Incendio forestal

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Cartel informativo en catalán a cerca del incendio en el Parc Natural del Montgrí, les Illes Medes i el Baix Ter en el 2001. Dicho incendio arrasó 376ha de masa forestal.

Un incendio forestal es el fuego que se extiende sin control en terreno forestal afectando a combustibles vegetales. Un incendio forestal se distingue de otros tipos de incendio por su amplia extensión, la velocidad con la que se puede extender desde su lugar de origen, su potencial para cambiar de dirección inesperadamente, y su capacidad para superar obstáculos como carreteras, ríos y cortafuegos.

Causas[editar]

Paisaje tras un incendio, en Alcalá la Real, Jaén, España.

Si bien las causas inmediatas que dan lugar a los incendios forestales pueden ser muy variadas, en todos ellos se dan los mismos presupuestos, esto es, la existencia de grandes masas de vegetación en concurrencia con periodos más o menos prolongados de sequía.

El calor solar provoca deshidratación en las plantas, que recuperan el agua perdida del sustrato. No obstante, cuando la humedad del terreno desciende a un nivel inferior al 30% las plantas son incapaces de obtener agua del suelo, con lo que se van secando poco a poco. Este proceso provoca la emisión a la atmósfera de etileno, un compuesto químico presente en la vegetación y altamente combustible. Tiene lugar entonces un doble fenómeno: tanto las plantas como el aire que las rodea se vuelven fácilmente inflamables, con lo que el riesgo de incendio se multiplica. Y si a estas condiciones se suma la existencia de períodos de altas temperaturas y vientos fuertes o moderados, la posibilidad de que una simple chispa provoque un incendio se vuelven significativa.

Por otro lado, al margen de que las condiciones físicas sean más o menos favorecedoras de un incendio, hay que destacar que en la gran mayoría de los casos no son causas naturales las que provocan el fuego, sino la acción humana, ya sea de manera intencionada o no.

Las causas que originan un incendio forestal se agrupan pues en tres categorías principales:[1]

  • Intencionados: representan un 60-70 % de los casos. Las motivaciones son variadas, siendo con diferencia las más comunes la quema no autorizada, ilegal e incontrolada de superficies agrícolas, ya sea para la eliminación de rastrojos o matorrales ("quema agrícola") o para la regeneración de pastos para el ganado.[2] Otras motivaciones menos corrientes detrás de un incendio provocado son la piromanía, usos cinegéticos, vandalismo, venganzas personales, especulación urbanística, bajar el precio de la madera, etc. Cabe señalar que el delito de incendio está tipificado en muchas legislaciones.
  • Negligencias y otras causas accidentales: representan un 15 %-25 % de los casos. En este apartado, las quemas agrícolas (en este caso autorizadas, pero en las que los autores perdieron el control del fuego extendiéndose éste por la superficie forestal colindante) están también entre las causas habituales. Otras causas son las colillas y hogueras mal apagadas, quema de basuras, trabajos forestales, etc.
  • Naturales: representan menos de un 5 % de los casos. Se deben casi siempre a la acción de un rayo.

Por último, en contadas ocasiones (menos del 2 %) un incendio es una reproducción de un incendio anterior que no llegó a extinguirse del todo y se extiende a una nueva zona.

Cabe aclarar que los porcentajes indicados son valores promediados -la frecuencia de la intencionalidad, por ejemplo, puede variar mucho de unas regiones a otras.

Fases del incendio[editar]

Un incendio posee tres fases distintivas: iniciación, propagación y extinción.

  • Iniciación: es el comienzo del incendio producido por causas naturales o mayoritariamente por la acción del hombre.
  • Propagación: es la extensión del incendio por la vegetación cercana.
  • Extinción: es la finalización del incendio por causas naturales (lluvia o falta de vegetación) o por acción humana (labores de extinción)

La propagación del fuego dependerá de las condiciones atmosféricas, de la topografía del lugar en el que se produzca y de la vegetación presente en el mismo. Normalmente se ocasionan en climas secos o subsecos, como el mediterráneo, donde la vegetación sufre estrés hídrico y además algunas especies vegetales como los pinos contienen resinas que ayudan a que el incendio se propague mejor y sea más virulento. Asimismo generalmente también poseen mecanismos de adaptación al fuego como por ejemplo las piñas serotinas.

