Nacionalsindicalismo

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Escudo del desaparecido Sindicato Español Universitario (SEU), que se declaraba "nacional-sindicalista" y era la única organización estudiantil legalizada en España durante el franquismo.

El nacionalsindicalismo, también denominado falangismo, es una teoría económica y política nacida en 1931 en España, de inspiración fascista y adaptada a las particularidades de la España de la época.[1] De carácter antiparlamentario y contrario a los partidos políticos,[2] [3] [4] defiende el corporativismo basándose en un estado totalitario[2] [5] a través de un sindicato único y vertical en el que se aglutinarían empresarios y trabajadores al servicio de la nación. Se define anticapitalista y anticomunista (tercerposicionismo) y destaca por su nacionalismo extremo[6] [7] y su defensa del catolicismo,[8] contemplando la vía revolucionaria para alcanzar sus objetivos políticos.[9] [10]

Historia[editar]

Bandera del nacional-sindicalismo, inspirada en los colores tradicionales del sindicalismo anarquista.

Su origen tiene lugar en el ámbito de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), movimiento ideológico formado por la unión del grupo reunido en torno al semanario La conquista del Estado (reflejo de su homónimo italiano La conquista dello Stato editado por el fascista Curzio Malaparte), liderado por Ramiro Ledesma y las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica de Onésimo Redondo. Tras la fusión de las JONS con la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera tiene lugar su desarrollo pleno.

Es durante la dictadura de Francisco Franco cuando el nacional-sindicalismo adquiere un carácter "oficial", siendo un importante sostén ideológico para el régimen en sus primeros años. Sin embargo, comenzaría a perder peso en la política nacional desde que se comenzaron las políticas aperturistas (1955 entrada en la ONU, 1956 visita de Einsenhover, etc.) en favor de otros sectores como los tecnócratas, hasta que en 1967 con la Ley Orgánica del Estado el papel de partido único pasó a ser realizado por el Movimiento Nacional. Tras la muerte de Francisco Franco en noviembre de 1975 ya es arrinconado a un papel testimonial.

Doctrina[editar]

Su doctrina se basa en una concepción totalitaria del Estado y la economía. Contraria al marxismo y al capitalismo, defendiendo lo que sus teóricos denominan como un "Estado sindical" en el que no habría cabida para los partidos políticos,[2] afirmando superar así la tradicional división de corrientes ideológicas entre izquierdas (comunista, socialista o socialdemócrata) y derechas (conservadora o liberal).

La génesis de este movimiento se halla al principio de los años 30, periodo en el que el fascismo se extiende por diversos países de Europa. Sus bases ideológicas comienzan a sentarse un mes antes de proclamarse la Segunda República Española con la aparición del semanario La conquista del Estado. Sus fundadores son un grupo liderado por Ramiro Ledesma que, admiradores del régimen fascista de Benito Mussolini en Italia, veían en esta ideología el medio para implantar un Estado totalitario en España.[11] Ledesma lanzó la idea de un estado sindicalista totalitario de marcado carácter nacionalista.[12] Para alcanzar sus fines se contempla el ejercicio de la violencia.

Tenemos dos fines supremos: subvertir el actual régimen masón, antiespañol, que ahoga la vitalidad de nuestro pueblo, hoy indefenso e inerme frente a la barbarie marxista. Imponer por la violencia la más rigurosa fidelidad al espíritu de la Patria.

Ramiro Ledesma en La conquista del Estado.[13]

Otra característica del movimiento fue, y es, su exacerbado odio al comunismo.

Nuestro deber jonsista consiste en extraer de la situación de Alejandro Lerroux todas las consecuencias que resulten favorables para realizar con éxito un plan de acción directa contra los marxistas. […] Con las JONS, que presenten batalla violenta al marxismo en vez de que tengan que ser los agentes de la autoridad los que realicen actos punitivos.

Ramiro Ledesma, septiembre de 1933.[14]

El componente sindical[editar]

A estas características del nacional-sindicalismo se añade el soporte ideológico para conseguir estos fines: el sindicalismo. Las JONS escogieron para su bandera los colores de la CNT, sindicato anarquista de clase, mayoritario en aquella época y totalmente enfrentado ideológicamente al nacional-sindicalismo. Una vez eliminado el Parlamento y prohibidos los partidos, el Estado sería vertebrado por un sindicato corporativista, el municipio y la familia. De este modo se pretendía acabar con la lucha de clases.

José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española en 1933 y uno de los arquitectos del nacional-sindicalismo.

Proclama un nacionalismo radical y extremista; su fundador, José Antonio Primo de Rivera, hablaba así de su país: "España es una unidad de destino en lo universal", considerando que la unidad de España no se justificaba por tener una lengua o raza en común, sino que su destino era el de unir lenguas, pueblos y razas universalmente; considerando a los nacionalismos periféricos como "el individualismo de los pueblos".

