Felices años veinte

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Fotografía de la ciudad de Chicago en 1925, con una multitud en la orilla del lago Míchigan.

La denominación de felices años veinte o años locos corresponde al periodo de prosperidad económica que tuvo Estados Unidos desde a la hora de llegar a esta situación. En la Primera Guerra Mundial EE.UU. había exportado grandes cantidades de armamento y otros productos a los países europeos. Al finalizar la guerra, la economía de Europa quedó tocada seriamente. Los efectos de los tratados de paz con grandes industrias mineras y, además, por la pérdida de sus colonias. Austria y Hungría vieron restringido su mercado interior al verse reducida a la cuarta parte su territorio anterior. A esto se le suma la pérdida de la hegemonía económica mundial de Inglaterra.

La segunda Revolución Industrial y el colonialismo habían favorecido a este país. Al acabar la guerra, Inglaterra tenía deudas de guerra con EE.UU., al igual que muchos países europeos, lo que lógicamente favoreció la economía de EE.UU. al ser receptor de estas deudas. A esto se le debe sumar que Estados Unidos se había convertido en la nación proveedora mundial. Esto se debe a que toda Europa necesitaba productos que no podían fabricar ellas por el hundimiento económico. Estados Unidos se vio con un exceso de oferta y Europa necesitaba mucha cantidad lo que hizo que la economía y los ingresos norteamericanos crecieran vertiginosamente.

Debe tomarse en cuenta que en 1913, bajo la presidencia de Wilson, nace el Sistema de la Reserva Federal. La burbuja que aconteció durante los Felices años 20 fue impulsada, en gran medida por ella.

La hegemonía de Estados Unidos[editar]

Fotografía nocturna de una calle de Los Ángeles (1920).

La expansión de Estados Unidos se basó en una profunda transformación productiva dominada por la innovación técnica. De esta forma se disminuían costes y se aumentaba la producción, obteniendo más beneficios. Fue en esta época donde se popularizó el uso del teléfono, el automóvil y los electrodomésticos. Estos aparatos eran demasiado caros, y fue entonces cuando se aplicó por primera vez la venta a plazos. Esto creó una oleada consumista, ya que la gente podía comprar los productos sin necesidad de tener el efectivo en un primer momento. El aumento del consumo y la popularización de la venta a plazos hizo que se comprara tanto hasta el extremo de que los consumidores se endeudaran. También fue objeto de popularidad la difusión de la radio como medio de comunicación masivo, ya que era un dispositivo económico y al alcance de toda la población.

La música como el jazz se empezó a desarrollar en estos tiempos de bienestar.

En estos tiempos la fábrica Ford innovó con la utilización de la cadena de montaje. De esta forma se reducían costos y tiempos de producción. Este método se aplicó a otros sectores (siderurgia, cristal,etc). También tuvieron efectos positivos la demanda de la construcción de rascacielos. Todo esto tuvo una gran influencia en el mercado de trabajo, dejando la tasa de desempleados en Estados Unidos en 13 millones. No había habido ninguna tasa tan baja hasta la fecha. Estos años constituyeron los mejores para la sociedad estadounidense. Se vivían unos años de excelente bienestar y de gran optimismo frente al futuro:

"[...]En América hoy estamos más cerca del triunfo final sobre la pobreza de lo que lo haya estado ningún otro país en la historia. El asilo para los pobres va a desaparecer en este país. No hemos conseguido todavía la meta, pero, si se nos da la oportunidad de conseguir la política desarrollada durante estos últimos ocho años, pronto, con la ayuda de Dios, estaremos en condiciones de ver el día en que la pobreza quedará desterrada de esta nación".(1)

El Final[editar]

El sector agrario se veía estancado a falta de exportaciones. Esta disminución afectó a más de 10 millones de personas. Todas estas personas comenzaron a emigrar a las ciudades (éxodo rural) y a vivir en barrios caracterizados por la pobreza.

Este círculo vicioso se repetiría hasta la llegada de 1932.

Ante el miedo de los empresarios de no poder vender sus productos, muchos comenzaron a orientar sus beneficios a la bolsa. La gran compra de acciones provocó la subida de los precios de cotización. Esto favoreció que se compraran más acciones por parte de los empresarios. Convencidos de que obtendrían beneficios, muchos pidieron créditos a los bancos, endeudándose. Cuando las acciones pararon de subir, la gente empezó a vender rápidamente sus acciones para perder lo mínimo, lo que hizo que los precios bajaran y se siguieran vendiendo acciones aún más rápido. Éste es el llamado Jueves Negro. El Martes Negro tuvo su lugar cinco días más tarde, cuando los bancos exigieron el dinero de los créditos cedidos, y los empresarios no pudieron hacer frente a su pago. En esos dos días hubo numerosos suicidios. El hundimiento de la economía repercutió directamente en la sociedad:

"[...] Recuerdo que en una ocasión lo único que había en casa para comer era mostaza. Mi hermana y yo nos pusimos tanta en las galletas que nos sentó mal. Todavía no la puedo probar." (2)

Más tarde, esta crisis se extendería al resto del mundo a causa del papel que desempeñaban los Estados Unidos como proveedores mundiales de mercancías y, sobre todo, de capitales. La crisis llevaría entonces a emplear medidas proteccionistas como el clearing y prácticas políticas como el beggar my neighbour.

Véase También[editar]

Bibliografía de Pablo Roundan[editar]

(2) Peggy Terry, hija de Mary Owsley, residentes en Oklahoma City entre 1929 y 1936. Terkel, S.: Hard Times. An Oral History of the Great Depression, 1970.

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