Tipos de incendio[editar]

Incendio forestal cerca de Castillo de Aro.

El estudio de los incendios forestales distingue entre distintos tipos de fuegos, lo cual resulta útil a la hora de considerar las medidas más apropiadas de prevención y/o de extinción dado que pueden ser diferentes para uno u otro caso.

Según por donde se propaga[editar]
  • Fuego de suelo o subsuelo: El fuego se propaga por la materia orgánica en descomposición y las raíces. Casi siempre se queman despacio y en combustión incandescente (poca o ausencia de llama) al no disponer de suficiente oxígeno.
  • Fuego de superficie: El incendio se propaga por el combustible que encontramos sobre el suelo, incluye la hojarasca, hierbas, arbustos y madera caída pero no inmersa en la hojarasca en descomposición.
  • Fuego de copas:
    • Antorcheo: Paso de fuego de superficie a fuego de copas, pero solo de forma puntual en algunos pies.
    • Copas pasivo: Es el fuego que avanza por las copas de los árboles acoplado y dependiente de un fuego de superficie, si se extingue este se detiene el de copas.
    • Copas activo: Es el fuego que avanza por las coronas de los árboles independientemente de la superficie. Solo se puede atacar de forma indirecta y suele necesitar un viento mayor de 30 km/h y proximidad de copas (alta densidad aparente de copas y largas copas).
Según el tamaño[editar]
  • Los grandes incendios forestales (GIF). Se definen como aquellos que de manera continuada muestran un comportamiento que queda fuera de la capacidad del sistema de extinción, ya sea por las elevadas longitudes de llama, por las altas velocidades de propagación o por la presencia de actividad de fuego de copas. Por actividad de copas entendemos que hay antorcheo importante (que prenden muchas de las copas del arbolado) o incluso que es fuego pasivo de copas o fuego activo. Tal como se definen estos términos en los modelos canadienses de propagación y como están en el programa de simulación Farsite (Finney 1998).[3] Los umbrales que los hacen GIF quedan a criterio del servicio de extinción, pero proponemos los que se usan hoy en distintos servicios de extinción en España: longitud de llama > 3m, velocidad de propagación > 1.2 km/h y actividad de copas igual o mayor a fuego pasivo de copas. Estos incendios no son muy frecuentes pero son el problema real, ya que calcinan enormes superficies en pocas horas o días. Los números son elocuentes. En Canarias, por ejemplo, el 99,3 % son pequeños incendios forestales mientras que únicamente el 0,7 % son GIF (Grillo et al. 2008). Estos en cambio suponen el 75 % del total de la superficie quemada en el archipiélago. En Cataluña, el ataque directo a las llamas, harto utilizado hasta ahora, se ha visto sustituido cada vez más por el empleo de ataques a distancia o indirectos, como el que se apoya en contrafuegos y quemas de ensanche. Así, en Cataluña se ha pasado del 98 % del perímetro tratado con línea de agua, y 2 % maquinaria del 1998 al 65 % línea de agua, 12 % herramientas manuales, 19 % quemas ensanche, y 4 % de maquinaria, cosa que indica un impacto del analista en la globalidad de la estructura.
  • Incendios de pequeño tamaño.
Según el elemento que rige el incendio:[4] [editar]

Combustible, topográfico, conducido por viento y hambriento.

Prevención[editar]

Archivo:Todos contra fuego.jpg
"Todos contra el fuego" fue una conocida campaña de concienciación social en España contra los incendios forestales.