En cuanto a la religión, el proyecto se define católico y no clerical, defendiendo la separación Iglesia-Estado y posibilitando los apoyos que las instituciones católicas precisasen.

En el plano económico, el nacional-sindicalismo propone un sistema totalitario que englobe a todos los agentes de la producción, trabajadores y patronos por igual, en una única estructura sindical corporativista, dividida por ramas. Propone, asimismo, la nacionalización de la banca y la de los grandes servicios públicos, poniendo la propiedad privada al servicio de los intereses nacionales.

Las JONS y, posteriormente, FE de las JONS, fueron las primeras organizaciones españolas que se declararon nacional-sindicalistas. Crearon un sindicato de estudiantes, el Sindicato Español Universitario (SEU), que logró una presencia nacional, e intentaron implantar, sin éxito, un sindicato de trabajadores, la Central Obrera Nacional-Sindicalista (CONS).

Durante el franquismo[editar]

Durante el franquismo, el nacional-sindicalismo fue soporte ideológico para Francisco Franco y nutrió a su régimen de dirigentes leales.[15] Numerosos nacional-sindicalistas fueron ministros de Franco, se creó un sindicato vertical al que obligatoriamente debían pertenecer todos los trabajadores y empresarios y se desarrolló la llamada «democracia orgánica», basada en la representación municipal.

Según manifestaba en 1965 el político Manuel Fraga, fundador de Alianza Popular (más tarde Partido Popular) y presidente de la Junta de Galicia, "el pensamiento nacional-sindicalista fue una de las grandes aportaciones de Falange Española al ideario nacional". José Antonio Primo de Rivera formuló estas bases de la idea nacional-sindicalista:[16]

a) Superación de la lucha de clases. Considerando a cuantos contribuyen a la producción como interesados en una misma gran empresa común: Por lo mismo, el sindicato no será horizontal, de clase, sino vertical, al servicio de esa empresa común.

b) Garantía de un mínimo vital y humano al trabajador.

c) Garantía de su participación en la vida económica, social y política, a través de la Organización Sindical.

d) A su vez, el Estado se descargó en ella de múltiples cuestiones arbitrales, e incluso económicas, para concentrarse en su específica función política.

e) Organizar la vida económico-social sobre esta base corporativa, sobre ella (y las otras unidades naturales de convivencia, principalmente la familia y el municipio) se edificará la arquitectura representativa del Estado.


Estructura Política de España, Libro de Texto de la asignatura Formación del Espíritu Nacional

Para el desarrollo de esta doctrina fue creado en 1938 el Ministerio de Organización y Acción Sindical cuyo titular fue el falangista Pedro González-Bueno y Bocos.

En 1939 la Secretaría General del Movimiento asume estas funciones, a través de la Delegación Nacional de Sindicatos, con independencia del Ministerio de Trabajo de España creado bajo el gobierno de Eduardo Dato,[17] por Real Decreto de 8 de mayo de 1920. Este ministerio tenía por objeto llevar a cabo la política social del Estado:

Quedaba así bien centrado el Sindicato en su ámbito propio, entre la sociedad y el Estado, y no como una pieza burocrática de éste.

Estructura Política de España

En 1940, con la promulgación de las leyes de Unidad Sindical y de Bases de la Organización Sindical inicia su andadura la Organización Sindical. Aunque inicialmente se consigue la creación de la estructura necesaria para lograr la eficiencia de la actuación sindical, la oposición al proyecto fue muy fuerte, circunstancias que provocaron el cese del ministro, consecuencia de las discrepancias surgidas en el seno del Consejo Nacional del Movimiento y la alarma en sectores interesados en que en el sindicato no estuviesen integrados patronos, técnicos y obreros. No era para menos, la nueva legislación atribuía a los sindicatos tanto la representación y disciplina de todos los productores como la ordenación económico-social de la producción.

Este mismo año la CONS fue, por orden gubernativa, disuelta e integrada en la Organización Sindical Española.

El 29 de octubre de 1969, con la formación del duodécimo gobierno de la dictadura franquista, la Delegación Nacional de Sindicatos adquiere autonomía respecto de la Secretaría General del Movimiento y pasa a depender de un ministro sin cartera: Enrique García-Ramal.

De estas y otras disposiciones y de la práctica surgida en torno a ellas ha resultado la creación de la organización sindical más completa y poderosa que haya habido nunca en España, centrada en la idea de unidad, compatible con una gran 'elasticidad, para permitir el juego de los diversos intereses allí representados, y en una participación institucional en la vida política y administrativa .

Estructura Política de España

Participación institucional[editar]

La representación sindical correspondía a un tercio de los ayuntamientos y un tercio de las Cortes Españolas.

