Diferencia entre revisiones de «Nacionalismo gallego»

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El nacionalismo gallego ha experimentado un notable crecimiento en los años recientes, pasando el voto nacionalista de un 9 a más de un 25% en los años noventa. Aparecieron muchas organizaciones juveniles que apoyan el [[independentismo gallego]], y, a pesar de ser muy numerosas, carecen de representatividad y poder político real. Entre estas, la más fuerte es [[Frente Popular Galega]]. Por su parte, [[Nós-Unidade Popular]] ha organizado campañas para la retirada de simbología del régimen franquista que aún queda en Galicia.
El nacionalismo gallego ha experimentado un notable crecimiento en los años recientes, pasando el voto nacionalista de un 9 a más de un 25% en los años noventa. Aparecieron muchas organizaciones juveniles que apoyan el [[independentismo gallego]], y, a pesar de ser muy numerosas, carecen de representatividad y poder político real. Entre estas, la más fuerte es [[Frente Popular Galega]]. Por su parte, [[Nós-Unidade Popular]] ha organizado campañas para la retirada de simbología del régimen franquista que aún queda en Galicia.


El nacionalismo gallego de izquierdas consiguió un hito histórico tras las elecciones autonómicas de 2005. Por primera vez, a pesar de haber experimentado un fuerte descenso de los votos, un partido nacionalista gallego de izquierdas, el [[BNG]], logró formar parte del gobierno, ocupando su dirigente [[Anxo Quintana]] el cargo de Vicepresidente de la [[Xunta de Galicia]], además de las consejerías de Medio Rural, Innovación e Industria, Cultura y Vivienda. En esta legislatura se han aprobado importantes proyectos para el galleguismo, como son la creación de una red de [[galescola]]s o la completa reactivación de la [[selección gallega de fútbol]] aunque sus grandes líneas en política social, energética, forestal, turística, cultural o agrícola en poco han variado los ejes de acción de los gobiernos de Fraga Iribarne.
El nacionalismo gallego de izquierdas consiguió un hito histórico tras las elecciones autonómicas de 2005. Por primera vez, a pesar de haber experimentado un fuerte descenso de los votos, un partido nacionalista gallego de izquierdas, el [[BNG]], logró formar parte del gobierno, ocupando su dirigente [[Anxo Quintana]] el cargo de Vicepresidente de la [[Junta de Galicia]], además de las consejerías de Medio Rural, Innovación e Industria, Cultura y Vivienda. En esta legislatura se han aprobado importantes proyectos para el galleguismo, como son la creación de una red de [[galescola]]s o la completa reactivación de la [[selección gallega de fútbol]] aunque sus grandes líneas en política social, energética, forestal, turística, cultural o agrícola en poco han variado los ejes de acción de los gobiernos de Fraga Iribarne.


Con la reforma del Estatuto de Autonomía, los nacionalistas intentan alcanzar mayores cuotas de autogobierno en materias como pesca, administración de Justicia, policía autonómica, cuencas fluviales, asistencia social e inmigración, industria y administración local así como a equiparar el estatus jurídico del idioma gallego con el castellano. Proponen incorporar un listado de derechos cívicos conforme a las tendencias sociales que consideran más avanzadas y un modelo de financiación que revierta en Galicia su valor añadido generado por sus sectores productivos.
Con la reforma del Estatuto de Autonomía, los nacionalistas intentan alcanzar mayores cuotas de autogobierno en materias como pesca, administración de Justicia, policía autonómica, cuencas fluviales, asistencia social e inmigración, industria y administración local así como a equiparar el estatus jurídico del idioma gallego con el castellano. Proponen incorporar un listado de derechos cívicos conforme a las tendencias sociales que consideran más avanzadas y un modelo de financiación que revierta en Galicia su valor añadido generado por sus sectores productivos.

Revisión del 22:31 6 ago 2009

Señal fronteriza en la ciudad portuguesa de Valença do Minho con la pintada Espanha não é Galiza ("España no es Galicia").

El nacionalismo gallego es una corriente eminentemente social (con sus dimensiones cultural y política) que propone el reconocimiento de Galicia (España) como nación.

