Mullá Husayn

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Algunos de los escritos de El Báb, con la caligrafía de Mullá Husayn

Mullá Husayn-i Bushru'i (1813–1849) (persa: ملا حسين بشروئي), apodado Jináb-i-Bábu'l-Báb (Puerta de la Puerta), fue una figura religiosa persa y la primera Letra del Viviente del Babismo. Murió en la Batalla del Fuerte de Tabarsí el 2 de febrero de 1849. El Báb le apodó Bábu'l-Báb.

Nació con el nombre de Muhammad Husayn Bushru'í en Búshrúyih (cerca de Mashhad) en una familia acomodada de la ciudad. Su padre, Hájí Mullá `Abdu’lláh, era tintorero; y su madre, una poetisa conocida por su piedad y sabiduría. Como la mayoría de los chicos de sus época, recibió una educación azarosa, aprendiendo apenas a leer, escribir y algo de matemáticas. Con 12 años abandonó la escuela y recibió lecciones de literatura persa y del Corán, así como de retórica.

Con 18 años salió de su ciudad natal de Bushruyih en Khurasan y se fue a Kerbala. Con 21 años ya era un mujtahid y mientras estudiaba en Mashhad, se sintió atraído por las enseñanzas de Sheikh Ahmad y del Shaijismo. Estuvo durante nueve años junto con Siyyid Kázim. Cuatro años antes de la Declaración de El Báb, se encontró en Isfahán con el mujtahid Siyyid Baqir-i-Rashti y en Mashhad con Mirza Askari, a los cuales entregó con dignidad y elocuencia los mensajes que su maestro le había confiado.

Al morir su maestro, estuvo cuarenta días orando y, más tarde, fue a Bushehr y a Shiraz para buscar al Qa`im. El 22 de mayo de 1844, encontró a El Báb, quien le declaró ser el Qa`im prometido. Mullá Husayn se convirtió en el primer babí.

Las circunstancias de su martirio produjeron tal dolor en El Báb, que sólo encontró desahogo en oraciones y elogios, las cuales, compiladas, equivalen a tres volúmenes del Corán. En una de Sus Tablas de Visitación El Báb afirma que el polvo de la tierra, donde los restos de Mulla Husayn se encuentran enterrados está dotado de tal poder como para llevar alegría a los desconsolados y la curación a los enfermos. En el Kitab-i-Íqán, Bahá'u'lláh ensalza con una fuerza aún mayor las virtudes de Mullá Husayn. "Pero para él," escribe: "Dios no se han establecido sobre el trono de su misericordia, ni ha subido al trono de la gloria eterna!"