Rascacielos

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Un rascacielos es un edificio particularmente alto y continuamente habitable. A menudo también se denomina rascacielos a aquellos edificios que destacan por su altura sobre los de sus alrededores; esto último se fundamenta en la definición del Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano (CTBUH):

«La altura de los rascacielos es un término relativo, [1] generalmente comparativo con el contexto. El primer edificio considerado como tal no tenía más que 5 alturas... y ahora se han alcanzado casi los 500 m de altura. No existe una medida internacional, aunque sí una definición dada por el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano (CTBUH) con base en Pensilvania que dice que un rascacielos “es un edificio en el que lo vertical tiene una consideración superlativa sobre cualquier otro de sus parámetros y el contexto en que se implanta”. Hoy en día el significado es mezcla de lo anterior».

Comparativa de los rascacielos más altos del mundo. En rojo aquellos que se encuentran en construcción (la construcción del Chicago Spire se encuentra actualmente en suspenso).

También existe un criterio basado en altura bastante popular, situando el límite inferior en unos 500 pies (152,5 metros) de altura. A partir de 1000 pies de altura (unos 305 m) un edificio suele ser considerado rascacielos superalto, y aquellos edificios mayores de 600m de altura es considerado mega-alto (término utilizado por primera vez por la CTBUH). La razón de su construcción suele ser el máximo aprovechamiento económico del suelo. Por ello, suelen encontrarse múltiples rascacielos agrupados en las zonas comerciales o residenciales de grandes ciudades, donde el valor del suelo es elevado. Sin embargo, en el caso de los grandes rascacielos, la motivación económica suele ser en realidad inexistente, pues el exceso de altura conlleva gastos todavía mayores. En estos casos la motivación es puramente publicitaria, ya que estos grandes edificios, en especial si logran la etiqueta de «edificio más alto» (de la ciudad o país), adquieren relevancia y notoriedad, y dotan de una imagen de poder y bonanza económica a sus propietarios.

Estas agrupaciones de rascacielos suelen dibujar una línea de horizonte característica de muchas ciudades, como Nueva York, Chicago, Shanghái, Dubái, Hong Kong y Singapur.

Historia[editar]

El Home Insurance Building, considerado el primer rascacielos.

Creados en Chicago (Estados Unidos), y perfeccionados en Nueva York, los rascacielos fueron una creación estructural que revolucionó el panorama urbano de los últimos cien años, siendo hoy día un símbolo de modernidad en todo el mundo. El elemento principal que permitió el desarrollo de los rascacielos fue el ascensor, si bien otros avances técnicos posibilitaron el progresivo aumento de altura. Entre ellos destacan el acero, el hormigón armado, el vidrio, y la bomba hidráulica. Antes del siglo XIX los edificios de más de seis plantas eran raros, ya que su excesiva altura los hacía poco prácticos. Además, los materiales y técnicas necesarios para construir un rascacielos son notablemente diferentes de los empleados en edificios convencionales.

Los primeros rascacielos aparecieron a finales del siglo XIX en ciudades con altos índices de población como Nueva York, Londres o Chicago. Sin embargo, los constructores de Londres y Chicago se encontraron con normas que limitaban su altura, y en la Europa continental hubo dudas acerca de su seguridad frente a incendios o a su estética, por lo que en los primeros años del siglo XX Nueva York fue la ciudad pionera en este tipo de construcciones.

El primer edificio considerado como rascacielos fue el Home Insurance Building, diseñado por el estadounidense William Le Baron Jenney. Fue construido entre 1884 y 1885 en Chicago y constaba de diez plantas. No obstante, hoy en día su altura no resulta impresionante y, de hecho, si fuera construido en la actualidad no sería considerado rascacielos. Otro posible candidato a primer rascacielos sería el World Building, de 20 plantas y construido en Nueva York en 1890. Sin embargo, para los estándares modernos, el primer rascacielos auténtico sería el Park Row Building de Nueva York, con 30 plantas, construido en 1899. En Europa el primer rascacielos fue el Witte Huis construido en Róterdam, Países Bajos, en 1898 en estilo Art Nouveau con 43 metros y 10 pisos. En 1911 se construyó el Royal Liver Building en Liverpool, Reino Unido, de 90 metros y 13 pisos, considerado uno de los primeros rascacielos construidos completamente en concreto. Las Torres Kungstornen terminadas en 1925 en Estocolmo se consideran los primeros rascacielos modernos de Europa, aunque solo llegan a 61 metros. Otros primeros rascacielos fueron el Edificio Telefónica, construido en Madrid, entre 1926 y 1929 con 89 metros y 15 pisos, el Boerentoren en Antwerp, Bélgica, de 1932 con 87.5 metros y 26 pisos (ampliado posteriormente) y la Torre Piacentini en Génova, Italia, de 31 pisos y 107 metros de altura, construida entre 1935 y 1940.

A partir de los años 30 comenzaron a aparecer rascacielos en ciudades de Iberoamérica Buenos Aires, La Paz, São Paulo, Ciudad de México, Caracas, Panamá, Santiago de Chile, Bogotá y también en Asia (Shanghái, Hong Kong, Tokio, Taiwán, etc.).

Tras la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética planificó la construcción de ocho grandes torres; las torres de Stalin, siete de las cuales fueron llevadas a cabo. El resto de Europa comenzó también a construir grandes edificios: en Madrid se construye el primer edificio de más de 100 metros en 1950 (Edificio España).

En 1998 las Torres Petronas ocuparon el puesto de las torres más altas del mundo, superando al Sears Tower.

