Experimento de Miller y Urey

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El experimento de Miller y Urey[1] [2] representa el inicio de la abiogénesis experimental, y la primera comprobación de que se pueden formar espontáneamente moléculas orgánicas a partir de sustancias inorgánicas simples en condiciones ambientales adecuadas.[3] [4] Fue llevado a cabo en 1952 por Stanley Miller y Harold Clayton Urey en la Universidad de Chicago. El experimento fue clave para apoyar la teoría del caldo primordial en el origen de la vida.[5] [6]

Según este experimento la síntesis de compuestos orgánicos, como los aminoácidos, debió ser fácil en la Tierra primitiva. Otros investigadores –siguiendo este procedimiento y variando el tipo y las cantidades de las sustancias que reaccionan- han producido algunos componentes simples de los ácidos nucleicos y hasta ATP[cita requerida]. Esta experiencia abrió una nueva rama de la biología, la exobiología. Desde entonces, los nuevos conocimientos sobre el ADN y el ARN. Condiciones prebióticas en otros planetas y el anuncio de posibles fósiles bacterianos encontrados en meteoritos provenientes de Marte (como el ALH 84001), han renovado la cuestión del origen de la vida.

El experimento[editar]

En el experimento se usó agua(H2O), metano (CH4), amoniaco(NH3) e hidrógeno (H2). Estas sustancias químicas fueron selladas dentro de un conjunto estéril de tubos y recipientes de cristal conectados entre sí en circuito cerrado. Uno de los recipientes estaba medio lleno de agua líquida y otro contenía un par de electrodos. Se calentó el agua líquida para que se evaporase, y los electrodos emitían descargas eléctricas a otros recipientes, que atravesaban el vapor de agua y los gases de matraz, y que simulaban los rayos que se producirían en una atmósfera de Tierra primitiva. Después, la atmósfera del experimento se enfrió de modo que el vapor de agua condensa de nuevo y las gotas volviesen al primer recipiente, que se volvía a calentar en un ciclo continuo, creando de esta manera, diferentes compuestos orgánicos.

La historia del experimento[editar]

Es muy importante saber que estos dos hombres comprobaron La Teoría de Oparin y además comprobaron que no era falsa. En 1953[5] Stanley L. Miller , estudiante de la Universidad de California, le propuso a su director Harold Urey realizar un experimento para contrarestar la hipótesis de Alexander Oparin y J. B. S. Haldane, según la cual en las condiciones de la Tierra primitiva se habían producido reacciones químicas que condujeron a la formación de compuestos orgánicos a partir de inorgánicos, que posteriormente originaron las primeras formas de vida. Urey pensaba que los resultados no serían concluyentes pero finalmente aceptó la propuesta de Miller; diseñaron un aparato en el que simularon algunas condiciones de la atmósfera de la Tierra primitiva.

Descripción[editar]

El experimento consistió, básicamente, en someter una mezcla de metano, amoníaco, hidrógeno, dióxido de carbono, nitrógeno y agua a descargas eléctricas de 60.000 voltios a temperaturas muy altas. Como resultado, se observó la formación de una serie de moléculas orgánicas, entre la que destacan ácido acético, glucosa, y los aminoácidos glicina, alanina, ácido glutámico y ácido aspártico, usados por las células como los pilares básicos para sintetizar sus proteínas.

En el aparato se introdujo la mezcla gaseosa, el agua se mantenía en ebullición y posteriormente se realizaba la condensación; las sustancias se mantenían a través del aparato mientras dos electrodos producían descargas eléctricas continuas en otro recipiente.

Después que la mezcla había circulado a través del aparato, por medio de una llave se extraían muestras para analizarlas. En éstas se encontraron, como se ha mencionado, varios aminoácidos, un carbohidrato y algunos otros compuestos orgánicos. El experimento ha sido repetido en múltiples ocasiones, obteniendo compuestos orgánicos diversos. Sin embargo, aún no se han obtenido proteínas.

