Giorgio Agamben

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Giorgio Agamben
Nacimiento 22 de abril de 1942 (72 años)
Roma
Nacionalidad Flag of Italy.svg Italiano
Campo Filosofía
Graffiti de Giorgio Agamben en la Morada del Caos, Francia.

Giorgio Agamben (Roma, 1942) es un filósofo italiano de renombre internacional.

Trayectoria[editar]

Agamben se doctoró en la Universidad de Roma con una tesis sobre el pensamiento político de Simone Weil. Fue alumno de Martin Heidegger entre 1966 y 1968.

Es profesor de Filosofía en la Universidad de Verona, Italia, en el Collège International de Philosophie de París y en la Universidad de Macerata en Italia; enseña asimismo Iconología en el Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia.

Ha tenido a su cargo la edición de la versión italiana de la obra de Walter Benjamin.

Melancolía I de Alberto Durero. Giorgio Agamben dedica un importante texto en Estancias al estudio de este grabado.

Obra[editar]

En su obra, como en la de otros autores (Umberto Eco), confluyen estudios literarios, lingüísticos, estéticos y políticos, bajo la determinación filosófica de investigar la presente situación metafísica en occidente y su posible salida, en las circunstancias actuales de la historia y la cultura mundial.

Esta investigación tiene mucho de reapertura de caminos olvidados en el transcurso de la historia cultural de Occidente. Como sucede siempre en la Historia de la Filosofía, una interpretación abre un itinerario pero cierra otros. La tradición europea se encuentra, de esta manera, sembrada de oportunidades perdidas. ¿Oportunidades de qué? De alcanzar la Utopía.

La tradición occidental[editar]

Agamben se hace acompañar en sus textos por Aristóteles, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Marx o Kafka, entre otros; aunque también por menos conocidos cabalistas, trovadores, padres de la Iglesia Católica Romana y poetas medievales; e incluso por autores influyentes como el jurista Carl Schmitt. Sus maestros o mentores son Martin Heidegger y Walter Benjamin, a cuya obra retorna siempre. En sus investigaciones sobre las imágenes sigue la estela de Aby Warburg.

Las preguntas que plantea a la tradición occidental podrían simplificarse en ¿cómo hemos llegado al punto en que nos encontramos? Esta cuestión supone un enjuiciamiento político y un diagnóstico desolado de la situación que vivimos, e implica otra de cuya respuesta acertada depende la supervivencia y para la cual cada vez hay menos tiempo: ¿Qué podemos hacer, qué dirección tomar?

El abordaje de unas preguntas tan complejas y decisivas, supone a la vez una investigación de conceptos clave en los campos jurídico, estético, cultural, y la confrontación con las últimas estrategias filosóficas para tratarlos y comprenderlos. Supone también el rastreo a través de autores de todas las épocas, en busca de esas oportunidades abandonadas, o de los destellos que muestran las claves de una época.

Este estudio hace aparecer a la cultura occidental desde sus orígenes como asombrosamente otra. Es lo que ocurre en Estancias. La palabra y el fantasma en la cultura occidental, ensayo que hace un recorrido desde la psicología y medicina medievales y la poesía trovadoresca, hasta el concepto de mercancía de Marx y el Psicoanálisis; toda una historia de la producción occidental, no sólo la artística, centrada en la categoría de fantasma, cuya marginación u olvido tiene como consecuencia la actual inanidad del arte, su carácter autónomo y espectacularizado.

Mesianismo[editar]

La formulación de ambas cuestiones: ¿Cómo es nuestro tiempo?, ¿Cómo vivirlo, es decir cómo estar a la altura de su exigencia?, implica una actitud, en la que Agamben profundiza con sus estudios sobre Benjamin, sobre la tradición judía y sus intérpretes, sobre la Carta a los Romanos de Pablo de Tarso, una actitud mesiánica. Ésta se explicaría así: si la tradición metafísica[1] insiste en la fundación, en el origen, la tradición mesiánica (también occidental en la medida en que en nuestra historia Atenas es inseparable de Jerusalén) reivindica el cumplimiento, ahora bien, para que éste se produzca el origen debe ser revocado.

La revocación del origen y por tanto la anulación o transformación de sus consecuencias sería una constante en la obra de Giorgo Agamben. El retorno a los orígenes no reviste el carácter de la identificación simplificadora del mal, del descubrimiento de una desviación culpable. Se trata de desvelar la lógica interna de un proceso cuya actualización es constante, contemporánea, y cuya ignorancia u olvido comporta su repetición fatal. Esta lógica no puede ser formalizada de acuerdo con los recursos que el pensamiento vigente ha establecido, por tanto éstos deben ser cuestionados y desmontados, en tanto cómplices del orden de cosas que no saben explicar.

Esta actividad deconstructiva[2] (la obra filosófica de Agamben supone una constante explicación con la deconstrucción derrideana) implica también la búsqueda del concepto libre de tal culpa originaria, la fórmula destinada a atravesar una puerta cuyo mayor obstáculo es que se encuentra desde siempre abierta, a sortear las trampas que la metafísica tiende en el lenguaje, en el pensamiento, en la práctica.