Ideología

Dentro del nacionalismo gallego se pueden encontrar dos corrientes ideológicas principales:

  • Una, la mayoritaria, que aboga por una amplia autonomía, o por la transformación de España en un estado federal o confederal.
  • Otra, la de la izquierda independentista, que apuesta por la ruptura con España y con el modelo de sociedad capitalista.

Estas dos corrientes, sin embargo, tienen puntos en común como son la defensa de la lengua (defendiendo algunos el reintegracionismo) y cultura gallega, el reconocimiento de Galicia como nación y la defensa de la integración de los ayuntamientos gallego-hablantes de Asturias y de León y Zamora en Galicia. Por otra parte cabe resaltar el hecho de que, al contrario de lo que sucede en el País Vasco y Cataluña, en Galicia predomina el nacionalismo de izquierdas, desde posiciones que van desde la izquierda radical (Primeira Linha) hasta posiciones moderadas de centro-izquierda.

Historia

El nacimiento del nacionalismo gallego propiamente dicho se da con las Irmandades da Fala, pero antes diversos movimientos que constituyen los precedentes del nacionalismo propiamente dicho.

Evolución histórica de Galicia

Durante la Edad Media, Galicia conoció un breve período de autonomía como reino independiente, pero volvió pronto al seno del reino de León y posteriormente a la Corona de Castilla como consecuencia de la política de casamientos que desmembró y volvió a unir la península durante los siglos XI incluso el XIV. La insostenible situación del campesinado desembocó en las Revueltas Irmandiñas, revolución de corte popular sofocada violentamente y sin contemplaciones por los Reyes Católicos.

Los "siglos oscuros" de Galicia comenzaron y el gallego sobrevivió en las aldeas, mientras las clases altas y la burguesía adoptaron, mayoritariamente, el castellano cómo elemento diferenciador social.

Los precursores

Dentro de los precursores se pueden señalar tres movimientos:

El provincialismo

El provincialismo fue un movimiento que nació en 1840 para defender la integridad del territorio de Galicia. Esta integridad se veía amenazada por culpa de un proyecto de división de España en provincias que se había comenzado a elaborar tras la muerte de Fernando VII. Los provincialistas querían que Galicia fuera una sola provincia y que no fuera dividida en las cuatro que hoy existen.

Hay dos etapas en el movimiento provincialista: una que va de 1840 a 1846 y otra que va de 1854 a 1865. La primera etapa se caracteriza por ser un período muy activo cultural y políticamente. Es en este período cuando los provincialistas se suman al pronunciamiento del comandante Miguel Solís contra Sagasta, que acabará con el fusilamiento de los denominados Mártires de Carral. El segundo provincialismo es básicamente cultural, y es con él cuando se produce el Rexurdimento literario de Galicia.

El federalismo

A partir de 1865, e incluso 1875, se desarrolla el federalismo gallego, que conseguiría su cumbre con la Primera República Española. Los federalistas propugnaban que Galicia se constituyese como un cantón dentro de España y que fuera regida por su propia constitución cantonal. Esta etapa, no obstante no es demasiado importante y no pervivió de ninguna forma.

El "Rexionalismo"

Este período se extendió aproximadamente entre 1875 y 1907. En este período se dio una reestructuración cultural e ideológica, en la que sectores tradicionalistas y conservadores adoptaron las ideas galleguistas. Su acontecimiento destacado fue la fundación de la Asociación Regionalista Gallega, y tuvo cómo líderes principales a Manuel Murguía y Alfredo Brañas. Remata con la fundación de la Real Academia Galega y el paso a las Irmandades da Fala.

Nacimiento

El ideario galleguista que había surgido con el provincialismo, se desarrolló con el regionalismo recogido en el siglo XX por las Irmandades da Fala, asociación de corte sociocultural fundada en 1916 y por la que pasaron galleguistas cómo Antón Villar Ponte, Vicente Risco y Ramón Cabanillas. Se puede el comienzo del nacionalismo gallego propiamente dicho en la asamblea que las Irmandades celebran en Lugo en 1918, en la que se manifiesta:

Teniendo Galicia todas las características esenciales de nacionalidad, nosotros nos nombramos, de hoy para siempre, nacionalistas gallegos, ya que la palabra regionalismo no recoge todas las aspiraciones ni encierra toda la intensidad de nuestros problemas.

