Patatas bravas

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Ración de patatas bravas.
Ración de patatas bravas.

Las patatas bravas —denominadas también patatas a la brava o papas bravas— son unas patatas cortadas en forma de dados irregulares de unos tres centímetros de tamaño aproximadamente y que están fritas en aceite y acompañadas de una salsa de tomate picante, denominada salsa brava, que se vierte sobre las patatas sirviéndose todo el conjunto caliente. Es un plato tradicional en la mayor parte de las regiones de España, donde suele tomarse acompañado de cerveza o vino, servido como una ración que contiene aproximadamente un cuarto de kilo de patatas, o como una tapa o aperitivo. La denominación «bravas» hace alusión a la fortaleza del picante que posee esta salsa.[1] [2] Suele considerarse una de las tapas más baratas debido al bajo coste de sus ingredientes y, además, es apta para los vegetarianos.

Historia[editar]

El origen de este plato no está muy claro; hay quien lo atribuye a «Casa Pellico» y otros dicen que se empezó a servir en «La Casona», ambos bares madrileños y ya desaparecidos. Lo que sí es cierto, es que fue sobre el año 1960 y que las colas alrededor de estos dos bares sólo para probar las patatas bravas fueron míticas. También existe mucha controversia sobre los ingredientes de esta salsa; básicamente se diferencian en dos vertientes, aquellos que defienden la presencia del tomate y otros que opinan que no debe llevarlo y que su color se debe a la presencia del pimentón.

Preparación[editar]

Aunque existen variantes locales en la composición de la salsa o la forma de cocinar las patatas, la preparación del plato es muy simple: se cortan las patatas en dados pequeños y posteriormente se fríen en aceite de oliva caliente, de forma muy similar a las patatas fritas, hasta que quedan completamente doradas.[2] En su elaboración suele emplearse una patata temprana. Tras su fritura se colocan en un plato o fuente y se riegan con la salsa brava. En España también se venden congelados.

La naturaleza de la salsa con la que se acompañan varía según la ciudad. En Madrid, donde la salsa se creó y fue patentada en 1960 por la «Casa Pellico», situada en la calle Toledo y hoy desaparecida[cita requerida], se utiliza como base una salsa de tomate y cayena aunque también lleva otros ingredientes que suelen formar parte del secreto particular de cada cocinero, manteniéndose la base de salsa de tomate picante, y conservándose siempre en frascos de vidrio. Para que no salga moho, se coloca vinagre en la parte superior del frasco o botella. En la Comunidad Valenciana la tradición es servir la salsa brava junto con alioli (all i oli) o junto a un majado con aceite de oliva, guindilla, pimentón y vinagre.[3] A veces con objeto de decorar se mezcla la salsa picante (generalmente roja) con mahonesa.

Curiosidades[editar]

  • En una recopilación mundial de recetas de patatas realizada por las Naciones Unidas, se incluye una receta de las patatas bravas como un plato típicamente español.[4]

Referencias[editar]

  1. Barrenechea, Teresa (2005). The Cuisines of Spain: Exploring Regional Home Cooking (1.ª edición). Ten Speed Press. ISBN 1-58008-515-6. 
  2. a b Caruso, James Campbell (2004). El Farol: Tapas and Spanish Cuisine. Gibbs Smith. ISBN 1-58685-101-2. 
  3. Miles Roddis, (2002), «Valencia & the Costa Blanca»
  4. United Nations, (2008), Potato Around the World in 200 Recipes: An International Cookbook, United Nations Publications, pág. 222.

Enlaces externos[editar]