Entomología forense

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La entomología forense se ocupa de la colección, identificación y estudio de los insectos y otros artrópodos que pueden funcionar como evidencia en materias legales, en especial en casos que llegan a una corte.[1]

Son ejemplos las infestaciones en lugares urbanos que pueden llevar a litigios (entomología forense urbana), los litigios por infestaciones en alimentos distribuidos comercialmente (entomología de productos almacenados), y los artrópodos colectados en las escenas de una muerte dudosa o un crimen, considerados tales desde actos fatales hasta el tráfico de armas (entomología médico-criminal).[1] Otro ejemplo son las infestaciones en campos agrícolas donde se debe determinar si la peste surgió naturalmente, accidentalmente o intencionalmente.[2]

Una correcta identificación y análisis requieren de estudios previos de investigación básica sobre el desarrollo de los insectos de la zona en cada condición ambiental y de la variación de la composición de la comunidad de insectos a lo largo de todo el año, además de conservarlos en colecciones para posteriores análisis, catalogados por fecha de recolección y localidad, y la construcción de herramientas para su identificación cualquiera sea el estadio.

Si bien en los '80 el uso de insectos en la escena de un crimen hubiera parecido bizarro, hoy es una práctica aceptada en criminología en Estados Unidos.[3] En otras regiones como en Argentina, en los casos legales en que se encontraban insectos se requería el uso de un entomólogo,[4] pero es reciente la creación de departamentos específicos[4] y la asignación de presupuestos para la investigación básica de la materia.[5]

Su aplicación más resonante es la de definir un intervalo post-mortem como las condiciones ambientales del lugar del deceso[3] , mediante el estudio de la fauna cadavérica, como fue estimado en el esclarecimiento del caso Carrasco.[6] [4]

Entomología forense aplicada a la agricultura[editar]

Cuando un agente biológico invade un recurso agrícola, puede requerirse del trabajo de un laboratorio de entomología para determinar si la plaga surgió naturalmente, accidentalmente o deliberadamente. Por ejemplo, Davies y colegas (1999[7] ) utilizaron especímenes preservados del US Department of Agriculture's Animal and Plant Health Inspection Service para reconstruir la historia de la invasión de la mosca Ceratitis capitata. Usando análisis de ADN, Davies y colegas fueron capaces de mostrar que los individuos capturados en la región de interés en diferentes años representaban eventos de introducción diferentes, en lugar de ser capturas de una única introducción que persistía en el tiempo con números poblacionales bajos alternados con explosiones poblacionales.[2]

Con respecto a las colecciones necesarias para la identificación y análisis, un informe reciente (2003) del National Research Council de Estados Unidos indica que debe "desarrollarse información taxonómica y guardar especímenes de referencia para pestes o patógenos que se espera que puedan ser utilizados en ataques bioterroristas contra la agricultura de Estados Unidos de forma de poder hacer una identificación rápida y precisa después de que una peste o un patógeno es descubierto" (NRC 2003, pp. 91–92[8] ).

Biología de la entomología forense médico-legal[editar]

La colonización de los animales por artrópodos, principalmente insectos, antes o después de su muerte, suele estar bien documentada. La colonización de un animal antes de su muerte puede estar asociada a una herida específica o un área de putrefacción. Después de la muerte, la colonización también ocurre en sitios predecibles. Estos sitios incluyen los orificios naturales del cuerpo, como los ojos, la boca, la nariz y las orejas. Otros sitios, como la región urogenital, son colonizados en un lapso de tiempo similar a las colonizaciones de la cabeza. Sin embargo, las heridas infligidas en el cuerpo del animal producen sitios alternativos de colonización. Estos sitios podrían ser el resultado de abusos, heridas de bala, heridas de puñaladas, o cualquier otro método mecánico con el que se puedan producir injurias. Cuando se trata con restos de animales en descomposición, es vital que los sitios de colonización sean grabados ya que esa información puede llevar a una conclusión de injuria anterior a la muerte. Si estos sitios son colonizados mucho antes de que muera el animal, los artrópodos colectados de estos sitios podrían ser indicadores de en qué momento la herida fue infringida, más que del momento de la muerte del animal. Como en todas las sucesiones, la colonización empieza por cierta comunidad que a medida que el tejido entra en putrefacción se va modificando en su composición, y es esta composición de especies la que permite estimar la edad de la sucesión.[9]

Parte del ADN humano colectado en la escena de un crimen puede provenir del aparato digestivo de artrópodos chupadores de sangre encontrados en el cuerpo o sus alrededores, como piojos (Phthiraptera: Pediculidae), chinches de cama (Hemiptera: Cimicidae), garrapatas, y mosquitos (Diptera: Culicidae).[9]

También puede ser útil determinar la presencia de sustancias extrañas en artrópodos alimentándose de los restos de un cuerpo. La entomotoxicología analiza los artrópodos colectados de restos en descomposición en ausencia de tejidos blandos o fluidos (sin los cuales no se puede hacer el análisis toxicológico de rutina), para buscar toxinas como morfina, amitriptylina, temazepam, trazodon, o 3,4-metilenedioxyanfetamina. La detección de estas sustancias puede determinar sobredosis o envenenamiento.[9]

Los artrópodos colectados en un fallecido y en el lugar donde habitaba pueden ser indicadores de las condiciones de higiene del lugar y hacía cuánto que se encontraba en ese estado, algunos de ellos pueden determinar si existió negligencia.[9]

La identificación de los artrópodos colectados puede proveer información sobre el área geográfica de la que proviene un cuerpo que fue trasladado.[9]

Algunos patógenos pueden haber sido transmitidos por artrópodos.[9]

Cuando se necesita una identificación de especímenes puede hacerse de forma morfológica o, si no se llega a identificarlos de esta forma, mediante la extracción y el análisis de su ADN. La estimación de la edad de cada especímen se basa en estudios previos de su desarrollo en relación con las variables ambientales.[9]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Catts, E. P.; Goff , M. L. (January 1992). «Forensic Entomology in Criminal Investigations». Annual Review of Entomology 37:  pp. 253–272. doi:10.1146/annurev.en.37.010192.001345. PMID 1539937. 
  2. a b Suárez, Tsutsui. 2004. "Agriculture". En: The value of museum collections for research and society. Bioscience.
  3. a b Amendt, Campobasso, Goff, Grassberger. 2010. Current Concepts in Forensic Entomology. Springer.
  4. a b c Entomología forense en la Argentina (con entrevista a la Dra Adriana Oliva). 2006. Revista del Hospital Ramos Mejía.
  5. Entomología forense en Argentina (Néstor Centeno).
  6. Página 12. Entevista con la entomóloga Adriana Oliva: el caso Carrasco. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/futuro/subnotas/1036-140-2004-12-18.html
  7. Davies N, Villablanca FX, Roderick GK. 1999. Bioinvasions of the medfly Ceratitis capitata:Source estimation using DNA sequences at multiple intron loci. Genetics 153: 351–360
  8. [NRC] National Research Council. 2003. Countering Agricultural Bioterrorism. Washington (DC): National Academies Press. pp. 91–92
  9. a b c d e f g Huffman, Wallace. 2012. Wildlife Forensics: Methods and Applications. Wiley. p. 84-85.