La prevención del fuego se basa, por una parte, en intentar evitar que se provoquen incendios forestales, y por otra parte en minimizar sus consecuencias una vez declarados. En tal sentido, podemos hablar de los siguientes tipos de medidas:

  • La concienciación social, con la finalidad de educar a la población en un uso racional del fuego, evitando situaciones de riesgo. Puede realizarse mediante campañas informativas y multas coercitivas.
  • El cuidado y planificación de las masas forestales y los bosques, mediante la realización de cortafuegos y una planificada y extensa red de pistas forestales y depósitos de agua.
  • La limpieza periódica de bosques mediante las oportunas labores selvícolas, así como las labores de desbroce.
  • La introducción en franjas delimitadoras de especies con un bajo poder combustible.
  • La realización de quemas preventivas (quema prescrita) durante períodos de bajo riesgo de incendio.
  • La adopción de medidas legislativas orientadas a prevenir que existan personas o colectivos que puedan sacar beneficio de los incendios.
  • Reforzar la persecución policial y judicial de los incendiarios para evitar que puedan quedar impunes.

Extinción[editar]

La defensa contra incendios forestales ha experimentado una continua tecnificación.[5] No obstante, no evita la existencia de Grandes Incendios Forestales (GIF). Los GIFs son fuegos que muestran de manera sostenida un comportamiento que escapa a la capacidad del sistema de extinción, en los que su rápido crecimiento exige habilidad en el análisis del incendio e identificación de oportunidades de ataque al mismo, y un conocimiento previo del patrón de propagación que permita definir una eficaz estrategia de ataque.

Secuelas[editar]

La principal secuela es la de la erosión al desaparecer la capa vegetal. Esta desprotección del suelo frente a la elevada erosividad de las lluvias provoca grandes pérdidas de suelo y nutrientes, pero no es solo este el efecto sobre el sistema edáfico. Las altas temperaturas modifican la composición biológica y química del suelo.

Los incendios forestales han sido siempre un modelador de los sistemas ecológicos, sobre todo el mediterráneo. Durante millones de años la naturaleza se ha servido del fuego por lo que numerosos estudios ponen en duda la conveniencia o no de una extinción rápida del mismo.[6] Algunos ecosistemas han necesitado el fuego para regenerarse, siendo en estos casos necesaria la introducción de quemas controladas o fuegos controlados. Son muchas las especies vegetales que utilizan el fuego. Otras secuelas importantes pueden ser sobre la salud humana como en los grandes incendios de indonesia de 1997 y 1998.[7]

Piroecología o Ecología del fuego[editar]