En esta I Asamblea se concluye reivindicar una autonomía total para Galicia, hacia una federación de naciones de la Península; la cooficialidad del gallego y del castellano en Galicia y un puesto para Galicia en la Sociedad de Naciones.

Evolución

En 1922 se celebró en Monforte otra Asamblea de las Irmandades da Fala. Allí se manifestaron las diferencias entre las dos corrientes dentro de la organización: la que propugnaba mayor participación en la política y la que defendía continuar en la línea cultural. Decantándose a favor de la segunda, se inició una etapa de corte cultural en la que tuvo mucha importancia el Grupo Nós. Se fundó en esta época el Seminario de Estudios Gallegos. La dictadura de Primo de Rivera supuso un parón de seis años en la actividad política de los grupos galleguistas.

En 1929 nació la ORGA de Santiago Casares Quiroga, una organización gallega de corte autonomista, republicano y de izquierdas. Fue la fuerza impulsora del Pacto de Lestrove (marzo de 1930) y de la creación de la Federación Republicana Gallega. Esta alcanzó un importante éxito electoral en las elecciones constituyentes de 1931, siendo la fuerza hegemónica en Galicia con 15 diputados. Entre ellos claros nacionalistas como Antón Villar Ponte, Suárez Picallo o el propio Ramón Otero Pedrayo integrado a través del Partido Nazonalista Repubricán, de implantación orensana. En 1933 pasaría a denominarse Partido Republicano Gallego, el cual acabaría en la esfera de Izquierda Republicana de Manuel Azaña en 1934.

En 1931 nació el Partido Galeguista, en realidad unión de varios grupos nacionalistas tanto de izquierdas como de derechas, que hizo suyo el programa de las Irmandades. Estuvo liderazgo por Castelao y Alexandre Bóveda. El PG tuvo un éxito notable: en cuatro años pasó de 700 a 6.000 afiliados, de tener 30 grupos locales a 150, y de 54.000 a 300.000 votos. Su objetivo final era la creación de una república federal con un estado gallego federado. Sin embargo, su meta inmediata fue la consecución de un Estatuto de Autonomía para Galicia.

El PG, en principio un partido aglutinante, debió aliarse con el Frente Popular, debido a la postura antiautonomista de los grupos de la derecha española. Este hecho provocó dos escisiones: Dereita Galeguista de Pontevedra (Xosé Filgueira) y Dereita Galeguista de Ourense (Vicente Risco), que luego formarían Dereita Galeguista. Estas escisiones fueron muy criticadas por Castelao.

Con el triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936, se celebró el 28 de junio un referéndum sobre el estatuto de autonomía. Votó el 74,52% de la población y un 99,05% de los votantes se pronunció afirmativamente. Tras esto, viajó a Madrid una comisión de diputados por Galicia para presentar en las Cortes Españolas el estatuto. Sin embargo, la sublevación militar del 18 de julio y la caída en manos de los sublevados de Galicia hizo inviable la aplicación de dicho estatuto, incluso aunque las Cortes republicanas, reunidas el 1 de febrero de 1938 en Montserrat, aprobaron el texto.

Durante la dictadura franquista todo el movimiento relacionado con el nacionalismo y la lengua gallega fue duramente reprimido. Dirigentes nacionalistas como Alexandre Bóveda o Ángel Casal (alcalde de Santiago de Compostela) fueron fusilados durante la Guerra Civil.

En 1963 nació el Partido Socialista Galego (PSG), promovido por Ramón Pino, que nunca militaría en él. El PSG se limitaba a la actividad cultural y de formación de sus miembros para evitar atraer sobre sí la atención de la represión franquista. Su líder, Xosé Manuel Beiras, en su obra El atraso económico de Galicia, realizó una diagnosis de la economía gallega como la de una nación periférica que sufría un neocolonialismo socioeconómico causa de su subdesarrollo. Esta obra tendría una gran difusión entre la juventud universitaria.

