De divinatione

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El De divinatione es una obra filosófica de Marco Tulio Cicerón redactada en dos libros y escrita en los primeros meses del 44 a. C., período en donde la última dictadura de Cesar conllevó el alejamiento del autor de la actividad política.[1]

La obra es notable como una de las principales fuentes de la posteridad sobre el funcionamiento de la religión romana. También incluye un fragmento del poema de Cicerón sobre su propio consulado.

Escena de Cleromancia: de una kílix ática en cerámica de figuras rojas del "Pintor de Dúrides", 490 a. C.

En el Libro I Cicerón imagina de encontrarse en la propia villa de Tuscolo en compañía del hermano Quinto Tulio Cicerón el cual abre primero el tratado, exponiendo el propio punto de vista en favor de la clarividencia y en línea con el estoicismo.[2] Según tal corriente filosófica de hecho la posibilidad de prever el futuro tendría un fundamento real y la prueba más evidente puede encontrarse en el acuerdo que todas las poblaciones demuestran tener desde siempre sobre este punto (consensus omnium)[3] Quinto pasa después a ilustrar las dos grandes categorías en las cuales resultan divisibles los métodos de clarividencia: por un lado la adivinación artificial, que deriva de la observación de los pródigos y de la correcta interpretación de los mismos gracias a procedimientos rigurosamente estandarizados; por el otro lado la adivinación natural, determinada por la inspiración inmediata o por una visión directa que el alma - momentáneamente libre de sus vínculos corpóreos - advierte inconcientemente, como sucede por ejemplo durante los sueños.[4] Sobre la veracidad de tales asuntos Quinto apela a la experiencia del mismo Cicerón cuando, sobre los Montes Albanos o en la Colina Capitolina, pudo asistir a prodigios que le anunciaron la conjuración de Catilina.[5]

Reproducción gráfica del "Hígado de Piacenza", siglo II-I a. C.

En el Libro II Cicerón toma todos los argumentos y los ejemplos nombrados por el hermano, refuntándolos uno después del otro y demostrando en tal modo su refractariedad a confiar en el arte adivinatoria.[6] En acuerdo con los principios filosóficos del escepticismo él ataca cada aspecto relacionado con los oráculos, la astrología y la aurispicia, contestando la seriedad, el cientificismo y afirmando que la religión adquiriría mayor crédito si fuese depurada de las creencias falsas y supersticiosas. A pesar de eso, Cicerón no llega a rechazar integralmente la clarividencia sino que justifica la práctica en cuanto institución "política", necesaria al mantenimiento de los equilibrios internos del Estado y la salvaguardia de las tradiciones.[7]

Notas[editar]

  1. F. GUILLAUMONT, Le De diuinatione de Cicéron et les théories antiques de la divination (Latomus 298), Bruxelles 2006, pp. 9, 26-33.
  2. D. WARDLE, Cicero on divination: De divinatione, book 1, translated with introduction and historical commentary by David Wardle, Oxford-New York, 2006, pp. 44-89; F. GUILLAUMONT,op. cit., pp. 37-56.
  3. De div. I, 11.
  4. F. GUILLAUMONT, op. cit., pp. 87-110.
  5. De div. I, 18-21.
  6. F. GUILLAUMONT, op. cit., 57-83.
  7. De div. II, 148-150.

Bibliografía[editar]

  • F. GUILLAUMONT, Le De diuinatione de Cicéron et les théories antiques de la divination (Latomus 298), Bruxelles 2006.
  • D. WARDLE, Cicero on divination: De divinatione, book 1, translated with introduction and historical commentary by David Wardle, Oxford-New York, 2006.
  • S. TIMPANARO, Cicerone, Della divinazione (trad. con testo a fronte), Milano 1988.
  • M. BEARD, Cicero and Divination. The formation of a Latin Discourse, in JRS 76, London 1986, pp. 33-46.
  • M. SCHOFIELD, Cicero for and against Divination, in JRS76, London 1986, pp. 47-65.
  • F. GUILLAUMONT, Philosophe et augure : recherches sur la théorie cicéronienne de la divination(Latomus 184), Bruxelles 1984.

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Véase también[editar]