La Biopolítica, La Nuda Vida[editar]

En relación con la primera pregunta antes referida (¿Cómo hemos llegado a la situación en que nos encontramos?) es necesario describir el lugar preciso en que se encuentra la civilización mundial: la época de la biopolítica. Este concepto fue introducido en el pensamiento filosófico por Michel Foucault. La biopolítica es la gestión política de la vida, la intervención del poder en la vida humana. Esto lleva a preguntar cuál es el carácter del pensamiento actual sobre la vida, y su camino teológico, filosófico, político, es decir, metafísico.

Este camino es aquel sobre el que transitan todos los logros de la cultura occidental en relación con la preservación de la vida, y los títulos-conceptos que se le otorgan como salvaguardia en un proceso que supuestamente lleva a los derechos individuales, la salud generalizada, el progreso social. Este camino también está jalonado de errores y horrores, lo que lleva a preguntar si éstos son accidentales o inherentes a ese proceso. Agamben muestra que el tratamiento metafísico de lo vital y su deriva política son inseparables de tales acontecimientos. Su concepto clave en relación con esto es el de Nuda vida.

Nuda Vida puede ser interpretado como un concepto científico o médico: la vida desprovista de toda cualificación, lo que tiene en común la vida humana con la de un caracol o una planta. Enseguida se percibe que se trata de una idea filosófico-teológica, que subyace a su posterior apropiación médica y política. Su genealogía va desde Aristóteles (vida nutricia, el antecedente del concepto de vida vegetativa)[3] hasta Gilles Deleuze, con su intento de elaborar un concepto de Inmanencia que abarque plenamente el de vida.

Agamben señala cómo la filosofía y la política evolucionan hasta hacer de la vida su tema y su terreno. Considerar al hombre no como sujeto sino como cuerpo vivo, y más allá, como vida en un cuerpo, es una prueba de que a todos los conceptos, ideas y argumentos que han servido como pretextos o maniobras de ocultación les llega el momento de mostrar su verdad, este es el momento de máximo peligro, y quizá de oportunidad máxima también: el tiempo en que la biopolítica coincide íntegramente con la política, y el estado de excepción con el estado. En su trilogía Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida, Agamben intenta demostrar que toda la historia jurídica de occidente, desde el arcaico derecho romano hasta la moderna Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano con sus derivaciones, constituye un intento de gestionar la vida humana reduciendo a ésta a nuda vida.

La cuestión estriba en que cualquier estrategia humanista para revertir este hecho se encuentra inhabilitada desde su inicio, el Humanismo es tanto un rodeo como un medio de ocultamiento o de retraso del advenimiento de la gestión planetaria de la vida como vida desnuda. La consecuencia de considerar al hombre como mera vida, es que ésta puede ser sacada de todo contexto social, político, cultural, y tratada como proyecto, como plan, como tarea histórica, como mero residuo, como objeto de experimentación; puede ser aniquilada sin que esto entre en la esfera de lo punible.

El momento privilegiado de la extensión de la biopolítica al ámbito planetario, es el Campo de Concentración. Agamben estudia este espacio en "Lo que queda de Auschwitz", como realización de lo que ya está implícito en toda la evolución político-metafísica de occidente: el lugar en que, dentro del espacio jurídico de un estado y al mismo tiempo fuera de él, la vida es tratada como materia sin forma humana. Esta circunstancia límite somete a una dura prueba todos los referentes éticos válidos hasta el momento:en la desnudez absoluta del Campo el único rudimento de ética se halla en el testigo y su testimonio, más allá de la supervivencia misma como valor absoluto del Campo. Agamben no teme comparar[4] el Campo de Concentración y la ideología nazi que lo ha hecho posible, con la situación filosófica actual, como si ambas prácticas en las que las divisiones metafísicas son anuladas, por dispares e incompatibles que puedan resultar, representasen lo más extremo en cuanto a posibilidades del mundo contemporáneo.

La vida como asunto sin límites de la filosofía, y la vida como materia sin forma del trabajo criminal del Campo. De esta manera intenta mostrar que los remedios humanistas son impotentes ante el extremo gesto de la biopolítica, y que sólo encarando ésta como realidad mundial, como cumplimiento paradójico de la promesa del desarrollo social y político de occidente, puede plantearse la resistencia.

El Cualquiera[editar]

La posibilidad de un mundo más allá del concepto de Soberanía, es decir del tenebroso abandono de la nuda vida, se encuentra tanto en el concepto de potencia diseñado por Aristóteles[5] y perdido después en una larga tradición de interpretaciones, que abre a los hombres un margen de realización ajeno al poder sobre otros (la potencia como "potencia de no") como en las parábolas kafkianas[6] que, hacia su final, invierten una conclusión desesperada y absurda, mostrando una salida para el ingenio humano. También en el pensamiento del Ereignis heideggeriano[7] que sitúa el ser más allá de la metafísica, o en la escritura de Robert Walser[8] ajena al pathos ontoteológico, cuyos personajes habitan una melancólica transparencia, una inocente jovialidad más allá de la salvación o la caída. En "La comunidad que viene" Agamben caracteriza, mediante breves textos tan eruditos como enigmáticos, el mundo postmetafísico.

