Portulano

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Mapamundi de Cresques, 1375: Baleares y costa mediterránea ibérica.
El Mediterráneo. Mapamundi de Cresques, 1375.

Las cartas portuláneas, también conocidas por el nombre de portulanos, son mapas que hicieron posible el uso de la brújula. Aparecen en el siglo XIII y continúan elaborándose en varias centurias, incluso muy avanzada la Edad Moderna, aunque son productos típicos de los siglos XIV y XV principalmente. Se caracterizan por tres circunstancias:

Procedencia[editar]

Por razón de su procedencia, Catow distingue tres grupos de cartas portuláneas[1] : italianas, elaboradas principalmente en Génova, Venecia y Roma; catalanas, con Palma de Mallorca como centro de producción más destacado; y portuguesas, en cierto modo derivadas de las catalanas.

Debate sobre origen español o italiano[editar]

La cuestión del origen español o italiano de las cartas portuláneas está viva todavía. Nordenskiöld la puso sobre el tapete al suponer que la carta modelo fue española. Winter supone paternidad italiana a las cartas portuláneas náuticas, y española a las náutico-geográficas. Contra tal parecer se ha rebelado acremente Caracci: Italiani e catalani nelle primitiva cartografía medievale (Italianos y catalanes en la primitiva cartografía medieval), libro editado en Roma el año 1958.

Es indiscutible que la obra cartográfica balear superó a todas; que su estilística y su técnica crearon escuela, y que influye y forma a muchos italianos que acaban por hacer, cartográficamente hablando, obra balear. Por eso, cuando el infante D. Enrique el Navegante quiso enseñar a los portugueses la técnica y artesanía de las cartas portuláneas, acudió en busca de maestro a Palma de Mallorca y contrató al judío Jafuda Cresques, llamado Jaume Ribes o Jaime de Mallorca al convertise al cristianismo.

Cartas portuláneas italianas[editar]

La copiosa serie de cartas portuláneas italianas se inicia a mediados del siglo XIII, con la llamada Carta Pisana, que se conserva en la Biblioteca Nacional de París. Al siglo siguiente pertenecen la Carta de Carignano, desaparecida del Archivo Nacional de Florencia donde se conservó mucho tiempo; la obra cartográfica del genovés Pietro Vesconte, el ilustrador de la obra de Marino Sanudo; la de Francisco Pizigano (1373), con influencia de la estilística mallorquina; y las de Beccario, Canepa y de los hermanos Benincasa, naturales de Ancona.

Cartografía mallorquina[editar]

La novedad de la cartografía mallorquina son las cartas náutico-geográficas, todas con estilística común en la representación de ciertos accidentes y zonas geográficas. La obra cumbre de las cartas portuláneas mallorquinas es el mapamundi de Cresques Abraham, de 1375, conservado en la Biblioteca Nacional de París.

Cresques Abraham era un judío mallorquín que trabajó al servicio de Pedro IV de Aragón. En su taller de buxoler le ayudaba su hijo Jafuda. El título del Atlas es Mapamundi, o sea, mapa del mundo y de las regiones de la Tierra con los varios pueblos que la habitan. La obra se hizo a petición del infante Don Juan, hijo de Pedro IV, deseoso de una fiel representación de oeste a este del mundo. Forman el Mapamundi 12 hojas sobre tablas, unidas unas a otras por pergamino, y en disposición de biombo. Cada tabla es de 69 por 49 cm. Las cuatro primeras se llenan con textos geográficos, tablas geográficas y astronómicas y calendarios. Lo más novedoso del Mapamundi de Cresques es la representación de Asia, desde el mar Caspio hasta Catay (China), en la que se tiene en cuenta la información de Marco Polo, Jordanus y otros.

En el s. XIV destaca también la obra de Guillermo Soler, que cultiva los dos estilos, la carta náutica y la náutica-geográfica. Al s. XV corresponde la famosa 'carta náutica de Gabriel Vallseca, 1439, conservada en el Museo Marítimo de Barcelona, notable por su primor de ejecución y animados detalles pintorescos, así como por una mancha de café dejada en ella por Frédéric Chopin.

Cartas portuláneas portuguesas[editar]

Las cartas portuláneas portuguesas de raigambre mallorquina, como está dicho, tienen como singularidad el sobreponer a la «araña» las líneas astronómicas del ecuador y trópicos. Por último, la ampliación del horizonte geográfico por los portugueses y españoles demandó necesidades que no cumplían las cartas portuláneas, pero aun así continuaron elaborándose en los s. XVI y XVII.

Enlaces externos[editar]

Notas[editar]

  1. Catow: Die Geschichte der Kartographie/"La historia de la cartografía", Berlín

Enlaces externos[editar]

Los mapas de Colón en el Primer Viaje