Teoría del mundo de hierro-azufre

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Fumarolas negras. En algunas teorías se afirma que la vida surgió en las proximidades de algún tipo de fuente hidrotermal submarina.

La teoría del mundo de hierro-azufre es una hipótesis acerca del origen de la vida, enunciada por Günter Wächtershäuser, un químico muniqués y abogado especialista en patentes en las que intervienen especies químicas y compuestos de hierro y azufre.[1] Wächtershäuser propone que una modalidad primitiva de metabolismo precedió a la genética.

En su trabajo se entiende por metabolismo un ciclo de reacciones químicas que genera energía aprovechable por otros procesos. La hipótesis consiste en que, una vez establecido un ciclo metabólico primitivo, éste comienza a producir compuestos cada vez más complejos.

La idea clave de la teoría es que la química primitiva de la vida no ocurrió en una disolución en masa en los océanos, sino en la superficie de minerales, por ejemplo pirita, próximos a fuentes hidrotermales. Se trataba de un ambiente anaeróbico y de altas presiones y temperaturas: 100 ºC.

Las primeras «células» habrían sido burbujas lipídicas en las superficies de minerales. Wächtershäuser elaboró la hipótesis de que el ácido acético, una combinación sencilla de carbono, hidrógeno y oxígeno, que se puede encontrar en el vinagre, desempeñó una función esencial. Este ácido orgánico forma parte del ciclo del ácido cítrico, que es fundamental para el metabolismo celular.

Algunas de las ideas fundamentales de la teoría del mundo hierro-azufre se pueden resumir en la siguiente receta breve para crear vida:

En términos más técnicos, Wächtershäuser planteó los siguientes pasos para aparición de proteínas:

  1. Producción de ácido acético mediante catálisis por iones metálicos.
  2. Añadir carbono a la molécula de ácido acético, para generar ácido pirúvico (se produce un compuesto de tres carbonos).
  3. Agregar amonio, para obtener aminoácidos.
  4. Se generan péptidos y, más tarde, proteínas.

Tanto el ácido acético como el pirúvico son sustratos claves del ciclo del ácido cítrico.

En 1997, Wächtershäuser y Claudia Huber mezclaron monóxido de carbono, sulfuro de hidrógeno y partículas de sulfuro de níquel a 100 °C y demostraron que se podían generar aminoácidos.[2] Al año siguiente, utilizando los mismos ingredientes, fueron capaces de producir péptidos.[3]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Russell MJ, Daniel RM, Hall AJ, Sherringham JA (1994). «A Hydrothermally Precipitated Catalytic Iron Sulphide Membrane as a First Step Toward Life». J Mol Evol 39:  pp. 231-243. 
  2. Huber, C. and Wächterhäuser, G. (July 1998). «Peptides by activation of amino acids with CO on (Ni, Fe)S surfaces: implications for the origin of life». Science 281:  pp. 670-672. doi:10.1126/science.281.5377.670. 
  3. Günter Wächtershäuser (August 2000). «ORIGIN OF LIFE: Life as We Don't Know It». Science 289:  pp. 1307-1308. doi:10.1126/science.289.5483.1307.