Máscara de Fernando VII

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La Máscara de Fernando VII es el nombre utilizado por algunos historiadores[1] [2] [3] para referirse a una estrategia premeditada utilizada por insurgentes novohispanos, patriotas venezolanos, y por los impulsores de la Revolución de Mayo para contemporizar con el reinado de Fernando VII y deslegitimar la reacción realista. Y aunque la realidad de dicha "máscara" está actualmente en entredicho, teóricamente se empleó para desligarse de la monarquía española y al mismo tiempo evitar los problemas de haber proclamado la independencia en forma abierta. La guerra civil sin embargo fue inmediata y se siguió de una guerra internacional.

La "máscara" se fundamentaría en deliberadamente jurarle fidelidad al rey cautivo Fernando VII y no reconocer los gobiernos de la península ibérica, el reemplazante francés José I Bonaparte, impuesto a España por las fuerzas de Napoleón Bonaparte, ni tampoco al español, Consejo de Regencia de España e Indias que se atribuía la autoridad sobre todo el imperio español. Sin embargo actualmente se sabe que hubo realmente un proceso político constituyente que comienza con la formación de gobiernos americanos (autónomos o libres) frente a los gobiernos de la península (liberales), español y francés, y que se siguió de la independencia de los países hispanoamericanos, ya sea inmediatamente, frente a dichos gobiernos liberales, o tras la restauración del rey absolutista en España.

En los hechos, dado que Fernando VII se encontraba cautivo, impedido de reinar, jurarle fidelidad y desconocer las autoridades coloniales equivalía a gobernar en forma autónoma. Cuando la suprema regencia se refugió en Cádiz, el último reducto español frente a Napoleón, en América se consideraba inverosímil la idea de que las fuerzas francesas pudieran ser derrotadas y que El Deseado volviera al trono; sin embargo esto último ocurrió en diciembre de 1813 con la firma del Tratado de Valençay y la restauración de una monarquía absoluta. Los insurgentes novohispanos, los gobiernos de Venezuela y Nueva Granada, los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata proclamaron la independencia. El 9 de julio de 1816 lo hizo el Congreso de Tucumán en la Declaración de independencia de la Argentina.

Río de la Plata[editar]

Antecedentes[editar]

Un antecedente de la estrategia empleada en la Revolución de Mayo fue el Silogismo de Chuquisaca, formulado por Bernardo de Monteagudo en la universidad de Chuquisaca a poco de conocerse la caída de Fernando VII, aunque con la Junta de Sevilla aún en el poder. Monteagudo planteó en el llamado "Silogismo de Chuquisaca":

¿Debe seguirse la suerte de España o resistir en América? Las Indias son un dominio personal del rey de España; el rey está impedido de reinar; luego las Indias deben gobernarse a sí mismas.

Dicha proclamación fue uno de los pasos previos a la realización de la Revolución de Chuquisaca y la Junta Tuitiva de La Paz. Aunque ambas fueron reprimidas, instalaron el principio de la soberanía popular que planteaba que en ausencia de las autoridades legítimas el pueblo tenía derecho a designar a sus propios gobernantes.

La Revolución de Mayo[editar]

El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, nombrado por la Junta de Sevilla, fue destituido de su cargo poco después de saberse en Buenos Aires la caída de dicha Junta. Se consideraba que la autoridad del virrey ya no era legítima, lo cual desencadenó la Revolución de Mayo. El virrey fue reemplazado por la Primera Junta, la cual juró:

...desempeñar legalmente el cargo, conservar íntegra esta parte de América a nuestro Augusto Soberano el señor don Fernando Séptimo, y sus legítimos sucesores, y guardar puntualmente las Leyes del Reino.

Las motivaciones independentistas de mayo no se hicieron explícitas por presión de Gran Bretaña. A los británicos les era favorable que las colonias españolas se emanciparan, ya que así podrían comerciar libremente con ellas, pero al mismo tiempo no deseaban que España intentara reconquistar sus colonias. Ambos países eran aliados en Europa en las guerras napoleónicas contra Francia, y Gran Bretaña no deseaba que España distrajera su atención militar destinando fuerzas a otros frentes de combate. Dicha presión fue ejercida por Lord Strangford, embajador de Inglaterra en la corte de Río de Janeiro, que manifestó su apoyo a la Junta pero lo condicionó "...siempre que la conducta de esa Capital sea consecuente y se conserve a nombre del Sr. Dn. Fernando VII y de sus legítimos sucesores".[4]

Referencias[editar]

  1. Lemoine, E. (1974). La revolución de independencia, 1808-1821. La república federal mexicana. Gestación y nacimiento, México, Departamento del Distrito Federal, 4.
  2. Arias, Marco Antonio Landavazo. La máscara de Fernando VII: Discurso e imaginario monárquicos en una época de crisis: Nueva España, 1808-1822. El Colegio de Michoacán AC, 2001.
  3. Guerrero, José David Cortés. "La lealtad al monarca español en el discurso político religioso en el Nuevo Reino de Granada." Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura 37.1 (2010): 43-83.
  4. José María Rosa (octubre de 1968). «Historia del Revisionismo» (en español). Historia del Revisionismo y otros ensayos. Merlín. Consultado el 6 de marzo de 2009.

Véase también[editar]