Disartria

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Disartria
Clasificación y recursos externos
CIE-10 R47.1
CIE-9 784.5
CIAP-2 N19
DiseasesDB 4015
MedlinePlus 007470
MeSH D004401
Sinónimos
Lenguaje inarticulado
Wikipedia no es un consultorio médico Aviso médico 

La disartria (del griego dis, "malfunción"; y artros, "articulación") corresponde a una alteración en la articulación de las palabras. Se atribuye a una lesión del sistema nervioso central y periférico. Se distingue de una afasia motora en que no es un trastorno del lenguaje, sino del habla; es decir, el paciente manifiesta dificultades asociadas con la articulación de fonemas.


Según la localización de la lesión se clasifica en: - Disartria flácida, por alteración de la motoneurona inferior: se designa como unidad motora la estructura funcional compuesta por la motoneurona inferior, los nervios periféricos, la unión mioneural y el músculo. La lesión de algún componente de la unidad motora supone la alteración de movimientos voluntario, automático y reflejo, produciendo flacidez y parálisis con disminución de los reflejos de estiramiento muscular. También puede producirse atrofia de las fibras musculares (pérdida de masa muscular); y se pueden observar fasciculaciones. La disfunción de la unión neuromuscular ocasiona característicamente una debilidad o fatiga que aparece en forma progresiva con el ejercicio y mejora con el reposo. - Disartria espástica, por alteración de la motoneurona superior: las lesiones de las motoneuronas superiores ocasionan debilidad y espasticidad en el lado del cuerpo contralateral al córtex lesionado, que predomina en los músculos distales de las extremidades, la lengua y los labios. La espasticidad se reconoce por una peculiar resistencia al movimiento pasivo de un grupo muscular. En la alteración unilateral de las vías corticobulbares puede presentarse una disfunción articulatoria transitoria sin afección de la respiración o la fonación. Ello se debe a que los núcleos motores del tronco cerebral reciben una inervación de los dos hemisferios cerebrales. La debilidad en más evidente en los labios y en la parte inferior de la cara del labio contralateral, estando preservada la musculatura de la frente, el paladar, la faringe, la laringe y los músculos masticatorios. Para que se produzca una disartria permanente se requiere que las lesiones de las vías corticobulbares sean bilaterales. En la clínica es más frecuente encontrar este cuadro en la parálisis pseudobulbar o parálisis bulbar espástica; aunque tiene ciertas semejanzas con la parálisis bulbar, clásicamente recibe el nombre de “pseudobulbar” para diferenciarla. La causa más frecuente de este síndrome lo constituyen los ACV múltiples o bilaterales, a veces en el contexto de una hipertensión arterial; el paciente presenta disfagia, disfonía y disartria acompañado de lentitud de movimientos de la lengua, el paladar y de los músculos faciales. A diferencia de los que ocurre en la parálisis bulbar, aquí no aparece atrofia o fasciculaciones de los músculos paralizados. El reflejo mandibular está exaltado y el paladar, que se mueve poco a la fonación, responde de manera refleja al estímulo táctil. Existe además, a menudo, una alteración del control emocional, el paciente puede presenta accesos de llanto o risa inmotivados o excesivos. Generalmente, las personas que padecen de este tipo de disartria emiten frases cortas, presentan una voz ronca, que se asocia con frecuencia un tono bajo y monótono y suelen tener hipernasalidad. Realizan esfuerzo en la fonación, siendo la lentitud en el habla y el acortamiento de las frases fenómenos acompañantes probablemente compensatorios; a veces se producen interrupciones tonales o de la respiración. La debilidad y lentitud muscular afectan a la vez a los mecanismos articulatorios y palatofaringeos; y es característico que la articulación de las consonantes sea poco precisa, pudiendo incluso distorsionarse las vocales. - Disartria ataxia, por alteración cerebelosa: el cerebelo regula la fuerza, la velocidad, duración y la dirección de los movimientos originados en otros sistemas motores; es por tanto una estructura básicamente moduladora. La afección del habla suele presentarse coincidiendo con lesiones cerebelosas bilaterales o generalizadas: éstas se producen en enfermedades degenerativas, encefalitis, exposiciones a tóxicos, en procesos paraneoplásicos y en lesiones diseminadas vasculares o desmielinizantes, como en la esclerosis múltiple. Las características clínicas más habituales relativas a la disfunción laríngea son la aspereza de la voz y una monotonía en el tono con pocas variaciones en la intensidad. Sin embargo también pueden observarse la presencia de excesivas variaciones en intensidad, hipotonía o temblor de la voz. Las desviaciones articulatorias más prominentes en este tipo de lesiones son la poca definición consonántica y la distorsión vocálica. En cuanto al habla de estos pacientes, se refiere que presentan “palabra escandida”, la cual hace referencia a la alteración prosódica que resulta de enfatizar sílabas en forma distinta al uso habitual. También se pueden observar prolongaciones de fonemas o de los intervalos entre ellos. - Disartria por lesiones del sistema extrapiramidal: este sistema regula el tono muscular necesario para mantener una postura o cambiarla. Organiza los movimientos asociados a la marcha y facilita el automatismo en los actos voluntarios que requieren destrezas. Este tipo de afecciones se manifiesta en forma de hipocinesia, caracterizado por la enfermedad de parkinson; y en forma de hipercinecias, caracterizado por los movimientos coreicos, atetosicos, temblores y distónicos. - Disartrias mixtas: muchos procesos patológicos cerebrales, como tumores, inflamaciones, traumatismos, ACV, enfermedades degenerativas o desmielinizantes, interesan múltiples sistemas motores en distintos niveles. Es por tanto frecuente que las disartrias asociadas a estas enfermedades sean mixtas, en el sentido de que poseen patrones de disfunción del habla que combinan las características de los sistemas motores implicados. Son ejemplo de este tipo de trastorno las enfermedades como la esclerosis múltiple y la parálisis bulbar progresiva (enfermedad de la motoneurona).

