Accidente isquémico transitorio

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Accidente isquémico transitorio
Clasificación y recursos externos
CIE-10 G45.9
CIE-9 435.9
DiseasesDB 13253
MedlinePlus 000730
eMedicine emerg/604
MeSH D002546
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El accidente isquémico transitorio (TIA, por sus siglas en inglés) es un accidente cerebrovascular de tipo isquémico. Se produce por la falta de aporte sanguíneo a una parte del cerebro, de forma transitoria, desapareciendo los síntomas, por definición, antes de 24 horas, generalmente antes de 1 hora. Durante un AIT, la interrupción temporal del suministro sanguíneo a un área del cerebro ocasiona una reducción breve y repentina en la función cerebral.

Causas[editar]

La pérdida de circulación de sangre al cerebro puede ser causada por:

  • Estrechamiento de un vaso sanguíneo
  • Coagulación de sangre dentro de una arteria del cerebro
  • Desplazamiento de un coágulo hacia el cerebro desde otro sitio del cuerpo (p. ej., corazón)
  • Una enfermedad de la sangre, cáncer y otras.
  • Inflamación en vasos sanguíneos.
  • Lesión de los vasos sanguíneos.
  • Niveles altos de glucosa en la sangre, que no permiten la oxigenacion del cerebro.

En un AIT, el flujo de sangre sólo se bloquea temporalmente. Por ejemplo, un coágulo sanguíneo puede disolverse y permitir que la sangre fluya de nuevo de manera normal.

La arterosclerosis ("endurecimiento de las arterias") es una disfunción fisiológica por la que se presentan depósitos adiposos en el revestimiento interno de las arterias, lo que incrementa mucho el riesgo de AIT y de accidente cerebrovascular. La placa arterosclerótica se forma cuando ocurre daño al revestimiento de una arteria. Las plaquetas se aglutinan alrededor del área de la lesión como parte normal del proceso de coagulación y cicatrización.

El colesterol y otras grasas también se acumulan en este sitio, formando una masa en el revestimiento de la arteria. Se puede formar un coágulo (trombo) en el sitio de la placa, desencadenado por flujo sanguíneo irregular en este lugar, y el trombo luego puede obstruir los vasos sanguíneos en el cerebro.

Se pueden desprender fragmentos de la placa o de los coágulos y viajar a través del torrente sanguíneo desde lugares distantes, formando un émbolo que puede obstruir las arterias pequeñas, causando AIT.

Casi una tercera parte de las personas con diagnóstico de AIT presentan posteriormente un accidente cerebrovascular. Sin embargo, alrededor de un 80 ó 90% de las personas que presentan accidente cerebrovascular secundario a la arterosclerosis tuvieron episodios AIT antes de presentarse dicho accidente. Aproximadamente, una tercera parte de las personas que sufren un AIT, presentarán otro AIT, mientras que una tercera parte presentan sólo un episodio de esta enfermedad. La edad en que se inicia varía, pero la incidencia aumenta significativamente después de los 50 años. El AIT es más común en los hombres y en afroamericanos.

Entre las causas menos comunes de AIT se encuentran trastornos sanguíneos (incluyendo policitemia, anemia drepanocítica y síndromes de hiperviscosidad, en los que la sangre es muy espesa), espasmos de las arterias pequeñas en el cerebro, anomalías de los vasos sanguíneos causados por trastornos como displasia fibromuscular, inflamación de las arterias (arteritis, poliarteritis, angiitis granulomatosa), lupus eritematoso sistémico y sífilis.

La hipotensión (presión sanguínea baja) puede precipitar los síntomas en individuos con una lesión vascular preexistente. Otros riesgos de AIT incluyen presión sanguínea alta (hipertensión), enfermedad cardíaca, jaquecas, tabaquismo, diabetes mellitus y edad avanzada.

Factores de riesgo[editar]

Sin tratamiento posible[editar]

  • Varones mayores de 50 años
  • Predisposición familia
  • Grupo étnico

Con posibilidad de tratamiento[editar]

Evolución[editar]

Un AIT es de inicio súbito, y por lo general dura entre 2 y 30 minutos; rara vez se prolonga más de 1 a 2 horas. Cuando se afectan las arterias que son ramas de las arterias vertebrales (localizadas en la parte posterior de la cabeza), son frecuentes el mareo, la visión doble y la debilidad generalizada. Sin embargo, pueden manifestarse muchos síntomas diferentes, tales como:

  • Pérdida de la sensibilidad o trastornos de la misma en un brazo o una pierna, o en un lado del cuerpo.
  • Debilidad o parálisis en un brazo o una pierna, o en todo un lado del cuerpo.
  • Pérdida parcial de la visión o de la audición.
  • Visión doble.
  • Mareo.
  • Lenguaje ininteligible.
  • Dificultad para pensar en la palabra adecuada o para expresarla.
  • Incapacidad para reconocer partes del cuerpo.
  • Movimientos inusuales.
  • Incontinencia urinaria.
  • Desequilibrio y caída.
  • Desmayo.

Aunque los síntomas son semejantes a los de un ictus, son transitorios y reversibles. Sin embargo, los episodios de AIT a menudo son recidivantes. La persona puede sufrir varias crisis diarias o sólo 2 o 3 episodios a lo largo de varios años. En el 35 por ciento de los casos un AIT se sigue de un ictus. Aproximadamente la mitad de estos ictus ocurren durante el año posterior al AIT.