Hipermetropía

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Hipermetropía
Hypermetropia.svg
Hipermetropía y corrección con lente convergente.
Clasificación y recursos externos
CIE-10 H52.0
CIE-9 367.0
CIAP-2 F51
MedlinePlus 001020
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La hipermetropía (de las palabras griegas υπερ, hiper que significa "por encima de", μέτρον, metron "medida" y ὄψ, ojo) es un defecto ocular de refracción que consiste en que los rayos de luz que inciden en el ojo, llegan a la retina sin haber convergido, en lugar de converger en la misma como sería normal. La consecuencia es que la imagen es borrosa y puede existir por lo tanto una falta de agudeza visual.

Es un defecto muy frecuente, aunque no es progresivo ni tiene repercusiones graves, se trata mediante el uso de lentes correctoras. La hipermetropía, la miopía y el astigmatismo son los principales defectos de refracción o ametropias. La magnitud de este defecto se mide en dioptrías positivas.

Fisiopatología[editar]

Una persona con hipermetropía tiene problemas de visión a distancias cortas, pudiendo ver con mayor claridad a distancias largas. El ojo no puede enfocar objetos situados más cerca de una determinada distancia denominada punto próximo o punto cercano. En una persona adulta joven sin defectos ópticos el punto cercano se sitúa a 25 cm del ojo. En un hipermétrope el punto cercano se desplaza a mayores distancias.

Los niños hipermétropes no suelen presentar disminución de agudeza visual, pues compensan el déficit mediante la acomodación (cambio de forma del cristalino). El continuo esfuerzo de acomodación puede producirles dolor de cabeza , fatiga visual (astenopia acomodativa) o retrasos en el aprendizaje.[1]

En los adultos, los síntomas característicos consisten en dificultad para la visión próxima, por ejemplo para poder leer, y con el paso de los años se afecta también la visión lejana.

Tratamiento[editar]

Se puede tratar mediante el uso de gafas con lentes correctoras convexos o positivas o con lentes de contacto. El tratamiento quirúrgico puede hacerse actuando sobre la córnea con láser (LASIK, LASEK o PRK), extrayendo el cristalino y sustituyéndolo por una lente intraocular, o implantando una lente intraocular especial (ICL) sin extraer el cristalino[1] .

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Jack J. Kanski: Oftalmología clínica, 5ª edición, 2004, ISBN 978-84-8174-758-4

Enlaces externos[editar]