Cultura de masas

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La cultura de masas consigue fabricar a gran escala, con técnicas y procedimientos industriales, ideas, sueños e ilusiones, estilos personales, y hasta una vida privada en gran parte producto de una técnica, subordinada a una rentabilidad, y a la tensión permanente entre la creatividad y la estandarización; apta para poder ser asimilada por el ciudadano de clase media.

La cultura de masas es el desarrollo de un nuevo modelo en el que se refuerzan las diferencias y las desigualdades con estrategias e instrumentos mercadológicos cada vez más elaborados. La ciencia y el conocimiento se ponen al servicio de la producción de unos valores y símbolos estereotipados.

Los tres pilares fundamentales de esta cultura son: una cultura comercial, una sociedad de consumo y una institución publicitaria.

Principios esenciales[editar]

La cultura de masas tiene unos principios interrelacionados surgidos de la escisión entre construcción y mercado:

  • Maximización del poder en todos los niveles (económico, político, etc.)
  • Uniformidad de los productos para consumidores similares y diferentes.
  • Sincronización con nuevas técnicas como la línea de montaje y la producción en serie.
  • Centralización de la productividad: máxima producción a un menor coste y en un menor tiempo.
  • Concentración poblacional, producto de la urbanización de la sociedad.

Surge, así, el concepto de industria cultural, el cine y la radio no necesitan ya darse como arte, se autodefinen como industrias. Con esto, nos encontramos ante un área sociológica destinada cada vez más a finalidades comerciales e ideológicas y frente a ésta, una posición sociopolítica que trata de explicar el conjunto de las interrelaciones globales en las que la comunicación de masas cumple un papel de primera magnitud.

Caracterización analítica[editar]

Es un producto típico adscripto a la denominada «sociedad de masas». Es el funcionamiento paradigmático de toda cultura burguesa en la actualidad, desde el siglo XX.

Puede entendérsela como subproducto de la industria organizada de consumo y como red ampliamente ramificada de los medios de comunicación social. Tales medios gravitan sobre la conciencia individual y en sentido amplio, sobre la conciencia social. La publicidad ocupa un lugar preponderante para asegurar por los miembros de la comunidad la demanda de los productos de tal cultura de masas

Es tanto un instrumento de conservación y consolidación de las culturas nacionales dadas, como un ente que alienta una cosmovisión, un sentido de la vida, o un determinado estereotipo de educación.

Privilegia lo comunitario en un afán presuntamente «democrático», no coayuda a un auténtico desarrollo humano, no contribuye a enriquecer espiritualmente a los individuos y no contribuye, por lo mismo, a su perfeccionamiento moral ni a la consolidación de una auténtica personalidad autosostenida.

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]