Lente de contacto

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Las lentes de contacto (también conocidas como lentillas o pupilentes) son unas lentes correctoras o cosméticas que se coloca en el ojo, concretamente sobre la capa lagrimal que cuida y lubrica la córnea. Estas lentes son un producto sanitario y deben cumplir todos los requisitos de estos.

Historia[editar]

Lente de contacto.

Leonardo da Vinci observó en 1508 que hundiendo la cabeza en un recipiente de cristal con agua se modificaba la visión. El discurrir de los años ha hecho que diferentes investigadores perfeccionaran esta antigua teoría hasta lo que hoy conocemos como lentes de contacto. A Leonardo lo siguió René Descartes en 1636, que diseñó un tubo con una curvatura semejante a la de la córnea, que llenó con agua y en el que introdujo el ojo.

En 1887, el soplador de vidrio alemán F.A. Muller se basó en las ideas de Herschell para crear las primeras lentes de contacto conocidas. Al siguiente año, el médico alemán Adolf Eugen Fick y el óptico francés Edouard Kalt crearon unas lentes de contacto de vidrio para corregir defectos visuales, cubrían todo el frente del ojo, eran pesadas y se podían tolerar puestas unas pocas horas.

Las primeras lentes corneales de metacrilato para corregir los defectos visuales fueron fabricadas por Kevin Tuohy en 1948. Otto Wichterle y Dreifus fabrican en 1950 las primeras lentes de contacto blandas.[cita requerida]

Características[editar]

Su uso es seguro si se hace con las normas adecuadas. Entre las más importantes están el lavado de manos, la lubricación y limpieza de la lente en la solución y el uso dentro del tiempo adecuado, generalmente entre 8 o 9 horas al día. Hoy en día las lentillas de colores se han convertido en una moda totalmente normal en la vida cotidiana de la gente, no solo se utilizan con aumento sino que tienen el pequeño gran detalle de tener la posibilidad de elegir de que color lo queremos.

Uso[editar]

Insertando los lentes de contacto en el ojo

Se puede practicar cualquier deporte con las lentes puestas, excepto boxeo, deportes que puedan causar golpes a la cara, natación y waterpolo, u otros deportes acuáticos, cuando no se llevan gafas de buceo. No deben usarse si ya se tienen infecciones o irritaciones oculares, pues las agravan.

Antes de ser manipuladas, se debe lavar bien las manos con agua tibia y un jabón suave neutro. Al ser enjuagadas, deben removerse residuos de jabón en ellas y secarlas al viento, papel tisú o con una toalla que no desprenda pelusas. De lo contrario podrían producirse infecciones bacterianas como conjuntivitis. Los lentes de contacto se limpian usando sólo los liquidos especialmente formulados para ello, evitando el uso de agua oxigenada, alcohol, entre otros; ya que no desinfectan y pueden provocar lesiones oculares.

El lugar donde se coloquen debe mantenerse siempre limpio y desinfectado. Durante su uso, se debe evitar lugares con altas temperaturas ya que, si son lentes de plástico, se pueden calentar, derretir y causar ceguera parcial, temporal o incluso, permanente. No es aconsejable su uso permanente durante días, sino dejar pasar como mucho un día y luego retirarlas, de lo contrario se es propenso a caer en alguna alergia o infección. Si son de uso diario, deben ser retiradas antes de dormir. Las lentes deben ser guardadas en un estuche apropiado rellenado con una solución multipropósito estéril.

Semanalmente deben colocarse en un líquido especial de limpieza enzimática para eliminar los depósitos de proteínas que no se eliminan con la limpieza diaria. De no seguir este paso, puede causar irritaciones oculares y enturbiamiento de las lentes, lo cual dificulta la visión. Deben ser renovadas según las especificaciones del fabricante. Por ejemplo, las mensuales una vez al mes y las semanales una vez a la semana. Si se tratan de lentes de contacto rígidas, podrían durar entre dos y tres años. Si no se respetan la especificaciones se podrán producir infecciones, como por ejemplo, conjuntivitis.

Se puede usar maquillaje, pero deben colocarse primero las lentes; y al quitarse el maquillaje, se deben sacar primero las lentes. En caso de extravío y encuentro, no se debe alzar la lente de contacto de la superficie donde se halle, ya que es probable que pueda romperse. Se debe dejar donde está y aplicarle encima una solución salina o fisiológica con el fin de rehidratarlo. Luego podrá levantarse sin riesgo de romperse y luego se procederá a limpiarlo y desinfectarlo con las soluciones correspondientes.

En caso de tener sensación de ardor o sequedad, colocarse lágrimas artificiales o solución humectante para lentes de contacto indicada por un profesional. Si hay dolor, ojo rojo o visión borrosa, quitarse las lentes y consultar al profesional idóneo.

Véase también[editar]

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