Literatura de Bélgica

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Al ser un país bilingüe, la literatura de Bélgica está dividida entre las dos principales lenguas habladas en el país, el francés y el neerlandés. Existe también una literatura escrita en idiomas regionales, entre los que destaca la escrita en valón.

Literatura en francés[editar]

La Bélgica actual se convirtió en francófona en el siglo XVI en los ambientes aristocráticos y en las esferas del poder.

El pueblo sin educación siguió utilizando dialectos regionales: el flamenco y el limburgués en el norte y el valón y el picard en el sur. El centro del país fue siempre francófono. Este fenómeno de afrancesamiento se hizo más notable durante el periodo francés que finalizó en 1815.

Se realizaron algunos intentos de revalorización del flamenco y del neerlandés, como por ejemplo en la obra escrita de David Joris. Sin embargo, la represión española y la contrarreforma tridentina obstruyeron estos intentos (con prohibiciones como la de la lectura de la Biblia). Además, la intelectualidad flamenca huyó hacia el norte durante los reinados de Carlos V y Felipe II. La élite que se quedó en el país era toda francófona.

La Bélgica actual (en términos de límites fronterizos) data de 1830. Se trata de un estado francófono construido con la oposición del régimen orangista neerlandés. La educación era pues básicamente francófona, en un interés casi jacobino de afrancesar primero a las clases superiores, luego a la clase media y finalmente a las masas populares.

Fue a partir de finales del siglo XIX cuando la literatura belga empezó a desarrollarse con nombres como Georges Rodenbach, Émile Verhaeren o Maurice Maeterlinck. En el siglo XX destacan autores como Thomas Owen, Jean Ray, Michel De Ghelderode, Camille Lemonnier o Georges Simenon. Además, Bélgica es el país de grandes dibujantes de cómics como Hergé, Jijé o Franquin quienes han colaborado de forma destacada en la difusión cultural del país.

Etapas[editar]

Existen diversas fases en la literatura belga en francé (seguimons aquí la periodicación de Jean-Marie Klinkenberg).

  • Durante la primera frase, que se inicia con la creación de Bélgica en 1830 y dura hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, la mayoría de los escritores no dudan en demostrar el sentimiento ser belgas, mediante el estilo, los temas o el lenguaje utilizado. Se trata de un sentimiento de pertenecer a una Bélgica con sus propias características que la hacen distinta a otros países. Para ello, utilizan expresiones propias del francés utilizado en el país o de los dialectos populares. Además, los personajes son belgas y la acción transcurre en diferentes lugares del propio país.
  • Durante la segunda fase, que se inicia a principios del siglo XX, los autores prefieren adoptar una actitud más francesa, siguiendo las recomendaciones de la Academia y contando historias que ocurren en otros países que no son la propia Bélgica. En resumen, se considera que durante esta fase la literatura belga en francés no es más que una literatura francesa en Bélgica.
  • La tercera fase se caracteriza por la reacción a la segunda fase. En 1980 el escritor Jacques Sojcher publicó un número especial de la revista de la Universidad Libre de Bruselas bajo el título La Belgique malgré tout en un intento de ilustrar el concepto de belgitud. Michel Biron[1] escribió que esta noción hace referencia más a una reivindicación de carácter literario que no de identidad. Se explica por la gran proximidad de París, que vuelve a Bélgica casi superflua, y por la imposición de un discurso que confiere al belgitud una connotación a veces ridícula a veces excesivamente política.
  • La cuarta fase constituye una fuerte reacción a la belgitud con el Manifiesto por la cultura valona del que Michel Biron[2] escribió: «El manifiesto valón y La Belgique malgré tout parecen antitéticos tanto por la forma como el contenido. En el sesenta y ocho el "yo" de la recopilación de Sojcher se opone al "nosotros" del manifiesto; con el término "en ninguna parte", los escritores bruselenses se opone a la idea de "un sólo y mismo territorio", el de Valonia; el apolitismo de Bélgica, a pesar de todo, se opone claramente a una pretensión política... »

Se puede decir que, en la actualidad, estas tendencias diferencian, en un sentido o en otro, a un escritor belga francófono de uno valón.

