Cistocele

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Cistocele
Cystocele.jpg
Cistocele en la vagina de una mujer de 73 años.
Clasificación y recursos externos
CIE-10 N81.1
CIE-9 618.01-618.02
MeSH D052858
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En medicina, se llama cistocele a la protrusión de la vejiga urinaria sobre la pared anterior del conducto vaginal. Se produce como consecuencia de debilidad en los tejidos y fascias que sostienen la vejiga en su posición normal, tendiendo esta a desplazarse hacia abajo por la fuerza de la gravedad. Es una enfermedad relativamente frecuente en la mujer a partir de los 40 años.[1] [2]

Factores de riesgo[editar]

Entre los factores de riesgo que predisponen a la aparición de cistococele, se encuentran la edad avanzada, menopausia, partos múltiples especialmente cuando son difíciles y traumáticos, predisposición genética y cirugía pelvica previa. Otras circunstancias que pueden influir son el aumento de presión abdominal por tos crónica en el caso de fumadoras, ciertos ejercicios físicos repetidos, obesidad o constipación persistente.[1]

Grados[editar]

El cistocele puede presentarse en tres grados, es de grado I cuando la vejiga apenas protruye sobre la pared vaginal, de grado II cuando la vejiga se asoma a la apertura externa de la vagina, y de grado III cuando la vejiga sale por fuera de la cavidad vaginal y es visible claramente en el exterior.[2] [1]

Síntomas[editar]

Los síntomas son muy variables en intensidad, algunas mujeres apenas tienen molestias, en otras en cambio, se produce sensación de cuerpo extraño, pesadez y dolor, sobre todo cuando permanecen de pie durante un tiempo, en muchos casos se presenta sensación de urgencia miccional, incontinencia urinaria e imposibilidad de vaciar completamente la vejiga urinaria durante la micción.[2] [1]

Tratamiento[editar]

El tratamiento recomendado depende del grado de severidad del cistocele. En los casos leves se recomienda tratamiento conservador basado en realizar ejercicios específicos encaminados al fortalecimiento de los músculos situados en el suelo pélvico. Reciben el nombre de ejercicios de Kegel y resultan muy útiles para tratar la incontinencia urinaria. También se utilizan otras terapias, como la biorretroalimentación (biofeedback) y la estimulación eléctrica. Es recomendable asimismo modificar los estilos de vida, abandonar el tabaquismo, reducir peso si es necesario y evitar ejercicios intensos que aumenten la presión intraabdominal.[1] [3]

En caso de cistocele avanzado, o cuando fracasan las medidas anteriormente citadas, el tratamiento recomendable es la cirugía. Existen diversas técnicas quirúrgicas y puede utilizarse la via transabdominal mediante una incisión en el abdomen o transvaginal. En los últimos años se colocan mallas que pueden ser de material sintético o biológico y tienen la función de aumentar la capacidad de sustentación de los tejidos. A pesar de las mejoras continuas de las técnicas quirúrgicas, no siempre los resultados de la intervención son satisfactorios y en ocasiones se producen recidivas.[2]

Referencias[editar]

  1. a b c d e Diágnostico y Tratamiento del Prolapso de la Pared Vaginal Anterior (cistocele) e Incontinencia Urinaria de Esfuerzo. Guía de Práctica Clínica. Gobierno Federal. Estados Unidos de Mexico. Consultado el 20 de junio de 2012.
  2. a b c d Hernán Braun B., Iván Rojas T., Francisco González T, Manuel Fernández N., Juan Andrés Ortiz C.: Prolapso genital severo: Consideraciones clínicas, fisiopatológicas y de técnica quirúrgica al momento de su corrección. Rev Chil Obst Ginecol 2004; 69(2): 149-156. Consultado el 20 de junio de 2012
  3. Amaro JL, Gameiro MO, Kawano PR, Padovani: Intravaginal electrical stimulation: a randomized, double-blind study on the treatment of mixed urinary incontinence. Acta Obstet Gynecol Scand. 2006;85(5):619-22.