El total de cargos sindicales electivos es de unos 300.000, de los cuales 200.000 correspondían al ámbito local, 88.000 al provincial y 12.000 al nacional.

Actualidad[editar]

En la actualidad, apoyado y seguido por grupos falangistas, el nacional-sindicalismo está presente en algunas centrales sindicales con escasa o nula representación entre los trabajadores, principalmente la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), sindicato vinculado a FE-JONS o el sindicato Trabajadores Nacional Sindicalistas (TNS), vinculado a FE-La Falange. En otros países, principalmente en América Latina, también existen y existieron grupos muy minoritarios que se declaran nacional-sindicalistas o que se adhieren a su ideario político general. Entre ellos sobresale la Unión Nacional Sinarquista en México, el Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista MRNS de Chile, el Movimiento Nacionalista Tacuara en Argentina o incluso una delegación de la FE de las JONS en Buenos Aires.

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. Ledesma Ramos fue el primer intelectual que definió un fascismo español relativamente claro y preciso. Payne. P.135
  2. a b c "Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio de la integridad patria. Todos los españoles participarán en él a través de su función familiar, municipal, y sindical. Nadie participará a través de los partidos políticos. Se abolirá implacablemente el sistema de los partidos políticos con todas sus consecuencias: sufragio inorgánico, representación por bandos en lucha y Parlamento del tipo conocido". Punto 6 de FE de las JONS. Obras (del Río 1974). Pg. 340.
  3. En "la Conquista del Estado" subrayaba que el individuo "a muerto" y que su meta era un "Estado colectivista". Payne 1997. Pg.141
  4. "Los partidos políticos nacen el día en que se pierde el sentido de que existe sobre los hombres una verdad". Discurso fundacional de Falange Española de las JONS. F.E, 8 de marzo de 1934. Obras (del Río 1974). Pg. 191.
  5. El cuarto número de La conquista del Estado salía con la proclama: "¡Viva la Italia fascista! ¡Viva la Rusia soviética! ¡Viva la Alemania de Hitler! ¡Viva la España que haremos! ¡Abajo las democracias burguesas y parlamentarias!. Payne. P. 138
  6. Ledesma hizo pública por primera vez esta espresión de sus sentimientos extremadamente nacionalistas y filofascistas en un banquete literario, muy concurrido, en honor a Giménez caballero. Payne. P. 136
  7. Lo que Ledesma había logrado, aunque debilmente, fue lanzar la idea de un nacional-sindicalismo revolucionario ligado a la dictadura estatal y a un nacionalismo extremo, a la gloria del imperio... Payne. P 139
  8. Ledesma y Onesimo Redondo daban un papel a la religión católica que consideraban como la encarnación de la tradicción "racial" de los españoles. Thomas, P. 135
  9. En el número 3 de La conquista del Estado insitió en la intención del grupo de "imponer violentamente su política". Payne. p. 138
  10. Payne. P. 135-148
  11. El 4 de junio de 1931, La conquista del Estado salía a la calle con la proclama: "¡Viva la Italia fascista! ¡Viva la Rusia soviética! ¡Viva la Alemania de Hitler! ¡Viva la España que haremos! ¡Abajo las democracias burguesas y parlamentarias!". Payne 1997. Pg. 140
  12. Lo que Ledesma había logrado, aunque débilmente, fue lanzar la idea de un nacional-sindicalismo revolucionario ligado a la dictadura estatal y con un nacionalismo extremo. Payne 1997. Pg. 142
  13. Gallego. Pg.113
  14. Gallego. Pg. 171
  15. Payne 1997. Pg. 611
  16. Manuel Fraga Iribarne, Estructura Política de España, Editorial Doncel páginas 167-168
  17. José Andrés Gallego (ed.): «Revolución y restauración, 1868-1931» (1982). Consultado el 12 de agosto de 2011.

Bibliografía[editar]

  • Gallego, Ferran. Ramiro Ledesma Ramos y el fascismo español. Editorial Síntesis. Madrid 2005. ISBN 84-9756-313-1
  • Payne, Stanley G. Franco y José Antonio. El extraño caso del fascismo español. Editorial Planeta. Barcelona 1997.
  • Thomas, Hugh. La Guerra Civil Espanola. Editorial Grijalbo. Barcelona 1976. ISBN 84-253-0694-9
  • Del Río Cisneros, Agustín (Recopilación de) (1974). Obras completas de José Antonio Primo de Rivera. Editorial Almena. ISBN 84-7014-132-5. 
  • Del Río Cisneros, Agustín (Recopilación de) (1976). José Antonio Primo de Rivera. Obras completas (1922-1936). Editado por Instituto de Estudios Políticos. Madrid, 1976. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]