Juan Francisco González

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Juan Francisco González
Juan Francisco Gonalez.jpg
Fotografía de Juan Francisco González
Nombre Juan Francisco González Escobar
Nacimiento 25 de septiembre de 1853
Bandera de Chile Santiago, Chile
Fallecimiento 4 de marzo de 1933
Bandera de Chile Santiago, Chile
Nacionalidad Chileno
Educación Instituto Nacional, Academia de pintura (Chile).
Ocupación Pintura
Conocido por Participó en la Colonia Tolstoyana, el grupo literario de Los Diez, forma parte de los cuatro Grandes maestros de la pintura chilena.
Padres José González y Mercedes Escobar
Obras Carretelas en la Vega, Retrato de Augusto d'Halmar, Callejón de San Fernando.
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Juan Francisco González Escobar (Santiago, 25 de septiembre de 1853 - Santiago, 4 de marzo de 1933) fue un destacado pintor chileno. Reconocido como uno de los cuatro " Grandes Maestros de la pintura Chilena" resulta ser el prototipo del pintor romántico y bohemio de inicios de siglo XX.[1] De entre los cuatro grandes maestros chilenos es el que poseé más cuadros realizados, estimados en cerca de 4000. También destacó por ser uno de los primeros pintores modernos de Chile. Símbolo de las nuevas generaciones creativas a las que se vio enfrentada el Chile del siglo XX, su estilo es muy semejante al impresionista pero no en su plenitud.

"Calle de Limache"

Desde su juventud dedicado a la pintura, dirigió sus enseñanzas a un aprendizaje técnico muy libre, irradió una vivaz e inquieta personalidad y comunicó su actitud frente al arte como una postura ante la existencia, llegando a ser considerado por sus sucesores como un ejemplo a seguir. El maestro Juan Francisco González acostumbraba decirle a a sus alumnos, que para pintar bien «primero se debía aprender a observar y a emocionarse con los colores y las formas de la naturaleza, sin importar si el dibujo y sus detalles son reflejo exacto de la realidad».

Biografía[editar]

Juan Francisco González, hijo de José González y Mercedes Escobar. vivía en Recoletaa a los pies del Cerro Blanco donde mantenían un negocio de importaciones del Ecuador. Siendo niño, sus padres lo inscribieron en clases de pintura con Manuel Tapia. Tiempo más tarde, por curiosidades del destino y con tan solo catorce años, conoció al maestro pintor Pedro Lira. El le recomendó que siguiera su carrera en Academia de pintura, detectando el futuro del chico. En 1869, a los 16 años, ingreso a la academia, sus maestro fueron los pintores Ernesto Kirchbach y Juan Mochi.

"Los Últimos momentos del General José Miguel Carrera

Su estilo no varió mucho con sus profesores, sus grandes progresos los consiguió al viajar a Europa. España, Italia, Inglaterra, Francia y Alemania le inculcaron un arte mucho más moderno que el tradicional. Fue en Francia donde descubrió el impresionismo, movimiento con el que se sintió plenamente identificado, tomando del mismo varios elementos como la captación de la luz, el aprecio por el paisaje y los cuadros de pequeño formato. A su regreso en 1906, luego de dar una conferencia en la Universidad de Chile, su nombre paso a ser ampliamente reconocido, por lo que fue nombrado docente en la escuela de Bellas Artes, despeñando sus labores como maestro de croquis y dibujo natural.

Retrato de Augusto d'Halmar

Al terminar sus labores, se dedica nuevamente a la pintura particular. Su paleta toma con calma y seguridad en los trazos los detalles de las rosas y las frutas chilenas. La ocupación de espesa pasta y la textura rugosa de sus cuadros es de su ingenio plástico. Sus habilidades le presentaron varios premios dentro del ambiente nacional, obtuvo la 3ª Medalla Salón de Santiago 1884 la 2ª Medalla del Salón Oficial en 1890, la 1ª Medalla Salón Oficial en 1900, entre otros premios. González buscó pemanentemente en la pintura una expresión más libre. Para tal efecto, investigó con la materia pictórica, logrando, por ejemplo, transparentar el óleo hasta conseguir que tuviera un aspecto similar al de la acuarela.

Retrato de Gabriela Mistral

La agilidad de ejecución, la factura manchistica y la capacidad intuitiva para captar la atmósfera, lo unen en hermandad con los jóvenes que revolucionaron las artes visuales en París, en la época del siglo XIX. El rincón campesino, las casas de adobe y las flores fueron sus temas favoritos, manejados con maestría e inspiración donde el movimiento es permanente y las flores de colores vivos y fugaces. Su espíritu joven lo mantuvo siempre vigente, el pintor pensaba que:"la gracia no está en la verdad misma sino en el modo personal de expresarla. Dibujar es expresar, se dibuja como se escribe, así que se debe escribir como se piensa". El pintor traduce entonces que:"contrariamente a los métodos científicos que proceden por análisis, en arte se procede por síntesis".

"Carretelas en la Vega"

Aunque algunos de sus oleos son diminutos, la habilidad del pintor es capaz de traspasar la fragancia de los gustos frutales cautivando al espectador de manera misteriosa, rápida, en pocas palabras "impresiona". Su influencia se demuestra en los artistas trajicos del "Generación del 13" o los controversiales pintores del grupo "Montparnasse", pasando también por la "Generación del ‘28". Incluso fue invitado por los jóvenes artistas de la renovación, de tendencias cubistas y fauvistas, a su exposición oficial en 1925.

González formó parte del grupo literario de Los Diez, que intentaron hacer de la vida una norma equilibrada entre la ética y la estética, entre el espíritu creador y el arte, principios que mantuvo aún después de disolverse el grupo.

El artista, fallecido el 4 de marzo de 1933, marca para la historia de la pintura nacional un hito definitivo ya que es el primero pintor moderno chileno. Según la historiadora Isabel Cruz González "caló como ninguno en su tiempo la esencia de lo popular chileno, estampándolo en la tela con intacta frescura".

Hasta el día de su muerte, a lo largo de toda su carrera pictórica, manifestó su intención de lograr el máximo efecto en sus telas, valiéndose de la sobriedad y la simplificación de los temas, una característica que se observa en obras desde sus primeras etapas de paisajes hasta la última, en la que abundan las naturalezas muertas de frutas y flores. Famosa es su frase con que aconsejaba a sus alumnos para pintar:“ Hay que ver rápidamente, con los ojos del alma, y el corazón”.

Galería[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]