Onchocerca volvulus

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Onchocerca volvulus
Onchocerca volvulus 01.jpg
O. volvulus, agente causante de ceguera
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Nematoda
Clase: Secernentea
Orden: Spirurida
Familia: Onchocercidae
Género: Onchocerca
Especie: O. volvulus
Nombre binomial
Onchocerca volvulus
Bickel 1982

Onchocerca volvulus es una especie de nemátodo que en un estado adulto habita en el tejido conjuntivo y subcutáneo de la piel. La hembra puede medir hasta 50 cm, mientras que el macho llega a 5 cm; generalmente forman ovillos encapsulado, donde puede haber más de una pareja de parásitos. Las microfilarias no tienen membrana envolvente y las masas nucleares no llegan hasta el extremo superior, su longitud varía entre 150 y 350 micras. Es responsable de la oncocercosis.

Contenido

[editar] Ciclo de vida

Los parásitos adultos dan origen a las microfilarias, las cuales se movilizan por la dermis sin periodicidad especial; pueden invadir los ojos y ocasionalmente la sangre, ganglios linfáíicos o visceras. De la piel son tomadas por la hembra del género Simulium más comunmente por "Simulium damnosum", díptero hematófago que para alimentarse lesiona la piel y forma una pequeña laguna de sangre, que se observa como un punto rojizo. Las microfilarias que están en la dermis son succionadas con esta sangre y dentro del vector sufren transformaciones hasta llegar a larvas infectantes que se localizan en el aparato picador del insecto.

[editar] Patología

La patología producida por los parásitos adultos consiste en nódulos subcuténeos llamados oncocercomas, que están formados por tres partes, una cápsula fibrosa periférica, otra intermedia fibrosa y celular vascularizada y en el centro los parásitos enrollados que pueden vivir 10 años o más. Después de muerto el parásito, el nódulo se vuelve más fibroso. La localización de las nodulaciones varía en las distintas zonas endémicas; en América predominan en la cabeza y el tronco, mientras que en África tienen cierta predilección por la parte pélvica, muslos y brazos, aunque se encuentran en cualquier parte de la piel. Por acción de la microfilarias y posiblemente por procesos alérgicos, se producen dermatitis, alteración de la pigmentación, hiperqueratosis, paquidermia, eczema, atrofia cutánea y fibrosis. Alrededor de las microfilarias muertas se forma un granuloma y un infiltrado de eosinófilos. En sangre circulante se pueden encontrar entre 15 a 50% de eosinófilos. Las microfilarias invaden los ganglios linfáticos que se vuelven fibrosos y la obstrucción linfática, con linfadenitis, pueden causar hipertrofia de lo tejidos y raramente elefantiasis. En la región inguinal se observa, en algunos casos, un crecimiento colgante.

Las microfilarias tienen una tendencia a invadir el globo ocular y producen patología oftálmica, con compromiso de la cámara anterior y el tracto uveal. La patogenia de dichas lesiones se atribuye a los productos tóxicos liberados al morir éstas y a reacciones de hipersensibilidad.

[editar] Enfermedades clínicas

La oncocerciosis clínica se caracteriza por la afectación de la piel, el tejido subcutáneo, los ganglios linfáticos y los ojos. Las manifestaciones clínicas de la infección se deben a la reacción inflamatoria aguda y crónica frente a los antígenos liberados por la microfilaria conforme emigra a través de los tejidos. El período de incubación desde las larvas infecciosas hasta los gusanos adultos varía entre algunos meses y 1 año.

La parasitosis debuta con fiebre, eosinofilia y urticaria. Cuando los gusanos maduran, copulan y producen microfilarias, comienzan a aparecen nódulos subcutáneos que pueden encontrarse en cualquier parte del cuerpo. Esos nódulos son más peligrosos cuando aparecen en la cabeza y el cuello debido a las microfilarias pueden migrar hacia los ojos y causar daños graves con riesgo de ceguera. Se cree que la enfermedad ocular se debe a una combinación de la invasión directa por microfilarias y al depósito de complejos antígeno-anticuerpo en el seno de los tejidos oculares. El cuadro clínico evoluciona desde la conjuntivitis con fotofobia hasta la queratitis puntiforme y esclerosante. También es posible la enfermedad ocular interna, con uveítis anterior, coriorretinitis y neuritis óptica.

En la piel, el proceso inflamatorio conduce a pérdida de elasticidad y áreas de despigmentación, engrosamiento y atrofia. Diversas alteraciones cutáneas guardan relación con la presencia del parásito, entre las que cabe citar el prurito, hiperqueratosis, engrosamiento mixedermatoso y una forma de elefantiasis conocida como ingle colgante, que aparece cuando los nóduos que albergan al parásito se localizan en la proximidad de los genitales.

[editar] Bibliografía

  • Murray, Patrick (2006). Microbiología Médica. 5a ed. ELSEVIER: España
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