Conciencia (psicología)

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La conciencia es la cualidad o el estado de conocimiento de objetos externos o de algo interno a uno mismo. Puede ser definida como: capacidad para sentir, subjetividad, habilidad de experimentar o sentir, sentimiento de individualidad o como control ejecutivo de la mente. A pesar de la dificultad al definirla, algunos filósofos consideran que hay una intuición generalizada sobre qué es.

Introducción[editar]

Desde Descartes y Locke, varios filósofos lucharon por comprender la naturaleza de la conciencia y aislar sus propiedades esenciales. Problemas que ocupan a la filosofía de la conciencia son: Si el concepto en sí es fundamentalmente coherente, si la conciencia puede ser explicada en términos mecanicistas, si existe la conciencia no humana, si se puede reconocer y de qué forma, cómo se relacionan la conciencia y el lenguaje, si la conciencia puede ser entendida en términos que no requieran una distinción dualista entre estados o propiedades mentales o físicos, y si es posible que máquinas computacionales como computadoras o robots sean concientes, un tema estudiado en el área de la inteligencia artificial.

Definición[editar]

Ilustración representando la visión de una persona.

La conciencia es el estado de cognición. Se representa el medio en el que uno vive, conformando una verdad subjetiva que se refiere tanto a lo exterior como lo interior a uno. Se puede definir como el conocimiento percibido intuitivamente de algo en uno mismo.

Estudios sobre la conciencia[editar]

Durante varias décadas, la conciencia fue evitada como tema de investigación por la mayoría de los científicos por una concepción generalizada de que un fenómeno definido en términos subjetivos no podría ser estudiado con propiedad usando métodos experimentales objetivos.

Los Estados Unidos, donde el psicoanálisis no hizo escuela tan fuertemente como en otras partes del mundo, fueron la cuna de estudios científicos sobre la conciencia. Incluso predominaron posturas que desdeñaban la oposición conciencia-inconsciente y la idea general de conciencia. En las primeras décadas del siglo XX, algunos psicólogos se volcaron sobre la conducta como objeto de estudio. Para John B. Watson, lo cognoscible de la psicología está en el comportamiento. De hecho escribió que se podría estudiar la psicología humana sin hacer una sola mención a la conciencia. Watson creó la escuela de psicología conocida como conductismo.

Hacia los años 50 del siglo XX, el estudio científico del sueño descubrió que éste no implica la desaparición de la conciencia, sino otro tipo de actividad cerebral cercana a aquella. Los movimientos oculares rápidos (REM, por las siglas de las palabras inglesas Rapid Eye Movement) se producen durante el sueño con intervalos de unos 90 minutos. El estudio de esta fase reveló que en esos momentos las ondas registradas por un encefalograma son similares a las de la vigilia. Esto sugirió la posibilidad de ampliar el concepto de conciencia. En esos años, apareció la idea de "estados alterados" de conciencia, que se difundió rápidamente en la cultura estadounidense.

En 1975, George Mandler publicó un estudio en psicología en el que distinguió procesos conscientes lentos, seriales y limitados, y procesos inconcientes rápidos, paralelos y extensivos. En la década de 1980, una comunidad creciente de neurocientíficos y psicólogos se había asociado a un campo llamado "Estudios de la conciencia", dando lugar a una serie de trabajos experimentales publicados tanto en libros como en periódicos como "Consciousness and cognition" (conciencia y cognición) y trabajo metodológico publicado en periódicos y conferencias.

Investigaciones médicas y psicológicas actuales sobre la conciencia se basan en experimentos psicológicos (incluyendo, por ejemplo, el estudio de efectos de primado usando estímulos subliminales) y en estudios de casos de alteraciones de la conciencia producidas por traumas, enfermedades o drogas. A grandes rasgos, las aproximaciones científicas se basan en dos conceptos centrales. El primero identifica las experiencias concientes con el contenido de lo que reporta el sujeto y el segundo hace uso del concepto de conciencia que fue desarrollado por neurólogos y otros profesionales de la salud que tratan pacientes con trastornos de la conducta. El fin de estos estudios es definir la conciencia y describir los mecanismos que la subyacen.

