Pietro Testa

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Alegoría en honor de la elección del papa Inocencio X (1644), grabado de Pietro Testa.

Pietro Testa (Lucca, 1611 – Roma, 1650) fue un artista italiano de la época barroca, apreciado principalmente por su actividad en el grabado y el dibujo. Es un nombre “de culto”, apenas popular en comparación con otros grabadores de calidad similar o incluso inferior. De carácter conflictivo, tuvo una agitada vida y murió ahogado en el río Tíber, seguramente por suicidio.

Biografía[editar]

Nació en Lucca, por lo que fue apodado “il Lucchesino”. Muy joven se trasladó a Roma. Según una fuente, ingresó como aprendiz en el taller de Pietro da Cortona y fue expulsado por su mal carácter, aunque otras fuentes afirman que estudió con Pietro Paolini o con Domenichino. Trabó amistad en Roma con Poussin y Pier Francesco Mola.

Aunque ejerció como pintor, su fama ya en vida radicó en su producción grabada en la técnica del aguafuerte. En muchas de sus planchas añadió toques de punta seca, con una calidad que recuerda al francés Jacques Callot y al genovés Giovanni Benedetto Castiglione.

Los primeros grabados de Testa, de la década de 1630, son en su mayoría de tema religioso y acusan influencias de Federico Barocci. Suman delicados efectos lumínicos, frente a sus grabados posteriores, que son más austeros y severos de acuerdo a una estética clasicista con influencias de los Carracci. Los temas ya no son religiosos, sino principalmente mitológicos y de la Antigüedad; varios insisten en episodios violentos, según se dice porque sintonizaban con el carácter del propio artista. Testa tuvo notable éxito ya en vida y sus láminas fueron copiadas con frecuencia.

Alcibíades ebrio interrumpe el simposio de Sócrates, grabado de Pietro Testa.

En el periodo 1638-44 Testa completó su obra acaso más importante: una serie de grabados sobre Las Cuatro Estaciones, que refleja su interés por la filosofía platónica. Personajes de la época valoraron esta serie como «su obra mejor y más importante». En 1644 grabó otra ambiciosa composición, Alegoría en honor de Inocencio X, donde ensalzó el nombramiento de este papa rodeando su efigie de figuras alegóricas: signos zodiacales, el río-dios Tíber, la Loba capitolina...

Testa siguió el precedente de Leonardo da Vinci en cuanto a la observación del paisaje y de los fenómenos naturales. Pasaba días enteros en el campo, observando y dibujando, lo que seguramente le restó tiempo para producir y perjudicó su salud.

Pietro Testa falleció en Roma en 1650, en circunstancias confusas; su cuerpo apareció en el río Tíber pero no está claro qué ocurrió. Según algunos testimonios, su temperamento melancólico pudo empujarle al suicidio, aunque un cronista de la época, Filippo Baldinucci, relató que Testa cayó al Tíber accidentalmente, mientras tomaba bocetos en la orilla del río.

Testa es considerado un artista «de culto», admirado e imitado por otros artistas pero poco conocido entre el público no iniciado. Hay quien le ha visto como un precursor del británico William Blake, y uno de sus grabados más conocidos, El sacrificio de Ifigenia (h. 1640-42), es señalado como una posible influencia en Giambattista Tiepolo cuando éste pintó el mismo tema en los frescos de Villa Valmarana (Vicenza).

Grabados destacados[editar]

  • El jardín de Venus
  • El sacrificio de Ifigenia (h. 1640-42)
  • Alegoría en honor de la elección del papa Inocencio X (1644)
  • El sacrificio de Isaac
  • Alcibíades ebrio interrumpe el simposio de Sócrates (1648)
  • La muerte de Catón (1648)
  • Ninfas y sátiros en un paisaje boscoso