Baha'ullah

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Bahá'u'lláh
Mensajero de Dios del bahaísmo
Precedido por Báb
El sepulcro de Bahá'u'lláh en Acre (Israel).

Mirza Hussein-'Alí Nurí (en persa: میرزا حسینعلی نوری, Teherán, Persia, 12 de noviembre de 1817 - Acre, Imperio otomano, 29 de mayo de 1892), o Baha'ullah (en árabe: بهاء الله), que significa "Gloria de Dios" o “Gloria de Alá” en árabe, fue un religioso de Oriente Medio fundador del bahaísmo. Los creyentes de esta religión monoteísta le consideran la Manifestación de Dios para la época actual.

Biografía[editar]

Pasaporte de Bahá'u'lláh.

Mírzá Husséin-'Alí nació el 12 de noviembre de 1817 en Teherán. Era hijo de Mirzá Buzurg-i-Núrí, un acaudalado ministro del Gobierno. El origen de sus ancestros se remontaba a una de las grandes familias del pasado imperial persa. Durante su juventud, el que más tarde sería conocido como Baha'ulláh disfrutó de una vida acomodada y de una educación centrada en la equitación, la esgrima, la caligrafía y la poesía clásica.

Bahá'u'lláh se casó tres veces. En octubre de 1835, Bahá'u'lláh contrajo matrimonio con Ásíyih Khánum (1820-1896), hija de otro noble, de quien tuvo siete hijos, de los que sólo tres llegaron a la edad adulta: un varón, `Abdu'l-Bahá, nacido en 1844; una hija, Bahíyyih, nacida en 1846; y otro varón, Mírzá Mihdí, nacido en 1848. En 1849 se casó también con una prima suya que había enviudado, Fátimih Khánum (1828-1904), con quien tuvo seis hijos, de los que sobrevivieron cuatro, una mujer y tres varones: Samadiyyih, Muhammad-`Alí, Díyá'u'lláh y Badi'u'lláh. Su tercer matrimonio fue con Gawhar Khánum en Bagdad, en una fecha anterior a 1863. Gawhar era probablemente una de las criadas de la primera esposa de Bahá'u'lláh, por lo que podría haberse tratado de un matrimonio temporal (Nikāḥ al-Mut‘ah) según la ley chií. Tuvieron una hija, Furúghíyyih.

Bahá'u'lláh, tras declinar la carrera ministerial que tenía ante sí, escogió consagrar todas sus fuerzas a la beneficencia, lo que ya a comienzos de la década de 1840 le valió ser conocido como "Padre de los pobres". En 1844 esta existencia privilegiada cambió repentinamente de signo: Bahá'u'lláh se había convertido en uno de los grandes defensores del babismo. Este movimiento, precursor del bahaísmo, barrió Irán como un torbellino, atrayendo sobre sí la persecución feroz del clero. Tras la ejecución de su fundador, el Báb, Bahá'u'lláh fue arrestado para ser conducido, encadenado y a pie, hasta Teherán. Allí algunos cortesanos y clérigos influyentes solicitaron la pena de muerte. Pero la vida de Bahá'u'lláh quedó a resguardo gracias a su reputación personal, la posición social de su familia y las protestas de algunas embajadas occidentales.

Por consiguiente, fue arrojado a una mazmorra llamada "Pozo Negro" (Siyah-Chal, en persa). Las autoridades confiaban en que este castigo acabase con su vida. No fue así. Aquella mazmorra se convirtió en la cuna de una nueva revelación.

Bahá'u'lláh pasó cuatro meses en el Pozo Negro. Fue allí donde, según sus propias palabras, llegó a conocer el alcance de su misión. "Yo no era más que un hombre como los demás, recostado en su lecho, cuando he aquí que las brisas del Todoglorioso me embargaron y me instruyeron en el conocimiento de todo cuanto ha sido". "No es esto algo que proceda de mí, sino de Quien es el Todopoderoso y el Omnisciente. Y Él me ordenó que alzara la voz entre el cielo y la tierra (.. )".

Mapa del exilio de Bahá'u'lláh.

Bahá'u'lláh dejó la mazmorra para emprender un exilio que le llevaría fuera de su tierra natal y que habría de durar cuarenta años. Su primer destino fue Bagdad. Al cabo de un año Bahá'u'lláh emprendió el camino hacia las desoladas montañas del Kurdistán, en donde vivió dos años de meditación solitaria.

En 1856, a instancias de los exiliados babíes, Bahá'u'lláh regresaba a Bagdad. Bajo su jefatura renovada, el prestigio de la comunidad babí empezó a crecer. La reputación de Bahá'u'lláh como guía espiritual se divulgó por toda la ciudad. Por ello, y temiendo que su popularidad reenardeciese los ánimos de la comunidad babí de Persia, el Gobierno del Sah logró que las autoridades otomanas dieran orden de enviarlo a tierras aún más distantes.

En abril de 1863, antes de abandonar Bagdad, Bahá'u'lláh y sus compañeros acampaban en un jardín situado a la vera del Tigris. Desde el 21 de aquel mes hasta el 2 de mayo, Bahá'u'lláh anunció a sus seguidores más cercanos que él era el Prometido predicho por el Báb y, según las creencias bahaíes, también por los textos sagrados de otras religiones.