Estados de conciencia[editar]

Para los estados clínicos de la consciencia y sus alteraciones, véase artículo de fisiología: Estados de conciencia

Hay diferentes desarrollos de esta función cerebral:

  1. Conciencia individual: se refiere a la conciencia de uno mismo y de cómo el entorno lo puede perjudicar o favorecer. Se establece lo que es bueno y malo para uno mismo. El ejercicio acertado de esta función mental se llama instinto de supervivencia. En el hombre, el resultado de su racionalización le dota de mayor capacidad de autodominarse, de una mayor creatividad y de esto nace la Inteligencia preconsciente (Véase nota).
  2. Conciencia social: se refiere a la conciencia del estado de los demás miembros de su comunidad y de cómo el entorno los puede perjudicar o favorecer. Se establece lo que es bueno y malo para una comunidad. El ejercicio acertado de esta función mental se llama instinto de protección. En el hombre, el resultado de su racionalización le dota de capacidad cooperacional, y de esto nace la Inteligencia social.
  3. Conciencia temporal o competente: se refiere a la conciencia del medio que le rodea y de cómo afecta a uno mismo y a los demás en la línea del tiempo. Se establece lo que es bueno y malo para el futuro de la comunidad. El ejercicio acertado de esta función mental se llama inteligencia racional (véase también: razón).
  4. Conciencia emocional o empatía: Se establece lo que es bueno y malo en función de datos emocionales, y de cómo el entorno y la forma de actuar de uno mismo, afecta al estado emocional de su comunidad. El ejercicio acertado de esta función mental se llama inteligencia emocional.

La conciencia puede funcionar en 'piloto automático', es decir, sin necesidad de ejercitar inteligencia alguna, únicamente basándose en los instintos. El individuo es consciente de lo que está haciendo, pero no se plantea si es bueno o malo.

  • Nota: Actualmente, esta área está en investigación por John Kounios y Mark Jung-Beeman, neurólogos de la Universidad estadounidense de Drexden y Universidad Northwestern respectivamente. Se la ha calificado como creativa, a este tipo de inteligencia. De forma general, son catalogadas como artistas y genios las personas capaces de usar la creatividad en sus métodos de resolución de problemas, dicha capacidad creativa procede del lóbulo temporal derecho de nuestro cerebro.

Interrelación[editar]

Las tres primeras no son exclusivas del hombre, sólo la última. Como especie animal no nos cuesta concienciarnos de las dos primeras, pues no depende de la educación o datos externos, va con la propia naturaleza de la conservación de la especie. El ejercicio más o menos acertado de la tercera dependerá de la educación recibida (los hay autodidactas), también es innata a la supervivencia y la cuarta no todo humano logra concienciarse en su mayor exponente (o sea, equipararla al uso que le damos a las otras tres), sino que son dependientes de la educación, costumbres y moral local. No suele manifestarse de forma consciente, sino como una imagen de lo que podríamos estar sintiendo nosotros en piel ajena. Ello motiva a actuar pensando que eso es lo bueno y lo malo, sin cuestionarlo ni racionalizarlo; las personas que lo han intentado han acabado convirtiéndose en líderes.

Estados alterados[editar]

Se entiende como estado alterado de conciencia a los estados de conciencia distintos de:

  • La vigilia, activo.
  • El sueño, lento.
  • El sueño REM, con movimientos oculares rápidos y excitación de los órganos sexuales.

A estos estados alterados se les asocia a veces, cierta capacidad terapéutica para sanar ciertos trastornos psicológicos y/o psiquiátricos.

La conciencia está además íntimamente relacionada con el lenguaje.

"Darse cuenta" (awareness)[editar]

Los autores de Gestalt Therapy: Excitement and Growth in the Human Personality, Paul Goodman y Ralph Hefferline (a partir de un manuscrito de Fritz Perls), al explorar los fundamentos teóricos para la práctica de la terapia Gestalt, concibieron la conciencia como un fluir dinámico, por lo cual desecharon, al igual que otros autores humanistas, el concepto psicoanalítico de consciente/inconsciente, el cual resulta ser excesivamente rígido e inadecuado para describir y trabajar con los fenómenos que se observan en la clínica. Los términos consistentemente utilizados son «aware», «be aware» y "awareness", que se han traducido al español como "darse cuenta", denominación la cual, al ser un verbo, expresa esa idea de fluidez y dinamismo.

Aún desde los trabajos experimentales de la escuela alemana de psicología Gestalt, la relación entre figura y fondo, lo que se apercibe y lo que no, es decir, lo que el individuo se da cuenta versus lo que no forma parte de su campo de conciencia, es siempre fluido y dinámicamente interrelacionado. En la clínica actual, el proceso de darse cuenta, es decir, de la formación de Gestalten en la apercepción del sujeto, es el punto primario, aunque no exclusivo, sobre lo que se trabaja en el proceso de terapia.

Potencial en psicoanálisis[editar]

Absolutamente todas las especies desarrollan su potencial ontogénico, incluyendo hombre. La diferencia es el estado de la conciencia. Hay tres estados diferentes, al menos en la especie humana:

  • consciente, es la región de la mente en donde se establecen las prioridades.
  • preconsciente, es dependiente del objetivo a cumplir y relativo a su importancia en el desarrollo.
  • inconsciente, no se racionaliza el impulso, pasa inadvertido condicionando los resultados obtenidos. Como norma general son sensaciones que damos por buenas.