¿Qué ha cambiado? Remotas discusiones de lógicos medievales toman una actualidad extraña, brillan como debates decisivos... somos nuestra cultura, todas nuestras posibilidades, tanto las de catástrofe como las de salvación, se encuentran esbozadas en el texto de la tradición, que debe poder ser leído e interpretado, no como una escritura sin significado, indistinguible de la vida misma (reproche que Agamben hace a la deconstrucción de Derrida: extiende el dominio de la "vigencia sin significado" al texto entero de la cultura de occidente) sino precisamente en busca de las respuestas que necesitamos.

Estas respuestas son legibles en el momento en que el mundo dividido de la metafísica toca a su fin, en que a embates de lo que está sucediendo somos "vida sin forma". Pero esta desubjetivación no borra, por ejemplo, la posibilidad de una ética, sino al contrario: la ética sólo es posible en ausencia de tarea histórica[9] o biológica, de vocación o de esencia. Lo propio del hombre no es sino su impropiedad, y ésta debe ser asumida por fin como singularidad sin identidad. El ser que viene, el Cualquiera, no es "el ser no importa cual, sino el ser tal que, sea cual sea, importa..."

Obras[editar]

  • L'uomo senza contenuto (1970).
  • Stanze. La parola e il fantasma nella cultura occidentale (1977).
  • Infanzia e storia: Distruzione dell'esperienza e origine della storia (1978).
  • Il linguaggio e la morte: Un seminario sul luogo della negatività (1982).
  • Idea della prosa (1985).
  • La comunità che viene (1990).
  • Bartleby, la formula della creazione (1993, con Gilles Deleuze y otros).
  • Homo Sacer: Il potere soverano e la vita nuda (1995).
  • Mezzi senza fine. Note sulla politica (1996).
  • Categorie italiane. Studi di poetica (1996).
  • Quel che resta di Auschwitz. L'archivio e il testimone (Homo sacer III) (1998).
  • Il tempo che resta. Un commento alla Lettera ai Romani (2000).
  • L'aperto. L'uomo e l'animale (2002).
  • Stato di Eccezione. Homo sacer, 2,1 (2003).
  • Profanazioni (2005).
  • Che cos'è un dispositivo? (2006).
  • L'amico (2007).
  • Ninfe (2007).
  • Il regno e la gloria. Per una genealogia teologica dell'economia e del governo. Homo sacer 2,2 (2007).
  • Che cos'è il contemporaneo? (2007).
  • Signatura rerum. Sul Metodo (2008).
  • Il sacramento del linguaggio. Archeologia del giuramento. Homo sacer 2,3 (2008).
  • Nudità (2009).
  • Angeli. Ebraismo Cristianesimo Islam (ed. Emanuele Coccia y Giorgio Agamben). 2009.
  • La Chiesa e il Regno (2010).
  • La ragazza indicibile. Mito e mistero di Kore (2010, con Monica Ferrando).
  • Altissima povertà. Regola e forma di vita nel monachesimo (2011).
  • Opus Dei. Archeologia dell'ufficio (2011).

Traducciones[editar]

Bibliografía sobre Agamben
  • Alfonso Galindo Hervás, Política y mesianismo. Giorgio Agamben, Biblioteca Nueva, Madrid, 2005
  • Edgardo Castro, Giorgio Agamben. Una arqueología de la potencia, UNSAM edita, Buenos Aires, 2010
  • Flavia Costa, “La política que viene. Una lectura de Giorgio Agamben”, revista Redes n° 7, Facultad de Educación del Departamento de Humanidades de la Universidad de Santiago de Cali, Colombia, marzo de 2009, pp. 185 a 206. ISSN 1692 - 6803
  • Flavia Costa, Políticas de la interrupción. Ensayos sobre Giorgio Agamben, editorial Escaparate, Santiago de Chile, 2010. pp. 21-36. ISBN: 956-7827- 89-3.
  • Flavia Costa, “La maquina gubernamental. Soberanía, gobierno, secularización” , en Ma. Elena Sierra Castillo (comp). Biopolítica.Reflexiones sobre la gobernabilidad del individuo. S&S Editores, Madrid, 2010.
  • Jacopo D'Alonzo, "El origen de la nuda vida: política y lenguaye en el pensamiento de Giorgio Agamben", en Revista Pléyade (12), 2013, pp. 93-112.
Filmografía

Su único papel en el cine lo hizo en la película de Pier Paolo Pasolini: El Evangelio según San Mateo, interpretando al apóstol Filipo.

Referencias[editar]

  1. El Tiempo que Resta Madrid 2006, página 104
  2. Homo sacer, Valencia 1998, p. 74
  3. La Potencia del Pensamiento, Barcelona 2008, pp. 388, 333 171
  4. La Potencia del Pensamiento, página 333
  5. La potencia del pensamiento, p. 285
  6. Homo Sacer, p. 68
  7. La potencia del pensamiento, p. 171
  8. La comunidad que viene. G. Agamben, Valencia 2006, pp. 39 y 41
  9. La comunidad que viene, p. 41

Enlaces externos[editar]