Según el grado de severidad: - Leve: el habla es en general inteligible, con algunas particularidades: pueden tener problemas en la articulación de algunos pocos sonidos de su lengua (fonemas). Habitualmente son los fonemas que requieren una coordinación muscular más elaborada, o en palabras de mayor longitud. Las dificultades radican en sustituir un fonema por otro, omitirlo o articularlo con imprecisión dando como resultado un sonido ajeno al repertorio lingüístico del paciente. En otros casos, una disartria leve puede manifestarse a través de una alteración en la velocidad y/o intensidad del habla. La velocidad del habla aumentada (taquilalia) por ejemplo, trae como consecuencia la omisión de fonemas o sílabas afectando la inteligibilidad. A estos pacientes sus interlocutores suelen solicitar que repita lo dicho, o ellos mismos reducen sus expresiones verbales por este motivo. En ocasiones, hay compromiso en la movilidad del paladar blando, dando como resultado una resonancia hipernasalizada. - Moderada: se observan los mismos trastornos que en la disartria leve pero involucrando más sonidos del habla y agravando las dificultades. Los pacientes tienen una articulación desdibujada y dificultosa, y el habla se torna por momentos ininteligible. - Severa: resulta muy difícil comprender lo que el paciente está diciendo. La movilidad de los músculos orolinguofaciales está muy comprometida y por eso los procesos fonorespiratorio, articulatorio y resonancial se encuentran severamente afectados.

Cuadro clínico[editar]

El afectado por disartria puede producir sonidos inexistentes en su lengua habitual puesto que no articula correctamente. Entre los síntomas que presenta destaca: emisiones más automáticas, contexto conversacional, voz forzada, respiración irregular y poco coordinada, articulación de las palabras defectuosa, ritmo lento, y alteración del tono y volumen del habla.

Causas: La disartria puede ser el resultado de un AVC, un traumatismo de cráneo (TEC), un tumor, una infección, una enfermedad neurodegenerativa o enfermedades metabólico – tóxicas o inflamatorias. Según la localización de la lesión la sintomatología puede variar afectando en forma diferente el tono de los músculos afectados.

Diagnóstico diferencial[editar]

El diagnóstico diferencial se debe hacer, entre otras, con las siguientes alteraciones: apraxia verbal, afasia motriz y dislalia.