Los bahaíes dan a ese jardín el nombre de "Ridván", palabra que en árabe significa "paraíso". El aniversario de los doce días allí transcurridos, conocidos como "la Fiesta de Ridván", constituye la celebración más importante del calendario bahaí.

El 3 de mayo de 1863, rodeado de su familia y algunos compañeros escogidos, Bahá'u'lláh partió de Baghdad camino de Estambul, capital del Imperio otomano. En aquel momento Bahá'u'lláh era ya una figura que gozaba de enorme prestigio y afecto popular.

Al cabo de cuatro meses de estancia en Estambul, Bahá'u'lláh fue enviado prisionero a Adrianópolis (la actual Edirne), adonde llegó el 2 de diciembre de 1863. En el curso de los cinco años que permaneció en dicha ciudad, la reputación de Bahá'u'lláh fue creciendo, suscitando interés entre algunos círculos de estudiosos, diplomáticos y altos funcionarios de la administración.

Hacia septiembre de 1867 Bahá'u'lláh empezó a escribir una serie de cartas dirigidas a los dirigentes de la época, entre ellos, el emperador Napoleón III, la reina Victoria, el káiser Guillermo I, el zar Alejandro II de Rusia, el emperador Francisco José I, el papa Pío IX, el sultán Abdul-Aziz y el sah Nasirid-Din de Persia.

En ellas, Bahá'u'lláh proclama abiertamente que es el mensajero profetizado por el Báb y habla del advenimiento de una nueva era. Pero, antes que nada, advierte que el orden social del mundo iba a sufrir trastornos catastróficos sin parangón. A fin de paliarlos, recomendaba que los gobernantes del mundo actuasen de acuerdo con la justicia. Apeló a estos grandes mandatarios para que redujeran sus arsenales y estableciesen cierta asociación de naciones. Para alcanzar una paz duradera sólo cabía un remedio: actuar conjuntamente contra la guerra.

Ante las instigaciones continuas de la embajada persa, el Gobierno turco decidió deshacerse de Bahá'u'lláh enviándolo a la fortaleza-prisión de Akká (la antigua San Juan de Acre, Palestina). Por aquel entonces Akká era un remoto confín al que solían ser enviados los asesinos, asaltantes de caminos y disidentes políticos.

Bahá'u'lláh y su familia llegaron a Akká el 31 de agosto de 1868 en lo que sería tramo final de su prolongado exilio. Los 24 años subsiguientes habrían de transcurrir entre Acre y sus alrededores. Al principio Bahá'u'lláh y sus compañeros estuvieron confinados en el recinto de la prisión. Más tarde se les permitió el traslado a una casa dentro de la ciudad donde vivieron en condiciones de hacinamiento. Dada su fama de herejes peligrosos, su presencia era objeto de la animosidad pública. Incluso sus hijos debían lanzarse a la fuga para evitar ser apedreados.

Con el paso del tiempo, el espíritu de Bahá'u'lláh y sus enseñanzas lograron hacer mella en medio de tanta hostilidad, al punto de que algunos de los gobernadores y clérigos de la ciudad llegaron a convertirse en devotos admiradores suyos. Al igual que aconteció en Bagdad y Adrianópolis, la talla moral de Bahá'u'lláh fue haciéndose acreedora del respeto, afecto e incluso de una posición de preeminencia social.

Acre fue además el lugar donde Bahá'u'lláh compuso su obra capital, más conocida entre los bahaíes por su denominación persa, el Kitáb-i-Aqdas (El libro más sagrado). En ella se describen brevemente las leyes y principios esenciales que han de seguir sus seguidores; asimismo en la obra quedan trazadas las líneas maestras de la administración bahaí.

En los últimos años de la década de 1870, Bahá'u'lláh quedó en libertad de trasladarse a vivir fuera del recinto amurallado, en un lugar donde sus seguidores podían visitarle con relativa paz y seguridad. Bahá'u'lláh fijó su residencia en una mansión abandonada, conocida como Bahjí, en cuyo retiro pudo dedicar sus días a la escritura.

Bahá'u'lláh falleció el 29 de mayo de 1892. Sus restos fueron inhumados en una habitación ajardinada contigua a la mansión. Para los bahaíes éste es el lugar más sagrado de la Tierra.

Fotografía de Bahá'u'lláh[editar]

Foto de Bahá'u'lláh tomada en Adrianópolis (1868).

Los bahaíes prefieren no contemplar públicamente la foto de Bahá'u'lláh. Una copia de una de las fotos de Adrianópolis se puede ver en el Centro Mundial Baha'í, donde las autoridades religiosas bahaíes consideran que la imagen puede ser tratada y contemplarse con la debida reverencia y respeto. En una carta en inglés sobre la foto de Bahá'u'lláh redactada por el Departamento de Información Pública de la Casa Universal de Justicia se menciona que para los bahaíes es perturbador ver que la foto de Bahá'u'lláh sea tratada de forma irrespetuosa.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]