Otro rascacielos notorio es la torre Sears, terminada en 1976. Mide hasta su techo 442 m, pero contando sus antenas, alcanza los 527 m. Las Torres Petronas son las torres gemelas de más altura en el mundo, con 452 metros. El Shanghai World Financial Center tiene una altura de 492 m, siendo el más alto sin contar las antenas. El Taipei 101 alcanza los 502 m, y 529 contando la antena. Pero, desde principios de 2010, el edificio más alto del mundo es el Burj Khalifa, de 163 pisos,[2] que se eleva hasta los 828 m y está ubicado en Dubái, la ciudad más poblada de Emiratos Árabes Unidos.

Las 10 ciudades con mayor número de rascacielos son:[3]

Ciudad País Cantidad de rascacielos
Hong Kong Bandera de la República Popular China China 1224
Nueva York Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos 574
Tokio Bandera de Japón Japón 344
Chicago Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos 282
Dubái Bandera de los Emiratos Árabes Unidos Emiratos Árabes Unidos 238
Shanghái Bandera de la República Popular China China 229
Toronto Bandera de Canadá Canadá 160
Singapur Bandera de Singapur Singapur 135
Bangkok Bandera de Tailandia Tailandia 123
Seúl Bandera de Corea del Sur Corea del Sur 120

Torres[editar]

Las torres no son propiamente rascacielos, pues sólo están habitadas parcialmente, pero durante mucho tiempo han rivalizado con los rascacielos por obtener el récord de altura: en los años 70 se terminó la Torre CN, que superaba por pocos metros a la Torre Ostankino moscovita, de los años 60. Ambas han sido recientemente superadas por la Torre de televisión de Cantón, inaugurada el 29 de septiembre de 2010. También superada por Tokyo Sky Tree finalizada el 29 de febrero de 2012.

Ventajas e inconvenientes[editar]

El Taipei 101 fue el edificio más alto del mundo hasta el 2007, su estructura se puso a prueba cuando un terremoto azotó la ciudad, mientras estaba en construcción.

La principal ventaja de los rascacielos es la de obtener una gran cantidad de superficie útil en un espacio de suelo reducido. Este suele ser el motivo por el que los promotores inmobiliarios deciden emprender este tipo de obras, ya que la posibilidad de vender o alquilar una gran cantidad de viviendas u oficinas suele compensar el enorme coste de construir estos edificios.

El edificio Empire State, uno de los más representativos de Estados Unidos. Al fondo el edificio Chrysler.

La razón por la que las empresas tienden a agruparse en estos edificios es que la concentración de personas y servicios en un área reducida permite una mayor eficiencia económica. La concentración de sus empleados en un único edificio permite a las empresas obtener un mayor rendimiento, ya que se hacen innecesarios los viajes o los envíos por correo o por servicios de mensajería. Por las mismas razones, la concentración de un número elevado de empresas facilita los intercambios entre ellas. Esto, por supuesto, podría hacerse en edificios de menor tamaño, pero los rascacielos permiten que esto se dé en el centro de las grandes ciudades, donde los medios de transporte público facilitan el acceso a empleados y clientes.

Además, esta concentración permite la utilización de medios de transporte público como el metro en lugar del automóvil o el autobús, con lo que esto supone en la reducción de contaminación atmosférica. Relacionado con lo anterior, los medios de transporte verticales (ascensores y escaleras mecánicas) son más eficientes que los medios de transporte horizontales (automóviles, autobuses, etc.). De esta forma, el consumo energético derivado del transporte se reduce.

Pero existen también inconvenientes: la alta concentración de población que suponen los rascacielos exigen grandes inversiones en infraestructuras de transporte, instalaciones de suministro de agua, electricidad, comunicaciones, saneamiento, etc. Instalaciones cuyo coste recae en las instituciones municipales, que a cambio cobran grandes cantidades de dinero para otorgar ese tipo de licencias.

Existen también problemas derivados de su gran altura:

  • Hacer que el agua llegue a los pisos más altos sin que revienten las tuberías de los pisos más bajos. Para ello se bombea por etapas y se guarda en depósitos en los pisos intermedios.
  • Los ascensores deben ser rápidos, por la necesidad de no emplear mucho tiempo en llegar al piso deseado, pero unas aceleraciones excesivas pueden provocar desmayos.
  • Vulnerabilidad ante los terremotos. Sin embargo, esto se tiene en cuenta en su diseño llegando a ser más resistentes que los edificios bajos construidos por métodos convencionales.
  • Un edificio alto soporta el peor viento, y en el cálculo de su estructura se tienen en cuenta las oscilaciones horizontales, tanto por la altura como por el hecho de que el viento es más fuerte cuanto más nos distanciemos del suelo.
  • Los cimientos deben soportar mucho peso y grandes momentos debidos a la fuerza horizontal ejercida por el viento. Por ello deben ser anchos y profundos, y además deben diseñarse de una forma especial para soportar los terremotos.
  • La acumulación de una gran masa en la misma vertical puede producir a nivel geológico y geofísico desequilibrios sismológicos, como los sucedidos en Taipéi.[4]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «El arquitecto Javier Quintana publica su tesis doctoral "El rascacielos en Europa. 1900-1939. Sueño y frustración"». Universidad de Navarra. Consultado el 1 de agosto de 2007.
  2. «Inaugurado el rascacielos más alto del planeta». elmundo.es (4 de enero de 2010). Consultado el 5 de enero de 2010.
  3. «Cities with the most skyscrapers». Emporis. Consultado el 11 de noviembre de 2012.
  4. Basulto, David (4 de diciembre de 2005). «Taipéi 101, tan alto que hace temblar la tierra, y no es broma». Plataforma Urbana. Consultado el 11 de noviembre de 2012.

Enlaces externos[editar]