En 1963, también se fundó la Unión do Povo Galego, inicialmente un frente nacionalista, que en 1966 se transformó en partido, tomando una orientación comunista. Pretendía romper con el culturalismo en que se había refugiado el galleguismo durante la dictadura franquista. Tenía sus raíces ideológicas en el marxismo-leninismo, analizaba la sociedad gallega considerándola una nación proletaria en el contexto internacional, vinculándose a los movimientos de liberación nacional del tercer mundo. Proclamaba abiertamente el derecho a la autodeterminación y la concepción política de una Galicia soberana (poder popular) dueña de sus destinos, pero sin reivindicar el separatismo. En coherencia con estos planteamientos, pasó a la acción social directa buscando arraigar el nacionalismo a través de conflictos sociales y la agitación. Buscaba, así, agudizar las contradicciones de la dictadura y del capitalismo que, según entendían, en Galicia tenía un semblante nítidamente colonial. La primera puesta en escena fueron los tercios de asalto en Castrelo de Miño En 1971 se crearon los Comités de Axuda á Loita Labrega (antecedente de las Comisións Labregas), y en 1973 la asociación estudiantil Estudiantes Revolucionarios Galegos.

La Transición

Con la llegada de la democracia, entre los galleguistas se intenta resucitar el galleguismo de centro. En 1975 aparecieron Unión Democrática e Izquierda Democrática, que se agruparon en el Partido Popular Gallego. De inspiración europeísta y democristiana, aglutinó a un grupo de notables que padeció la presión de los reformistas del régimen y acabó siendo un vivero de políticos para las potentes fuerzas estatales que se estaban configurando y que protagonizarían la transición. El caso paradigmático sería Xerardo Fernández Albor, captado por Manuel Fraga Iribarne para ensayar una Alianza Popular de corte regionalista. Notables del propio régimen fundaron el Partido Gallego Independiente, pero sucumbieron a la oferta de Adolfo Suárez de participar en la dirección de la UCD gallega para darle una orientación autonomista y arraigo en el país. Cuando UCD pasa de coalición a partido se disolverían en ella los partidos galleguistas de José Luis Meilán Gil y Eulogio Gómez Franqueira.

En 1975 se crea la Asemblea Nacional-Popular Galega, una organización de masas y asamblearia con vocación de integrar partidos y personas sin militancia buscando la implantación social del nacionalismo de izquierdas. Con una estrategia de agitación social y una estética revolucionaria, la sociedad gallega de pequeños campesinos y clases medias fue impermeable a la oferta, que acabó teledirigida por la UPG. Esta trabajaba ya en la constitución del Bloque Nacional-Popular Galego para concurrir a las primeras citas electorales.

En 1978 se fundó de nuevo el Partido Galeguista. En el centro-izquierda apareció el Partido Gallego Social-Demócrata (PGSD) en 1974, al que hace falta sumar el Partido Socialista Galego citado anteriormente. La izquierda nacionalista seguía estando representada principalmente por UPG.

En 1976, a propuesta de la UPG, se creó el Consejo de Fuerzas Políticas Gallegas, del que formaban parte la propia UPG, PSG, PGSD, los carlistas y el Movimiento Comunista de Galicia.

En las primeras elecciones del posfranquismo (1979), el nacionalismo se presenta fragmentado y con posiciones rupturistas que asustan al electorado más moderado en un momento de gran incertidumbre política. Alcanzó más del 10 por cien de los votos, siendo las fuerzas más votadas el Bloque Nacional Popular Galego con el 5,86 por cien y la coalición Unidade Galega (Partido Galeguista, Partido Socialista Galego, Partido Obreiro Galego) con el 5,54 por cien. Así pues el nacionalismo gallego se quedó fuera de las Cortes Generales españolas y quedaba en posiciones de marginalidad en el proceso de reforma democrática así como de los resortes institucionales imprescindibles para su crecimiento.

La autonomía

Galicia obtuvo su Estatuto de Autonomía el 6 de abril de 1981, quedando definida cómo nacionalidad histórica, al nivel de Cataluña y País Vasco. El nacionalismo se había automarginado del proceso estatutario por entenderlo insuficiente, aunque el Partido Obreiro Galego de Camilo Nogueira (una escisión de la UPG), y el Partido Galeguista trabajaron en el consensuado Estatuto de los Dieciséis, que las direcciones políticas centrales de las fuerzas estatales acabarían recortando.

