religión más que otra, o religión más que irreligion.")

La libertad de culto[editar]

La Corte de Warren falló que la cláusula de la libertad de culto significa que los gobiernos deben tener una razón convincente antes de que ellos puedan aprobar una ley que agobie excesivamente la práctica de la religión. Fallos posteriores se apartaron de este criterio, permitieron hechos gubernamentales que interfieren con religión siempre y cuando que sean neutrales.

El Congreso trató de restaurar el criterio viejo por la aprobación del Decreto de la restauración de la libertad de culto, pero la Corte Suprema falló que esta ley es inaplicable a gobiernos estatales o locales, aunque es aplicable a los hechos federales City of Boerne v. Flores,521 U.S. 507 (1997)

La libertad de expresión[editar]

La sedición[editar]

En La Corte Suprema no hubo un caso sobre la libertad de expresión hasta el siglo XX. Después de la Primera Guerra Mundial, había muchos casos ante el juzgado sobre limitaciones de la libertad de expresión. El Espionage Act of 1917 sentenciaba una persona que trató de causar "insubordinación, deslealtad, o la negativa de servicio militar o fuerzas navales de los Estados Unidos." Debajo del Act, comenzaron más de dos mil juicios.

La Corte Suprema fue reclamada para derogar un ley que violaba la libertad de expresión en 1919 con el caso sobre un hombre, Charles Schenck, que había publicado folletos que estaban desafiando el sistema de servicio militar obligatorio. La Corte Suprema ratificó la condena de Schenck por la violación del Espionage Act en Schenck vs. Estados Unidos. El Juez Oliver Wendell Holmes, escribiendo a la Corte, aconsejó que "la cuestión en todos los casos sea que si las palabras son de alguna índole que creen un peligro claro y presente que causare los males objetivos y sustanciales que el Congreso tiene derecho a impedir."

Así, la Corte Suprema formó la Primera Enmienda de tal forma que permite un multitud de restriciones en la libertad de expresión. Más restriciones fueron aceptadas por la Corte Suprema cuando falló en Gitlow vs. Nueva York. En este caso, el Juez Edward Sandford aconsejó que los estados puedan castigar el uso de las palabras que "por su naturaleza, entrañan peligro a la paz pública y a la seguridad del estado." Los Legisladores dejaron en libertad de decidir qué palabras son peligrosas.

En el caso de Yates vs. Estados Unidos la Corte Suprema falló que el apoyo de doctrinas abstractas están amparadas por la Primera Enmienda.

Protestas contra la guerra[editar]

La Corte Suprema bajo el Juez Presidente Earl Warren expandió las protecciones de la libertad de expresión durante los 1960s, aunque había excepciones. Sin embargo, en 1968, la Corte ratificó una ley que prohibó la mutilación de las cartas de quinta en United States v. O'Brien 391 U.S. 367 (1968). La Corte falló que manifestantes no podían quemar las cartas de quinta porque la acción impide la "función fluida y eficiente" del sistema de quinta. Otra vez, en 1971, la Corte falló que una persona no puede ser castigada por llevar, en los pasillos de los tribunales del condado de Los Ángeles, una chaqueta que dice "Fuck the Draft," Cohen v. California 403 U.S. 15 (1971).

En 1969, la Corte Suprema falló que la libertad de expresión extendió a los estudiantes a la escuela Tinker v. Des Moines Independent Community School District, 393 U.S. 503 (1969). El caso les concernió a muchos estudiantes que fueron castigados porque llevan brazaletes de tela negros para protestar por la Guerra de Vietnam. La Corte Suprema falló que la escuela no podía restringir la expresión simbólica que no causaba interrupciones excesivas de las actividades escolares. El Juez Abe Fortas escribió, "la escuela no puede ser enclave de totalitarismo. Las autoridades escolares no tienen autoridad total sobre sus estudiantes. Estudiantes...tienen derechos fundamentales que el Estado tiene que respetar"

Bibliografía[editar]

Artículos[editar]

Véase también[editar]