En 2008, otros investigadores encontraron el aparato que Miller usó en sus tempranos experimentos y analizaron el material remanente usando técnicas modernas más sensibles. Los experimentos habían incluido la simulación de otros ambientes, no publicados en su momento, como gases liberados en erupciones volcánicas. El análisis posterior encontró más aminoácidos y otros compuestos de interés que los mencionados en el experimento publicado.[7] [8] [9] [10]

Química del experimento[editar]

La primera fase de las reacciones entre la mezcla de gases del experimento origina cianuro de hidrógeno (HCN), formaldehido (CH2O) y otros compuestos activos intermedios como acetileno, cianoacetileno, etc:

CO2 → CO + [O] (oxígeno atómico)
CH4 + 2[O] → CH2O + H2O
CO + NH3 → HCN + H2O
CH4 + NH3 → HCN + 3H2 (proceso BMA)

El formaldehido, amoníaco, y HCN pueden después experimentar una reacción llamada síntesis de Strecker para formar aminoácidos u otras biomoléculas:

CH2O + HCN + NH3 → NH2-CH2-CN + H2O
NH2-CH2-CN + 2H2O → NH3 + NH2-CH2-COOH (glicina)

Además, el agua y el formaldehido pueden responder debido a la reacción de Butlerov para producir varios azúcares como la ribosa.

Impacto[editar]

Este experimento, junto a una considerable evidencia geológica, biológica y química, ayuda a sustentar la teoría de que la primera forma de vida se formó de manera espontánea mediante reacciones químicas. Sin embargo, todavía hay científicos que no están convencidos. El astrofísico británico Fred Hoyle -oponente a la teoría del Big Bang y defensor de un universo estacionario, en su momento- comparó la supuesta posibilidad de que la vida apareciera sobre la Tierra como resultante de reacciones químicas con el "equivalente de que un tornado que pasa por un cementerio de autos logre construir un Boeing 747 a partir de los materiales recopilados allí". El consenso entre los biólogos es que la interpretación estadística de Hoyle es errada, y se refieren a este argumento como la falacia de Hoyle.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Hill HG, Nuth JA (2003). «The catalytic potential of cosmic dust: implications for prebiotic chemistry in the solar nebula and other protoplanetary systems». Astrobiology 3 (2):  pp. 291–304. doi:10.1089/153110703769016389. PMID 14577878. 
  2. Balm SP, Hare JP, Kroto HW (1991). «The analysis of comet mass spectrometric data». Space Science Reviews 56:  pp. 185–9. doi:10.1007/BF00178408. 
  3. Miller, Stanley L.; Harold C. Urey (julio 1959). «Organic Compound Synthesis on the Primitive Earth». Science 130:  pp. 245. doi:10.1126/science.130.3370.245. PMID 13668555.  Miller states that he made "A more complete analysis of the products" in the 1953 experiment, listing additional results.
  4. A. Lazcano, J. L. Bada (junio 2004). «The 1953 Stanley L. Miller Experiment: Fifty Years of Prebiotic Organic Chemistry». Origins of Life and Evolution of Biospheres 33:  pp. 235–242. doi:10.1023/A:1024807125069. PMID 14515862. 
  5. a b Miller S. L. (1953). «Production of Amino Acids Under Possible Primitive Earth Conditions». Science 117:  pp. 528. http://www.issol.org/miller/miller1953.pdf. 
  6. Miller S. L., and Urey, H. C (1959). «Organic Compound Synthesis on the Primitive Earth». Science 130:  pp. 245. 
  7. Johnson AP, Cleaves HJ, Dworkin JP, Glavin DP, Lazcano A, Bada JL (2008). «The Miller Volcanic Spark Discharge Experiment». Science 322 (5900):  pp. 404. doi:10.1126/science.1161527. PMID 18927386. 
  8. Parker ET, Cleaves HJ, Dworkin JP, Glavin DP, Callahan M, Aubrey A, Lazcano A, Bada, JL (2011). «Primordial synthesis of amines and amino acids in a 1958 Miller H2S-rich spark discharge experiment». Proc Natl Acad Sci 108 (12). doi:10.1073/pnas.1019191108. 
  9. Keim, Brandon (16 de octubre de 2008). «Forgotten Experiment May Explain Origins of Life». Wired Magazine. Consultado el 22 de marzo de 2011. 
  10. Steigerwald, Bill (16 de octubre de 2008). «Volcanoes May Have Provided Sparks and Chemistry for First Life». NASA Goddard Space Flight Center. Consultado el 22 de marzo de 2011. 

Enlaces externos[editar]