La ontogénesis del cerebro humano le capacita para poder alterar las funciones mentales en base a la educación e información exterior, incorporando esos datos como condicionantes en su forma de relacionarse con su medio y su comunidad.

Los datos aportan nuevos enlaces que permiten ir extrayendo del inconsciente elementos necesarios para estructurar la conciencia. En la práctica podemos dar por buenos ciertos datos que nos satisfacen, pasarlos por alto y no entender desde nuestra parte consciente como es posible que el resultado final no sea el planteado en su origen. La razón: deseamos desde nuestro inconsciente que lo bueno se cumpla.

Interrelación: Conciencia - inconsciente[editar]

Johann Herbart fue el primero en plantear que algunas ideas pueden estar en estado latente, mientras otras están activas. Esas ideas en estado larvario o de "tendencia" fueron estudiadas a fondo por Sigmund Freud, que abrió el campo de lo que llamó "lo inconsciente" o el inconsciente, a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, lo que significó un viraje sobre el discurso científico que se venía desarrollando. Freud llevó los estudios hacia el aspecto menos conocido por el sujeto. Para Freud, la actividad inconsciente determina la conducta de los individuos tanto o más que las ideas conscientes. Y las ideas inconscientes a su vez son modeladas por las experiencias infantiles. Cuando éstas producen trauma (herida), la conciencia las sepulta en el inconsciente, desde donde siguen sin embargo influyendo en la conducta. Para explorar el inconsciente, Freud desarrolló el método llamado psicoanálisis. Esa exploración tenía al mismo tiempo dos objetivos: el autoconocimiento y el alivio o curación de trastornos de conducta e incluso de patologías mentales severas.

Evidencias[editar]

Así podemos observar comportamientos humanos en individuos que son incapaces de tener en cuenta el impacto de sus hechos en la línea del tiempo o de como van a afectar sus actos emocionalmente a otros. Si bien sienten que pueden hacerlo, no fomentan ni refuerzan esas facultades de su función mental. Esto se evidencia por el sentimiento de 'vacío interior', producto de la sensación de que tenemos potencial de continuar creando nuevos caminos sinápticos, pero no hay estímulo para ello. La razón principal de esto es porque no se ha desarrollado la capacidad de entendimiento del por qué se ha de emplear energías en entender ciertos aspectos que por otros medios se resuelven de forma más económica. La conclusión a la que llegan es que es una pérdida de recursos inútiles (no hay retroalimentación que permita efectuar un esfuerzo por establecer los enlaces sinápticos que permitirán razonar en base a datos temporales y/o emocionales).

Trabajos de laboratorio[editar]

Los trabajos de laboratorio durante las últimas décadas del siglo XX, con nuevas tecnologías, sobre todo la resonancia magnética, mostraron de qué modo se organiza la memoria, en qué zonas del cerebro se producen las imágenes, cómo los individuos reconocen unos objetos de otros, cuál es la región cerebral de las decisiones, cómo se comportan los neurotransmisores, el papel de procesos fisiológicos en el desarrollo de trastornos mentales y, en general, las bases biológicas de la psiquis humana, incluyendo la ética, que parece tener su lugar en la corteza cerebral.

Las neurociencias, observando los cerebros en actividad, comenzaron así a librar una batalla con las ideas de Freud y el psicoanálisis, en especial la de la existencia del inconsciente y el trauma infantil como explicación dogmática del malestar neurótico. En el terreno de los medios de difusión, esta polémica se expresó en la oposición maniquea entre el uso de psicofármacos y los métodos del psicoanálisis.

En el congreso "Quantum Mind 2003", realizado por personas interesadas en el conocimiento acerca de la comprensión de la conciencia. Se centró en estudio de la teoría de la consciencia cuántica, en el que los procesos cuánticos como la superposición de estados, la no localización, el entrelazado de partículas, pueden llevar a cabo la eventual explicación de la conciencia como una manifestación más de los procesos cuánticos de la materia. Se cree que la conciencia se comporta de igual manera que las partículas cuánticas; al igual que algunas de las funciones presentes en la biología molecular, que presentan procesos cuánticos.[cita requerida]

Bibliografía de referencia[editar]

Siglo XXI[editar]