En las primeras elecciones autonómicas, el nacionalismo gallego vuelve a presentarse dividido. El Bloque Nacional Popular Galego en coalición con el PSG, ya sin Beiras, obtiene 3 escaños y el 6 por cien de los votos. Esto fue considerado un éxito dada la ausencia de instrumentos institucionales y comunicativos. Además el nacionalismo radical había consolidado una división crónica con fuerzas antisistema e independentistas como Galicia Ceibe. Algunos grupúsculos habían optado por la lucha armada siguiendo la estela que había marcado el asesinato de Moncho Reboiras por la policía franquista. En este contexto el esfuerzo de participación pacífica e institucional del BNPG-PSG se vería truncado por la expulsión de sus diputados al negarse estos a jurar la Constitución.

El Partido Galeguista con el 4 por cien de los votos no obtenía representación. De este modo, la única fuerza que quedaba activa en el Parlamento autonómico fue en esta primera legislatura Esquerda Galega, heredera del Partido Obreiro Galego. Su único diputado sería Camilo Nogueira, con el 4 por cien de los votos. Esta fuerza mostraría una tendencia a crecer contrastada en posteriores comicios de ámbito diverso.

Las contradicciones de UCD en el proceso estatutario, daban paso a una Alianza Popular con una retórica galleguista muy marcada que apareció victoriosa poniendo de manifiesto, según la mayoría de los analistas, que se abría un espacio para el nacionalismo de centro. El primer intento ya lo había protagonizado Unidade Galega, que integraba al Partido Galeguista y otras fuerzas más a la izquierda de perfil moderado y que había obtenido un llamativo respaldo en las ciudades gallegas en las primeras elecciones municipales, llegando a conseguir la alcaldía de La Coruña. Pero las tensiones ideológicas internas acabaron con la coalición.

En las elecciones autonómicas de 1985, Coalición Galega se estrenaba brillantemente con el 13 por cien de los votos y 11 escaños, frenaba el crecimiento de Alianza Popular pese al perfil autonomista de esta y se convertía en llave. Sin embargo sus diputados se vieron tentados por las fuerzas estatales y cayeron en divisiones y subdivisiones hasta aceptar el desembarco del líder real de Alianza Popular en Galicia Xosé Luis Barreiro Rivas, tras su intento de derrocar desde dentro de la Junta de Galicia a Xerardo Fernández Albor.

Desalojado Albor de la presidencia mediante una moción de censura, nacería un gobierno autonómico tripartito con dos partidos nacionalistas en el poder: Coalición Galega (ahora en manos de Barreiro Rivas) y el Partido Nacionalista Galego ineficazmente dirigido por Pablo González Mariñas que paradójicamente había sido el candidato del Coalición Galega a la Presidencia. La presidencia de la Junta fue para el PSOE, en un momento en que esta partido propiciaba la reconversión industrial, las cuotas lácteas, los recortes de la flota pesquera o el recurso de inconstitucionalidad contra la ley de normalización lingüística aprobada por unanimidad en el Parlamento de Galicia. Tales contradicciones fueron castigadas electoralmente en los comicios autonómicos: Manuel Fraga Iribarne se aupaba al Gobierno de Galicia en coalición con una fuerza nacionalista moderada, Centristas de Galicia, una escisión por la derecha de Coalición Galega. El líder de este partido, Victorino Núñez pasaría a ser el presidente del Parlamento de Galicia

En estos comicios el Bloque Nacionalista Galego, ya claramente proclive al trabajo institucional, iniciaba una carrera ascendente, ocupando espacios de centre izquierda de la mano de Beiras. El nacionalismo había perdido diez años de historia en su automarginación en la transición y el proceso estatutario, pero acabaría siendo la tercera fuerza política de Galicia y una alternativa a los repetidos mandatos de Fraga.

Los restos menos ideologizados de una moribunda Coalición Galega ensayarían candidaturas en comicios locales con discreto éxito (Converxencia Democrática Galega con 137 concejales en las elecciones municipales de 1991) o nulo (Democracia Galega, con 36 concejalías en las de 1999). El Partido Nacionalista Gallego se integraría en el BNG.

