Pikaia

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Pikaia
Rango temporal: Cámbrico
Pikaia BW.jpg
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Subfilo: Cephalochordata
Género: Pikaia
Especie tipo
Pikaia gracilens
Walcott, 1911
Fósil de Pikaia.

Pikaia es un género extinto considerado un cefalocordado, a pesar de la dificultad que entraña distinguir entre los cefalocordados y los representantes primitivos de Craniata. La única diferencia es la cefalización. Los primeros cordados del registo fósil fueron representados por Pikaia. Se conocen 16 especímenes de Pikaia del mayor lecho de filópodos, donde comprenden un 0,03 de la comunidad.[1]

Descubrimiento[editar]

Pikaia es un animal conocido a partir de los fósiles del Cámbrico Medio, encontrado cerca del monte Pika (del cual proviene su nombre) en un yacimiento de fósiles invertebrados que datan aproximadamente de 505 millones de años llamado Burgess Shale en la Columbia Británica. Fue descubierto por Charles Walcott y descrito por él en 1911. Basado en la obvia y regular segmentación del cuerpo, Walcott lo clasificó como un gusano poliqueto. Su aspecto recuerda al del cefalocordado actual comúnmente conocido como lanceta y quizás nadaba como una anguila.

Durante la reevaluación de la fauna encontrada en Burgess Shale en 1979, el paleontólogo Simon Conway Morris situó a Pikaia gracilens dentro de los cordados, haciéndolo tal vez el ancestro más antiguo conocido de los vertebrados modernos. No obstante, pareciera ser un muy primitivo proto-cordado. Sin embargo, el estado de Pikaia en los cordados no está aceptado universalmente; la forma en la que se ha conservado sugiere que tenía una cutícula, lo que no es característico de los vertebrados.[2] (aunque es una característica de otros cefalocordados); además, se desconocen sus tentáculos en otras estirpes de vertebrados.[2] La presencia de cordados anteriores en Chengjiang, incluyendo Haikouichthys y Myllokunmingia, parecen mostrar que la cutícula no es necesaria para su preservación, invalidando el argumento tafonómico,[3] aunque la presencia de tentáculos aún es intrigante, y el organismo no puede ser asignado ni siquiera al grupo de los vertebrados. Su anatomía se parece a la criatura moderna Branchiostoma.[4]

Morfología[editar]

En promedio medía 5 centímetros de longitud, Pikaia nadaba sobre el fondo marino usando su cuerpo y una prolongación de su cola como timón, mediante movimientos ondulatorios. Pudo ser filtrador de partículas acuáticas a medida que se desplazaba. Sus "tentáculos" podrían relacionarse hoy día a los cordados agnatos. Sólo 60 especímenes han sido encontrados a la fecha.

Posición evolutiva[editar]

Su estructura se asemeja al actual anfioxo. Constituye aplanada y se ve claramente en sus escasos fósiles los ágiles movimientos que hubiesen podido tener. La posesión de una aparente primitiva columna vertebral formada por cartílago junto a su médula espinal lo indica como un ancestro de los vertebrados, incluyendo peces como Cephalaspis y los primeros placodermos.

Ancestro improbable[editar]

A primera vista, Pikaia no parece como un ancestro de los vertebrados, y de hecho hay mucho debate respecto al tema en los círculos científicos. Parece un gusano que ha sido aplanado lateralmente. Pero en detalle, los fósiles comprimidos del Burgess Shale muestran claramente características de cordados como trazas de una notocorda alargada, un cordón nervioso dorsal y bloques de músculos (miotomas) a cada lado del cuerpo - todo son características críticas de la evolución de los vertebrados.

La notocorda es un tubo flexible que recorre la espalda del animal, alargándose y endureciendo el cuerpo, por lo que puede flexionarse de un lado a otro por los grupos musculares para nadar. En los peces y todos los vertebrados posteriores, la notocorda forma la columna vertebral. Esta estira el cuerpo, soporta los miembros y protege el cordón nervioso dorsal, mientras a la vez permite al cuerpo doblarse.

Sorprendentemente, en la actualidad existe un ser parecido, la lanceta. Este pequeño animal fue familiar a los biólogos mucho antes de que se descubriera el fósil de Pikaia. Con notocorda y parejas de grupos musculares, la lanceta y Pikaia pertenecen al grupo cordado de animales del cual descienden los vertebrados. Los estudios moleculares han refutado las creencias anteriores de que las lancetas puedan ser los parientes vivos más cercanos a los vertebrados, dejando a los tunicados en esta posición.[5] Mientras que la lanceta es un cordado, otros grupos vivos y fósiles, como los enteropneustos y graptolites, son más primitivos. Los hemicordados solo tienen una estructura similar a la notocorda en un estado primario de sus vidas.

La presencia de una criatura tan compleja como Pikaia hace 530 millones de años refuerza el punto de vista controvertido de que la diversificación de la vida debe haberse extendido más allá de etapa cámbrica, en el Precámbrico.[6]

Referencias[editar]

  1. "Pikaia gracilens" Burgess Shale Fossil Gallery. Virtual Museum of Canada. 2011.
  2. a b Butterfield, N.J. (1990), «Organic preservation of non-mineralizing organisms and the taphonomy of the Burgess Shale», Paleobiology (Paleontological Society) 16 (3): 272–286 
  3. Conway Morris, S. (2008), «A Redescription of a Rare Chordate, Metaspriggina walcotti Simonetta and Insom, from the Burgess Shale (Middle Cambrian), British Columbia, Canada», Journal of Paleontology 82 (2): 424–430, doi:10.1666/06-130.1, http://jpaleontol.geoscienceworld.org/cgi/content/extract/82/2/424, consultado el 2009-04-28 
  4. Donoghue, P.C.J.; Purnell, M.A. (2005), «Genome duplication, extinction and vertebrate evolution» (PDF), Trends in Ecology & Evolution 20 (6): 312–319, doi:10.1016/j.tree.2005.04.008, PMID 16701387, http://palaeo.gly.bris.ac.uk/Publs/donoghue/Donoghue_and_Purnell_2005.pdf 
  5. Delsuc et al. (2008): Additional Molecular Support for the New Chordate Phylogeny. - Genesis, 46(11): 592-604 PDF
  6. Palmer, D., (2000). The Atlas of the Prehistoric World. London: Marshall Publishing Ltd. p66-67.
  • Stephen Jay Gould. 1989. Wonderful Life: The Burgess Shale and the Nature of History. W.W. Norton, New York, NY.
  • Simon Conway Morris. 1998. The Crucible of Creation: The Burgess Shale and the Rise of Animals. Oxford University Press, New York, New York.

Enlaces externos[editar]