  • Primera década
  • La gran diferencia, ¿Cómo son realmente los cerebros de hombres y mujeres?. Baron-Cohen, Simon. Editorial Amat. 2005
  • El cerebro y el mito del yo, el papel de la neuronas en el pensamiento y el comportamiento humano. Llinás, Rodolfo. Belacqua. 2003.
  • Synaptic Self, How Our Brains Become Who We Are. Ledoux, Joseph. Penguin. 2003
  • Illusión: Making Sense of the Senses. Gregory, Richard. Oxford University Press. 2002.
  • «Group Beneficial Norms Can Spread Rapidly in a Structured Population». Boyd, R. y Richerson, P. En Journal of Theoretical Biology, 215: 287-296. 2002
  • «Strong Reciprocity, Human Cooperation and the Enforcement of Social Norms». En Human Nature, 13: 1-25. Fehr, E., Fischbacher, U. y Gaechter, S. 2002
  • «Altruistic Punishment in Humans». En Nature, 415: 137-40. Fehr, E. y Gachter, S. 2002
  • «The Nature of Human Altruism». En Nature, 425: 785-91. Ferh, E. y Fischbacher, U. 2003
  • «Why is Reciprocity so Rare in Social Animals?». En: Genetic and Cultural Evolution of Cooperation. Hammerstein, P.P. Hammerstein, ed.). MIT Press, Cambridge. 2003
  • «Reactions to Children's Faces:Resemblance Affects Males More Than Females». En: Evolution and Human Behavior, 23: 159-166. Platek, S. M., Burch, R. L., Panyavin, I. S., Wasserman, B. H. y Gallup, G. G. 2002
  • «How Much Paternal Resemblance is Enough? Sex Differences in Hypothetical Investment Decisions but not in the Detection of Resemblance». En: Evolution and Human Behavior, 24: 81-87. Platek, S. M., Critton, S. R., Burch, R., L., Frederick, D. A., Myers, T. E. y Gallup, G. G. 2003
  • «Cooperation and Competition Between Relatives». En: Science, 296, 72-75. West S. A., Pen I. y Griffin A. S. 2002

Siglo XX[editar]

  • Cómo evolucionaron los humanos. Boyd, R. y Silk, J. B. Norton, Nueva York. (2000)
  • Década de los 90
  • Darwinian Dynamics, Evolutionary Transitions in Fitness and Individuality. Michod, R. E. Princeton University Press, Princeton, Nueva Jersey. 1999
  • Neuroanatomía y Neurosicología Clínicas de Manter y Gatz. Gilman, S., Winans Newman, S. México. Manual Moderno 1998. cs
  • Foundations of Social Evolution. Frank, S. A. Princeton University Press, Princeton, Nueva Jersey. 1998
  • The Complexity of Cooperation. Axelrod, R. Princeton University Press, Princeton, Nueva Jersey. 1997
  • «Cooperation and Conflict in the Evolution of Individuality. I. Multi-level Selection of the organism». En American Naturalist, 149: 607-645. Michod, R. E. (1997)
  • The Major Transitions in Evolution. Maynard Smith, J. y Szathmáry, E. Oxford University Press, Oxford. 1995
  • Sexual Attraction and Childhood Association: A Chinese Brief for Edward Westermarck. Wolf, A. P. Stanford University Press, Stanford, CA. 1995
  • La ansiedad ante la muerte. Lonetto, R. y Templer, D. I. Barcelona: Ediciones Temis. 1992
  • «Punishment Allows the Evolution of Cooperation (or Anything Else) in Sizable Groups». En Ethology and Sociobiology 13: 171-195. Boyd, R, y Richerson, P. J. 1992
  • Década de los 80
  • La evolución de la cooperación. Axelrod, R. Basic Books, Nueva York. 1984
  • «Evolution of the Human Psyche». En: The Human Revolution. Alexander, R. D. (Paul Mellars y Chris Stringer, eds). Edinburgh University Press, Edimburgo. 1989
  • «Worker Policing in the Honeybee». En: Nature, 342: 796-797. Ratnieks, F. L. W. y Visscher, P. K. 1989
  • El Poder del Mito. Campbell, J., Barcelona, Ed. EMECE, 1988.
  • La Rama Dorada. Frazer, J. México, FCE, octava reimpresión, 1982.
  • Década de los 70
  • Modelos sociolingüísticos. Labov, W. University of Pennsylvania Press, Filadelfia. 1972
  • Sociobiology: The New Synthesis. Wilson, E. O. Harvard Univ. Press, Cambridge. 1975
  • Sobre la naturaleza humana. Wilson, E. O. Harvard Univ. Press, Cambridge. 1978
  • El Origen de la Conciencia en la Ruptura de la Mente Bicameral Jaynes, J. México. FCE, 1976
  • El gen egoísta. Dawkins, R. (1976) Oxford University Press, Oxford. 1989: edición actualizada (ISBN 85-319-0188-X).
  • Década de los 60
  • Adaptation and Natural Selection. Williams, G. C. Princeton University Press, Princeton, Nueva Jersey. 1966
  • «The Genetical Evolution of Social Behaviour». En J. Theor. Biol., 7: 1-52. Hamilton, W. D. 1964

Siglo XIX[editar]

  • El origen de las especies por la selección natural o la preservación de las razas favorables en la lucha por la vida. Darwin, C. (1859). Harvard Univ. Press, Cambridge Ed. 1989.