Actualidad

El único partido actual con presencia en el Parlamento de Galicia que se define cómo nacionalista es el Bloque Nacionalista Galego, posicionado en una izquierda moderada, con Anxo Quintana a la cabeza. Este conoció un considerable aumento de los votos en los años recientes, llegando incluso a ser, con Xosé Manuel Beiras, la segunda fuerza política de Galicia, por delante del Partido dos Socialistas de Galicia-PSOE. Alcanzó su techo electoral en las elecciones autonómicas de 1997 en las que obtuvo más de 395.000 votos y un porcentaje del 25%, obteniendo 18 diputados. Llegó, asimismo, tras los comicios municipales de 1999, a contar con las alcaldías de ciudades como Vigo, Pontevedra y Ferrol. Contó además con un eurodiputado, tres parlamentarios en el Congreso de los Diputados y un senador de designación autonómica. Conoció, no obstante, un descenso de votos en las elecciones gallegas de 2005, pasando a ser la tercera fuerza política con 13 diputados, lo que representa de golpe un retroceso a los niveles de 12 años atrás.

En las elecciones municipales de mayo de 2007, el BNG alcanzó cerca del 20 por cien de los sufragios, pero ya con un mensaje rural análogo al del PP galleguista de Manuel Fraga y Xosé Cuíña y muy alejado de la imagen intelectual y rebelde de los éxitos electorales de Xosé Manuel Beiras en el ámbito urbano y juvenil.

En la opción de centro se presentó Terra Galega que consiguió superar la barrera del 2 por ciento de los votos y el recién refundado por segunda vez Partido Galeguista, que, perdidas sus raíces históricas e ideológicas cosechó un rotundo fracaso.

En la línea independentista los partidos con más fuerza son Frente Popular Galega y Nós-Unidade Popular.

El nacionalismo gallego ha experimentado un notable crecimiento en los años recientes, pasando el voto nacionalista de un 9 a más de un 25% en los años noventa. Aparecieron muchas organizaciones juveniles que apoyan el independentismo gallego, y, a pesar de ser muy numerosas, carecen de representatividad y poder político real. Entre estas, la más fuerte es Frente Popular Galega. Por su parte, Nós-Unidade Popular ha organizado campañas para la retirada de simbología del régimen franquista que aún queda en Galicia.

El nacionalismo gallego de izquierdas consiguió un hito histórico tras las elecciones autonómicas de 2005. Por primera vez, a pesar de haber experimentado un fuerte descenso de los votos, un partido nacionalista gallego de izquierdas, el BNG, logró formar parte del gobierno, ocupando su dirigente Anxo Quintana el cargo de Vicepresidente de la Junta de Galicia, además de las consejerías de Medio Rural, Innovación e Industria, Cultura y Vivienda. En esta legislatura se han aprobado importantes proyectos para el galleguismo, como son la creación de una red de galescolas o la completa reactivación de la selección gallega de fútbol aunque sus grandes líneas en política social, energética, forestal, turística, cultural o agrícola en poco han variado los ejes de acción de los gobiernos de Fraga Iribarne.

Con la reforma del Estatuto de Autonomía, los nacionalistas intentan alcanzar mayores cuotas de autogobierno en materias como pesca, administración de Justicia, policía autonómica, cuencas fluviales, asistencia social e inmigración, industria y administración local así como a equiparar el estatus jurídico del idioma gallego con el castellano. Proponen incorporar un listado de derechos cívicos conforme a las tendencias sociales que consideran más avanzadas y un modelo de financiación que revierta en Galicia su valor añadido generado por sus sectores productivos.

Otro caballo de batalla, que resultó ser decisivo para parar el proceso de reforma, fue el deseo de introducir en el estatuto una mención a Galicia como nación. El PSdeG abogó por la introducción del termino nación común dos galegos inspirada en el himno gallego que hace mención a "nazón de Breogán". Aun así es difícil que sea incluido debido a la necesidad jurídica de conseguir el consenso con un PP de Galicia ya distante del galleguismo de la época de Fraga y Cuiña, ya que se necesita el apoyo de los dos tercios del Parlamento.

Partidos políticos y organizaciones nacionalistas

Véase también

Enlaces externos