Novecento

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Novecento
Quarto Stato.jpg
El Cuarto Estado, cuadro de Giuseppe Pellizza da Volpedo
empleado en el comienzo de la película.
Título Novecento
Ficha técnica
Dirección
Producción Alberto Grimaldi
Guion Franco Arcalli
Bernardo Bertolucci
Giuseppe Bertolucci
Música Ennio Morricone
Fotografía Vittorio Storaro
Montaje Franco Arcalli
Protagonistas Robert De Niro
Gérard Depardieu
Dominique Sanda
Francesca Bertini
Laura Betti
Werner Bruhns
Stefania Casini
Sterling Hayden
Anna Henkel
Ellen Schwiers
Donald Sutherland
Burt Lancaster
Stefania Sandrelli
Alida Valli.
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) Italia
Francia
Alemania Occidental
Año 1976
Género Drama, histórico
Duración 314 minutos
Idioma(s) inglés y italiano
Compañías
Productora Produzioni Europee Associati (PEA)
Les Productions Artistes Associés
Artemis Film
Distribución Action Gitanes
United Artists
Ficha en IMDb
Ficha en FilmAffinity

Novecento es una coproducción fílmica europea de 1976, dirigida por Bernardo Bertolucci. Protagonizada por Robert De Niro y Gérard Depardieu en los papeles principales, acompañados por un importante y largo reparto de consagradas estrellas cinematográficas.

Galardonada con el Premio Sant Jordi 1978 : a la mejor interpretación en película extranjera (Robert De Niro); y el Premio Bodil 1977 : al mejor filme europeo (Bernardo Bertolucci)

Narra las cinco primeras décadas del siglo XX en Italia.

Sinopsis[editar]

La película comienza el 27 de enero de 1901, coincidiendo con la muerte de Verdi, nacen al mismo tiempo en la hacienda Berlinghieri, dos niños: Olmo Dalcò (Gérard Depardieu), de origen humilde y descendiente de trabajadores de la hacienda, y Alfredo Berlinghieri (Robert De Niro), nieto del patrón de dicha hacienda (Burt Lancaster).

Aunque las circunstancias del momento les enfrenten durante toda la historia, surgirá entre Olmo y Alfredo una gran amistad. La película narra los acontecimientos de relieve que ocurrieron en la Italia de la primera mitad del siglo XX. Empieza mostrándonos la situación de explotación en la que viven los campesinos de la finca, más tarde la acogida del comunismo por parte de los proletarios, luego narra el final de la Primera Guerra Mundial. Pero sobre todo la obra se centra en el nacimiento del fascismo, apoyado, ideado y mantenido por los grandes capitales, sobre todo poderosos terratenientes que ven cómo merma su poder ante la creciente ideología comunista.

Por ello la película muestra esta ideología fascista que acuña el camisa negra Attila Mellanchini (Donald Sutherland). En un principio este personaje es contratado como administrador por el dueño de la finca y nuevo patrón, Giovanni Berlinghieri, que es el padre de Alfredo y que ha heredado la finca de su padre, Alfredo Berlinghieri Senior. Sin embargo Giovanni muere repentinamente, lo que convierte a Alfredo en padrone (patrón) de la hacienda Berlinghieri.

Attila, ante la pasividad de Alfredo realiza todo tipo de abusos e injusticias contra los campesinos como agresiones y arrestos. Mientras Ada, la mujer de Alfredo (Dominique Sanda), burguesa y bohemia, se opone inútilmente a Attila y comienza una relación de amistad con Olmo, que hace sospechar a su marido Alfredo. Hasta que un día la ira de los campesinos estalla sobre Attila, por lo que Olmo tiene que huir. Los camisas negras allanan y destruyen la habitación de Olmo y en consecuencia Attila es despedido por Alfredo pero este último sufre una enorme tristeza al ver que Ada lo había abandonado. En represalia por la humillación de Attila, los camisas negras asesinan a varios campesinos.

Años más tarde, con la liberación de Italia por los aliados, los campesinos armados capturan a Attila y a su mujer (la prima de Alfredo) y ejecutan al primero, así como también un joven campesino captura a Alfredo, el patrón, y realizan un juicio popular contra él, convocado por Olmo, que reaparece tras haber estado escondido en la propia hacienda. Alfredo, aunque no apoyó al fascismo, es acusado de beneficiarse de las labores de los campesinos mientras que estos sufrían en la miseria. Finalmente Alfredo no es condenado a muerte sino que simplemente su figura histórica, el padrone, queda destruida. Inmediatamente después de celebrado el juicio, el Comité de Liberación Nacional llega a la hacienda de Berlinghieri e insta a todos los trabajadores a deponer las armas, acto que cumplen puntualmente. Luego todos abandonan el lugar, izando la bandera de la hoz y el martillo. Pero Olmo se queda con una cara de insatisfacción pues sabe que su amigo Alfredo no ha cambiado de parecer, es más, éste tajantemente dice

El patrón está vivo.

La escena desemboca en un ambiguo final

Comentarios[editar]

El director hizo, al filmar la película, un gran homenaje al comunismo italiano, aunque con una lógica reflexión utópica sobre la ideología al final de la cinta.

La película fue una gran epopeya de su tiempo, producida por Alberto Grimaldi. La cinta tiene un gran carácter persuasivo e ideológico; sin embargo, el excelente plantel de actores, el argumento, la fotografía de Vittorio Storaro y la banda sonora de Ennio Morricone convierten a esta película en no sólo una crónica del devenir histórico de las ideologías en la Europa del siglo XX, sino también en una obra de arte cinematográfica.[cita requerida]. Tuvo una fría recepción de la crítica en su tiempo, tal vez debido a que los diversos montajes que se hicieron del filme (el original excedía las cinco horas) fueron proyectados en distintos festivales internacionales provocando el rechazo de algunos sectores especializados de la crítica que preferían una que otra versión. Asimismo el público no siempre era el adecuado para una película de tantas horas de duración. Actualmente tiene la etiqueta de película de culto.

Enlaces externos[editar]