Literatura en neerlandés[editar]

Hay que señalar que en Bélgica suele utilizarse el término flamenco para referirse al neerlandés.

Existe muy poca literatura en flamenco; no hay ninguna obra escrita anterior al siglo XVI (las obras de David Joris). La clase alta alfabetizada se expresaba en francés mientras que el clero lo hacia en latín. Durante mucho tiempo, la educación en Bélgica se ha basado en el francés. Mientras que en la escuela primaria si se impartía educación en flamenco, los grados superiores sólo podían estudiarse en francés. Por ello, la literatura belga en neerlandés es menos abundante que la francófona. Son muchos los escritores flamencos en lengua francesa como Maurice Maeterlinck, Emile Verhaeren o Marie Gevers. Sin embargo, hay algunos que sí conservaron su lengua materna para escribir sus obras como Guido Gezelle, Félix Timmermans o Marnix Gijsen. Otros pasaron de una a otra lengua. Entre ellos se encuentra Jean Ray que firmaba así sus obras escritas en francés mientras que utilizaba el seudónimo de John Flanders en sus obras escritas en neerlandés.

Los escritores en flamenco son especialmente conocidos en los Países Bajos. Destacan Hugo Claus, Kristien Hemmerechts, Tom Lanoye, Anne Provoost y Geert van Istendael.

Literatura en valón[editar]

Desde hace varios siglos se escribe también literatura en valón (también en picardo, aunque hace menos tiempo). Empezaron a imprimirse en Lieja. Maurice Piron realizó una antología[3] de esta literatura muy minoritaria, pero que aparece en todas las variedades: polémica política o religiosa, novela, teatro (el teatro en valón atrae a más de a 200.000 espectadores cada año), poesía, canción... Pueden destacarse nombres como los de Géo Libbrecht, Gabrielle Bernard, Paul André, Guy Cabay o Julos Beaucarne, autores que se expresan tanto en francés como en valón.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Michel Biron, Histoire de la littérature belge, 1830-2000, Fayard, París, 2003, pag.. 487-496, p.490
  2. Idem, página 496
  3. Maurice Piron L'Anthologie de la littérature wallonne, Mardaga, Lieja 1979

Bibliografía[editar]

En español[editar]

  • Benit, André, Literatura belga I : Romanticismo y Realismo (1830-1880), Liceus, Servicios de Gestión y Comunicación, S.L, Madrid, 2004, ISBN 978-84-96447-49-3
  • Benit, André, Literatura belga II : Naturalismo y Simbolismo (1880-1920), Liceus, Servicios de Gestión y Comunicación, S.L, Madrid, 2004, ISBN 978-84-96447-50-9
  • Renouprez, Martine, Introducción a la literatura belga en lengua francesa : una aproximación sociológica, Universidad de Cádiz. Servicio de Publicaciones, Cádiz. 2006, ISBN 978-84-9828-046-3

En francés[editar]

  • G.Charlier et Joseph Hanse, Histoire illustrée des lettres françaises de Belgique, La Renaissance du livre, Bruxelles, 1958.
  • Maurice Piron L'Anthologie de la littérature wallonne, Mardaga, Liège 1979
  • Frickx (Robert), Trousson (Raymond) et al. Lettres françaises de Belgique. Dictionnaire des œuvres, I, Le roman, II, La poésie, III, Le théâtre. L’essai et IV, 1981-1990 (Paris-Gembloux : Duculot, 1988, 1988, 1989 et 1994).
  • J.-P. Bertrand, M. Biron, B. Denis, R. Grutman (dirs), Histoire de la littérature belge. 1830-2000, Paris, Fayard, 2003.
  • Benoît Denis et Jean-Marie Klinkenberg, La littérature belge. Précis d'histoire sociale, Bruxelles, Labor, coll. Espace Nord, "Référence", 2005.
  • Bibliographie des écrivains français de Belgique, 5 vol. (jusque O), Bruxelles, Palais des Académies, 1958-1988.
  • Christian Berg et Pierre Halen (dir.), Littératures belges de langue française. Histoire et perspectives (1830-2000), Bruxelles, Le Cri, « Histoire », 2000

Enlaces externos[editar]