Mariano Ricafort

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Mariano Ricafort Palacín y Abarca (Huesca, 20 de febrero de 1776 - Madrid, 16 de octubre de 1846) fue un militar, político y gobernador colonial español, sucesivamente capitán general de Filipinas, de Cuba, de Galicia, de Andalucía y de Aragón.

Trayectoria[editar]

Comenzó su carrera militar en 1793 sentando plaza como soldado en el ejército que participó en la guerra del Rosellón, donde se destacó hasta ser nombrado subteniente dos años después. Tomó parte en la guerra de las naranjas de 1801 contra Portugal. En 1803 contrajo matrimonio con Antonia Paula Sánchez de Lima, fue ascendido a teniente y destinado a Madrid. Tuvo también una participación destacada en Extremadura durante la guerra de independencia contra las tropas napoleónicas; al término de la guerra había alcanzado el grado de coronel.[1]

En 1815, como coronel del Regimiento de Extremadura, viajó a América en la expedición dirigida por el mariscal Pablo Morillo para sofocar las insurrecciones independentistas de Venezuela y Nueva Granada; desde allí marchó al Perú para incorporarse al Ejército Real del Perú. Al año siguiente el virrey José Fernando de Abascal le hizo presidente de la Real Audiencia de Cuzco, siendo promovido a brigadier participando también en las campañas del Alto Perú. A fines de febrero de 1821, por órdenes del nuevo virrey La Serna, partió de Lima con la misión de sofocar la insurrección independentista de las poblaciones de la sierra central del Perú. Hostilizado constantemente por las partidas de montoneros obtuvo algunas victorias sobre ellos sin embargo a su regreso a Lima su división fue duramente atacada en el camino de Canta siendo el mismo herido en una pierna y teniendo que regresar en camilla a la capital. Aún no restablecido completamente fue nuevamente herido durante uno de los combates ocurridos en el primer sitio del Callao. El general San Martín le invitó entonces a trasladarse a Lima para atender la gravedad de sus heridas y habiendo quedando discapacitado para el servicio militar se le permitió embarcarse para la península junto a otros funcionarios del gobierno colonial.[2]

Aunque no volvió a servir en el ejército activo si ejerció alto cargos públicos. Entre 1825 y 1830 fue capitán general de Filipinas y presidente de su Real Audiencia. Entre 1832 y 1834 se desempeñó como capitán general de Cuba, en cuyas competencias debió afrontar la epidemia de cólera morbo que diezmó la población y el regreso de los liberales exiliados, acogidos a la amnistía de 1833.[3]

Senador por Huesca en la legislatura 1837-38[4] y capitán general de Galicia ese mismo año. En noviembre de 1840 fue nombrado ministro del Tribunal Supremo de Guerra y Marina[5] y al mes siguiente comandante general de las islas Canarias,[6] al año siguiente capitán general de Aragón, y de Andalucía.

A lo largo de su carrera militar, además de varias heridas que le dejarían secuelas de por vida, recibió la Gran Cruz de la Orden de San Fernando, la de Isabel la Católica, la de San Hermenegildo, Santa Ana de Rusia y varias condecoraciones menores por acciones de guerra. En 1843 recibió destino de cuartel en Madrid, donde murió tres años después a los 70 de edad.[7]

Predecesor:
Juan Antonio Martínez
Capitán general de Filipinas
Octubre de 1825 – Diciembre de 1830
Sucesor:
Pascual Enrile y Alcedo
Predecesor:
Francisco Dionisio Vives
Capitán general de Cuba
15 de mayo de 1832 – 1° de junio de 1834
Sucesor:
Miguel Tacón y Rosique

Referencias[editar]