Meditaciones

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Representación de Marco Aurelio en la edición traducida de George Long.

Las Meditaciones o Pensamientos o A sí mismo (Τὰ εἰς ἑαυτόν, Ta eis heauton, literalmente "escritos o pensamientos a sí mismo") del emperador romano, Marco Aurelio son una obra literaria constituida por una serie de reflexiones de este filósofo, aparentemente fuera del tiempo y sin cronología. Escritos en XII libros, representan una obra única en su género, que parece recorrer los últimos doce años de la vida interior de este emperador.

Datación[editar]

Algunos autores modernos consideran que el primero de estos libros, escrito en Granua (el actual río Hron de Eslovaquia) constituye una especie de testamento interior, donde Marco Aurelio recuerda a todas las personas importantes de su vida en forma autobiográfica, quizás datable hacia el año 179 (poco antes de su muerte).

El libro II, escrito en Carnuntum, también supuestamente de datación tardía, podría haber sido escrito en el año 178 y, cosa más importante, representa el hilo conductor para una posible interpretación cronológica de la obra. En este caso sería demasiado fácil (aunque posible) pensar en una cronología en la que el primero de los libros es datable en el 179 y el último en el 168, poco después de la muerte del amigo y maestro Marco Cornelio Frontón.

La unidad auténtica de la obra, que a juicio de algunos estudiosos aparece como una especie de conjunto de pensamientos, sin aparente concatenación entre las numerosas reflexiones, se encuentra en la actitud espiritual del autor al observar la vida y las cosas terrenas, en una visión más amplia, fuera del tiempo, fuera de los eventos contemporáneos que lo circundaban.

Contenido[editar]

Los libros desde el II al XII contienen meditaciones sobre la condición humana, la vida, la muerte, el universo, la creación, la moralidad, la fortuna, los valores en los que las personas deben inspirarse. Marco Aurelio parece encerrarse en sí mismo con una meditación melancólica, aceptando el peso del imperio como un triste deber.

Retoma las posiciones estoicas con un acento sobre el sentido de impotencia del hombre ante Dios, y de la superficialidad de las representaciones humanas. Parece adecuarse a las razones supremas que gobiernan el mundo, en cuanto sabio y filósofo, aun cuando tiende en este escrito a huir del mundo y de la materialidad de la vida. Ante el “no sentido” del mundo y de sus realidades caducas, la única vía que queda al sabio es el volver sobre sí mismo que da significado a su propia existencia individual.

Como para Séneca, para Marco Aurelio el alma es distinta y separada del cuerpo pero está compuesta del alma propiamente tal, entendida como espíritu, pneuma, soplo vital y el intelecto, la sede de la actividad espiritual.

En su rol de emperador, cumple estoicamente su deber en cuanto político, pero siente la inutilidad y la falta de sentido de acciones que no cambiarán la irracionalidad que entorpece todo lo humano.

Bibliografía[editar]

Sobre la obra

Enlaces externos[editar]