Tratamiento[editar]

En la rehabilitación debe participar un equipo multidisciplinario compuesto, al menos, por: neurólogo, logopeda, fisioterapeuta, fonoaudiólogo, kinesiólogo.

Con respecto al fonoaudiólogo, el mismo deberá tener en cuenta para su evaluacion la exploración de los mecanismos motores del habla: Es necesario, en la exploración neurológica, evaluar los mecanismos motores del habla. La musculatura facial se examina durante el movimiento voluntario y en ausencia del mismo. Una asimetría del surco nasogeniano o la ausencia de arrugas en la frente puede traducir a una debilidad muscular facial. La limitación de la excursión lateral de los labios denota una paresia de este lado. También se deberá explorar el movimiento voluntario de la mandíbula o la apertura de la boca para detectar desviaciones. Palpando los músculos maseteros y temporales en la masticación o mediante la oclusión mandibular contra resistencia se evalúa la musculatura que eleva la mandíbula. Asimismo, la musculatura que deprime la mandíbula se examina por la apertura bucal contra resistencia. Debe inspeccionarse la lengua en reposo observando la forma, la presencia de movimientos anormales, de arrugas por pérdida de masa o de fasciculaciones. Además se solicita del paciente los movimientos voluntarios de protrusión, elevación y lateralización de la lengua, así como los movimientos laterales rápidos. Para valorar si existe una asimetría en la fuerza o en la extensión de los movimientos linguales, se los examina contra resistencia a través de la mejilla o con ayuda de un depresor. A pesar de la limitación en la posibilidad de observación del paladar a través de la boca, aplicando un depresor sobre la lengua, se analiza la posición en reposo de los arcos del paladar y su movimiento al emitir la vocal /a/; una paresia o una parálisis de un lado determina una diferencia de posición y una limitación de la elevación en el lado afectado, con tendencia a desplazarse la úvula hacia el lado intacto. La provocación del reflejo nauseoso, tocando con el extremo de un depresor la pared posterior de la faringe, evalúa la integridad neuromuscular del paladar blando. La exploración del aparato fonador se completa con el examen de la musculatura laríngea por medio de un laringoscopio. Las lesiones nucleares o intranucleares de la motoneurona inferior provocarán una paresia o parálisis de las cuerdas vocales directamente observables. La disfunción ocasionada por una lesión supranuclear se aprecia mejor por las características de la disfonía que ocasiona, ya que no es directamente visible. Durante la emisión de una vocal, usualmente la /a/, se puede analizar la presencia de hipofonia o ronquera. La alteración de la duración de la emisión vocal, del tono, estabilidad o su fuerza puede revelar un trastorno neuromuscular.

Existe además, material estandarizado para la evaluación:

En castellano, no existen pruebas estandarizadas para evaluar este tipo de patología. En ingles, las más utilizadas son: • Robertson Dysarthria Profile (Robertson, 1982) Rango de edad: adultos con disartria adquirida. Objetivo: proporcionar un perfil de las habilidades del paciente disártrico. El perfil ayuda a clasificarlo en relación con la etiología y a planificar el programa de intervención. Está dividido en ocho apartados: 1. Respiración. 2. Fonación. 3. Examen de la musculatura facial. 4. Diadococinesia. 5. Reflejos. 6. Articulación. 7. Inteligibilidad. 8. Prosodia.

• Frenchay Dysarthria Assessment and Computer Differential analysis (Enderby, 1983) Rango de edad: personas con disartria desde 15 años a adultos. Objetivo: identificar la disartria y proporcionar un perfil de las habilidades y dificultades de la persona con disartria que ayude a la elección del programa de tratamiento. Se compone de once grandes apartados: 1. Reflejos. 2. Respiración. 3. Labios. 4. Mejillas. 5. Paladar. 6. Laringe. 7. Lengua. 8. Inteligibilidad. 9. Voz. 10. Sensaciones. 11. Problemas asociados.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Darley FL, Aronson AE, Brown JR. Alteraciones motrices del habla. Buenos Aires: Panamericana; 1978.