Mayra Montero

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Mayra Montero.

Mayra Montero nació en La Habana, Cuba (1952). Se mudó a Puerto Rico cuando era niña, y se considera a sí misma puertorriqueña.

Destacada en la narrativa, con una amplia diversidad de temas, como la música, las religiones afrocaribeñas y el erotismo. Es considerada una de las máximas exponentes de la literatura caribeña. Además, varias de sus novelas han sido traducidas a numerosos idiomas.

El 19 de noviembre de 2010, obtiene un doctorado Honoris causa otorgado por la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Arecibo.

Obra[editar]

Las obras más destacadas de la escritora son:

  • "La trenza de la hermosa luna" (1987)
  • "Del Rojo a su Sombra"
  • "La última noche que pasé contigo"
  • "Púrpura y profundo" (Premio La Sonrisa Vertical en 2000)
  • "El capitán de los dormidos" (2002)
  • "Son de almendra"
  • "Tú, la oscuridad"
  • "Viaje a la Isla de Mona"
  • "La más linda"

Actividad política[editar]

Recientemente, Mayra Montero brindó su apoyo y se unió a la amplia lista de prominentes figuras de la América Latina que han manifestado su apoyo a la independencia de Puerto Rico a través de su adhesión a la Proclama de Panamá aprobada por unanimidad en el Congreso Latinoamericano y Caribeño por la Independencia de Puerto Rico celebrado en Panamá en noviembre pasado.

Entre estos autores que dieron su apoyo inequívoco al derecho de Puerto Rico a ejercer su derecho a la plena descolonización y libre determinación, se encuentran las siguientes figuras cuyo reconocimiento es de talla mundial: Pablo Armando Fernández, Gabriel García Márquez, Ernesto Sabato, Eduardo Galeano, Thiago de Mello, Mario Benedetti, Frei Betto, Carlos Monsiváis, Jorge Enrique Adoum, Ana Lydia Vega y Luis Rafael Sánchez.

En su discurso de aceptación de su doctorado Honoris causa de la Universidad de Puerto Rico, la cubano puertorriqueña expresó su oposición a la implantación de una cuota de $800 a los estudiantes de dicha universidad. Compartió el reconocimiento con los estudiantes y con los miembros de la comunidad universitaria y expresó que “No sería responsable ni consecuente de mi parte ignorar en un día como hoy, el momento difícil que atraviesa la institución que nos hace doctoras. No merecería yo este doctorado, si no abrazara con él a los profesores, a los estudiantes, al personal no docente y al edificio moral que sustenta nuestra más alta institución educativa. No sería yo quien soy, si no dijera que el doctorado, el honor y la causa es de ellos, de los que saben defenderla”.

Véase también[editar]