Juan de Acuña y Bejarano

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Para otros personajes de nombre similar, véase Juan de Acuña.
Juan de Acuña y Bejarano
JuandeAcugna.jpg
Retrato del virrey Juan de Acuña.

37º Virrey de Nueva España
15 de octubre de 1722-17 de marzo de 1734
Predecesor Baltasar de Zúñiga y Guzmán
Sucesor Juan Antonio Vizarrón y Eguiarreta

Datos personales
Nacimiento 22 de febrero de 1658
Lima (Perú)
Fallecimiento 17 de marzo de 1734
México
Profesión político, militar
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Juan de Acuña y Bejarano (Lima, 22 de febrero de 1658 - México, 17 de marzo de 1734) fue un militar, político y noble, titulado I marqués de Casa Fuerte y XXXVII Virrey de Nueva España, siendo el segundo virrey criollo, tras Lope Díez de Aux y Armendáriz.

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

Nació en la ciudad de Lima, Virreinato del Perú, el 22 de febrero de 1658, siendo hijo póstumo del general burgalés Juan Vázquez de Acuña, corregidor de Quito, gobernador de Huancavelica y presidente de la Real Audiencia de Lima, y de su tercera mujer Margarita Bejarano de Marquina, establecidos en Lima.[1]

Fue enviado a los trece años a España para ser educado, donde también fue formado como militar y puesto al servicio del rey Carlos II de España. Destacó como notable militar dirigiendo compañías en diferentes batallas europeas, y tuvo un papel muy destacado en la Guerra de Sucesión Española. Por su trayectoria profesional fue condecorado con las cruces de la Orden de Santiago y de la Orden de Alcántara, y ocupó el cargo de gobernador y capitán general en Mesina, Aragón (1715-1717) y Mallorca (1717-1722).

Virrey de Nueva España[editar]

El 15 de octubre de 1722 hizo su entrada a la vez que se fundaba el primer periódico de la ciudad: la Gazeta de México, por el sacerdote Juan Francisco Sahagún y Arévalo. Consiguió ganar la guerra contra los ingleses, expulsándoles de las costas de Nueva España y Honduras, donde se habían asentado libremente.

Reorganizó el gobierno y moralizó la administración y la hacienda. Fomentó obras públicas e hizo construir grandes edificios: finalizó la construcción de la Casa de Moneda de México y consiguió acuñar en un año ocho millones de pesos que se enviaron a España para cancelar las deudas de la guerra de sucesión; el edificio de la Aduana, el paseo de la Alameda y el de Iztacalco, y la entonces colegiata de Guadalupe, hoy basílica de Santa María de Guadalupe.

Se preocupó por el avance español en el norte, y comenzó la penetración española en Texas (1720-1721) fundando misiones con el fin de frenar el avance francés, para lo que colocó miles de familias de colonos en Nuevo México y Arizona. Reafirmó el poder español en Centroamérica apaciguando la sublevación del Nayarit en 1724 y conquistando Belice en 1733. Esta operación era crítica desde el punto de vista comercial porque esta ciudad servía de base a los piratas. La conquista quedó completada gracias a la intervención del gobernador del Yucatán, Antonio de Figueroa. Mejoró el comercio del virreino con la metrópoli y Asia a través fundamentalmente de China y Filipinas).

Renunció a su cargo de virrey tras sufrir una parálisis en el brazo derecho que le impedía firmar sus despachos, pero el rey le otorgó el privilegio de firmar con estampilla, siendo el único virrey con esta merced.

Su enfermedad siguió avanzando hasta fallecer finalmente el 17 de marzo de 1734 tras doce años de mandato. Su cuerpo fue enterrado en la iglesia franciscana de San Cosme, a cuya comunidad siempre ayudó el virrey, y donde acostumbró diariamente a escuchar misa. Los padres franciscanos grabaron sobre su tumba el siguiente soneto:


Descansa aquí, no yace

Aquel famoso marqués

En la guerra y en la paz esclarecido

Que en lo mucho que fue lo merecido

No dejo que hacer a lo dichoso

Ninguno en la campaña más glorioso

Ni en el gobierno tan aplaudido

No menos quebrantado que sufrido

Vínculo en la fatiga su reposo

Mayor que grande fue, pero la grandeza

A que pudo incitarle regio agrado

Fue estudiado desdén de su entereza


Y es que retiro tanto su cuidado

De lo grande, que tuvo por alteza

Quedar entre menores sepultado.

Aquel famoso marqués

En la guerra y en la paz esclarecido

Que en lo mucho que fue lo merecido

No dejó que hacer a lo dichoso.


Ninguno en la campaña más glorioso

Ni en el gobierno tan aplaudido

No menos quebrantado que sufrido

Vinculó en la fatiga su reposo.


Mayor que grande fue, pero la grandeza

A que pudo incitarle regio agrado

Fue estudiado desdén de su entereza.


Y es que retiro tanto su cuidado

De lo grande, que tuvo por alteza

Quedar entre menores sepultado.



Predecesor:
Alberto Octavio T´Serclaes de Tilly
Capitán general de Aragón
1715 - 1717
Sucesor:
Feliciano de Bracamonte
Predecesor:
Juan Francisco de Bette
Capitán general de Mallorca
1717 - 1722
Sucesor:
José Antonio de Chaves Ossorio
Predecesor:
Baltasar de Zúñiga y Guzmán
Virrey de Nueva España
1722 - 1734
Sucesor:
Juan Antonio Vizarrón y Eguiarreta

Enlaces externos[editar]

Bibliografía[editar]

  • Enciclopedia Universal tomo 1. Salvat. 2009. 
  • José Montoro (1984). Relación de Virreinatos y biografía de Virreyes españoles en América. Editorial Mitre. 

Referencias[editar]