La piroecología o ecología del fuego se ocupa de los procesos que conectan la incidencia natural del fuego en un ecosistema y los efectos ecológicos de dicho fuego. Muchos ecosistemas, en particular la pradera, la sabana, el chaparral y los bosques de coníferas, han evolucionado con el fuego como un elemento necesario para la vitalidad y la renovación del hábitat. Muchas plantas germinan muy bien tras incendios y otras rebrotan (reproducción asexual) de modo eficaz.[8] El pino canario es un buen ejemplo como se puede ver en UOFF. Diversos autores han relacionado los conceptos de piroecología[9] y biodiversidad. No es nuevo el considerar que existe un papel del fuego en nuestros ecosistemas. Hay un desarrollo teórico y aplicado muy importante y se pueden citar muchos trabajos. Mención especial se merecen autores australianos.[10] [11] [12] [13]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. [1], Estadísticas de Incendios Forestales del Ministerio de Medio Ambiente de España
  2. Molina, D.M. 1997. Origins of Arson in Northwestern Spain; Fire Management Notes, 57(3):18-23, USDA, Washington, USA. www.fs.fed.us/fire/fmt/fmt_pdfs/fmn57-3.pdf
  3. Finney, M.A. 1998. FARSITE: Fire Area Simulator – Model Development and Evaluation. Res. Paper RMRS-RP-4. Fort Collins CO: Rocky Mountain Research Station, U.S. Department of Agriculture, Forest Service; 47p.
  4. MIRALLES, M.. KRAUS, D., MOLINA, DM., LOUREIRO, C., DELOGU, G. & RIBET, N. VILALTA, O. 2010. Improving suppression-fire capacity In EFI Research Report nr. 23.“Fire Paradox”, Project no. FP6-018505, European Commission, p. 204-215. http://www.efi.int/files/attachments/publications/efi_rr23.pdf
  5. MOLINA, DM; GRILLO-DELGADO, F; GARCIA-MARCO, D, 2006. Uso del fuego prescrito para la creación de rodales cortafuegos: estudio del caso “Las Mesas de Ana López”, Vega de San Mateo, Gran Canaria, España. Invest Agrar: Sist Recur For (2006) 15(3), 271-276, Madrid http://www.inia.es/gcontrec/pub/271-276-(15)-Uso_del_fuego_1166008640062.pdf
  6. Alteraciones físicas, químicas y biológicas en suelos afectados por incendios forestales. Jorge Mataix Solera
  7. Tacconi, Luca. Center for International Forestry Research. Fires in Indonesia: Causes, Costs, and Policy Implications (CIFOR Occasional Paper No. 38) [PDF]; February 2003 [cited 2009-02-06].
  8. Pausas, J.G. 2012. Incendios forestales. Ed Catarata-CSIC (http://www.uv.es/jgpausas/incendios.html)
  9. Molina D. 2009. Fuego prescrito. En: Incendios Forestales: Fundamentos y Aplicaciones (Vélez, R. ed.). McGraw-Hill, pág 407-411 ISBN: 978-84-481-6891-9
  10. Noble I.R. 1981. The use of dynamic characteristics in vegetation classification CSIRO
  11. Noble & Slatyer 1978 The effects of disturbance on plant succession. Proceedings of the Royal Society of Victoria 10:135:148
  12. Noble & Slatyer 1980. The use of Vital attributes to predict successional changes in plant communities subject to recurrent disturbance. Vegetatio, 43:5-21
  13. Noble & Slatyer 1981. Concepts and models of succession in vascular plant communities subject to current fire: Fire and the australian biota, Australia, acad.sci. Camberra ppp 311-335

Bibliografía[editar]

  • MOLINA, DM, BLANCO, J, GALAN, M, POUS, E, GARCÍA, JB, GARCÍA, D. 2009. Incendios Forestales: Fundamentos, Lecciones Aprendidas y Retos de Futuro. Editorial AIFEMA, Granada (España), 256 pp. ISBN 978-84-613-7860-9
  • GRILLO, FF, FABABÚ, DD y MOLINA, DM, 2009. Incendios Forestales I: módulo básico. Editorial AIFEMA, Granada (España), 240 pp. ISBN 978-84-613-7861-6
  • GRILLO, FF., CASTELLNOU, M., MOLINA, DM, MARTÍNEZ, ER, y FABABÚ, DD. 2008. Análisis del Incendio Forestal: planificación de la extinción, Editorial AIFEMA, Granada España 144 pp. ISBN 978-84-612-2150-9
  • MADRIGAL, A., ORDENACION DE MONTES ARBOLADOS. ICONA (ORGANISMO AUTONOMO PARQUES NACIONALES), Madrid (España), 375 pp. ISBN: 9788480145190
  • PAUSAS, J.G. 2012. Incendios forestales. Catarata-CSIC. ISBN: 978-84-8319-714-1
  • VARIOS AUTORES; GENERALITAT VALENCIANA, 2007. Plan Especial frente al riesgo de Incendios Forestales en la Comunitat Valencina.
  • SALAS, F. 1993. Manual de formación para la lucha contra incendios. Getisa.
  • Vélez, R. ed. 2009. Incendios Forestales: Fundamentos y Aplicaciones. McGraw-Hill, pág 784-789 ISBN: 978-84-481-6891-9

Enlaces externos[editar]