El día de los trífidos
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El día de los trífidos es una novela de ciencia ficción distópica de carácter post-apocalíptico, escrita por el británico John Wyndham y publicada en 1951. Si bien esta no fue la primera novela del autor, sí fue la primera en aparecer publicada bajo su nombre y la que lo hizo conocido para el gran público como un escritor de ciencia ficción. La obra está considerada uno de los clásicos más importantes del género.
[editar] Trama
Unas extrañas y llamativas luces verdes en el cielo provocan que la inmensa mayoría de los seres humanos se queden de pronto ciegos ante su contemplación. En pocos días, la estructura social se destruye y la civilización se colapsa. El horror se agrava cuando los trífidos -unas plantas carnívoras, dotadas con una especie de látigo o aguijón venenoso y capaces de desplazarse sobre sus tres patas- escapan de su confinamiento y amenazan en las calles y descampados a los humanos.
El origen del fenómeno que ha provocado la ceguera colectiva es confuso, tal como presumiblemente ocurriría en una catástrofe de tamaña magnitud. Al principio se cree que se trataría de la cola de un inesperado cometa que ha entrado en contacto con la Tierra, pero más tarde el lector es expuesto a la inquietante hipótesis de que el fenómeno haya sido causado por la acción de un arma desde los satélites colocados en órbita alrededor del planeta.
Los trífidos constituyen una extraña forma de vida, híbridos entre el mundo vegetal y el animal. Aparentemente producidos en laboratorios secretos soviéticos, sus semillas se han esparcido por todo el mundo antes de la catástrofe y después de un tiempo existen ya importantes plantaciones explotadas por la industria aceitera, siendo cultivados incluso en los jardines particulares. Dotados de una inteligencia colectiva similar a la de las abejas, los trífidos demuestran tener la capacidad de desenterrar sus raíces y moverse, lentamente pero en un mundo de nuevos ciegos no precisan más. Asi, aprovechan rápidamente el caos generado por la ceguera para intentar suplantar a la humanidad en el control del planeta.
El narrador de la historia, Bill Masen, es un biólogo que conoce bien a los trífidos por su trabajo. Se salva de la ceguera porque durante la aparición de las luces verdes ha permanecido hospitalizado con los ojos protegidos por vendas. Cuando se quita éstas por sí mismo, gradualmente comprende los alcances de la catástrofe y el horror de la nueva situación. Si bien los hechos que se describen acontecen en Londres y en la campiña inglesa, al poco tiempo se advierte que la catástrofe ha sido mundial y que es inútil esperar auxilios externos. La llegada de apoyo desde los Estados Unidos, una esperanza que flota en el espíritu de algunos de los personajes, jamás ocurre: habrá que acostumbrarse incluso -tal como expresa el protagonista- a vivir en un mundo sin norteamericanos.
En medio de la devastación, Bill Masen, un hombre común enfrentado a los acontecimientos más adversos, demuestra una y otra vez un indomable espíritu de lucha. En las enloquecidas calles londinenses, convertidas en un mundo en el que se vive a tientas, conoce una mujer, Josella Playton, de quien se ve separado al poco tiempo. Después de una búsqueda desesperada, la encuentra y forma con ella una familia. Su hogar es una granja siempre acosada por los trífidos y por la creciente escasez de combustibles y herramientas que en un tiempo fueron algo cotidiano.
El libro bosqueja diversas formas de reorganización que van tomando forma después de la catástrofe. Algunos se aferran a los viejos principios incapaces de advertir la magnitud del cambio, otros se aíslan en grupos minúsculos de supervivientes; los hay que rechazan violentamente todo contacto con otros grupos humanos, quienes pretenden instalar una organización feudal de características autoritarias y aquellos que se lanzan a la construcción de una nueva sociedad fundada en la racionalidad y la necesidad de preservar la especie. Inclaudicable en su lucha, a Bill Mansen y su grupo ven al final de la narración la posibilidad de establecerse en una colonia (Elspeth Cary) en la isla de Wight. Con posibilidades de prosperar gracias al aislamiento físico que les brinda el mar, es posible que ésta colonia represente la última esperanza de la humanidad en un planeta que tanto ellos como sus descendientes tendrán que disputarse con los trífidos.
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