Alejo Estrategopoulos

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Alejo Estrategopoulos
César
Lealtad Lascaris-Arms.svg Imperio de Nicea
Participó en Batalla de Pelagonia (1259)
Reconquista de Constantinopla (1261)

Fallecimiento 1271-1275

Alejo Estrategopoulos[1] (en griego, Ἀλέξιος Στρατηγόπουλος; ¿?-1271/1275) fue un general bizantino que, durante el reinado de Miguel VIII Paleólogo, ocupó el cargo de megas domestikos[2] desde 1258 hasta fines de 1259, luego de César desde 1259 hasta su muerte.[3]

Fue uno de los protagonistas de la batalla de Pelagonia y el artífice de la reconquista de Constantinopla, en 1261, con solo 800 soldados.[4] Alejo Estrategopoulos fue el primer bizantino en poner pie en la capital que estaba en manos de los cruzados desde hacía 57 años.[5]

Biografía[editar]

Juventud[editar]

No hay datos sobre el nacimiento de Alejo Estrategopoulos, sólo se sabe que provenía de una noble familia del Imperio de Nicea. Es muy probable que Alejo estuviera relacionado con la familia de los Comnenos, ya que un sello que data de aproximademente 1255 había sido encontrado con la inscripción «Alejo Estrategopoulos de la familia Comneno», pero su exacta conexión con los Comnenos aún es incierta. Convertido en general, se las arregló para obtener el título de strategos y se convirtió en parte de la aristocracia nicena, dirigido por el megas domestikos y futuro emperador Miguel Paleólogo.

Primera campaña en Epiro[editar]

Alejo Estrategopoulos es mencionado por primera vez en la crónica de Jorge Acropolita cuando, en 1250, el emperador niceno Juan III Ducas Vatatzés lo envió como embajador, junto con Miguel Paleólogo, Juan Macreno y Gudelus Tyrannus, con el encargó de realizar negociaciones con el Despotado de Epiro bajo Miguel II Comneno Ducas. Entre 1252 y 1253 fue jefe de un destacamento del ejército bizantino, cuya tarea consistía en saquear las zonas del Despotado de Epiro alrededor del lago Ostrovo. En 1254, fue enviado a Serres y, años más tarde, participó junto con el pinkernes Constantino Tornikes en una campaña contra la fortaleza de Tsepina en la parte occidental de los montes Ródope, del cual, sin embargo, los dos generales salieron perdiendo.

Golpe de estado[editar]

Una puerta militar de los muros de Nicea.

En 1258, a causa de su estrecha relación con la facción aristocrática nicena fue removido de su cargo después que el emperador Teodoro II Láscaris, sucesor de Juan III, había mandado a arrestar a Miguel Paleólogo, su gran amigo y líder de la facción nicena. Miguel, que era considerado en ese momento el mejor general bizantino, amado y estimado por el pueblo y toda la corte bizantina, fue encarcelado a causa de los celos que Teodoro tenía hacía él. Luego, Alejo incluso fue encarcelado junto con Miguel, con quien probablemente compartió la misma celda. Peor suerte corrió Constantino, el hijo de Alejo, que fue cegado, ya que fue considerado un traidor por Teodoro.

El 18 de agosto de 1258 Teodoro murió con sólo treinta y seis años, debido a un ataque epiléptico, dejando el trono a su hijo Juan IV Ducas Láscaris de dieciséis años. Miguel fue puesto en libertad inmediatamente, porque todos en Nicea lo estimaban, y no se olvidó de su amigo prisionero que fue puesto en libertad. Alejo, casi con toda seguridad conocía del plan para asesinar al regente de Imperio Jorge Muzalon, que era uno de los principales obstáculo para el ascenso al trono de Miguel. A los pocos días después de la liberación de Miguel, Muzalon fue asesinado durante la oración en la iglesia por el alma del fallecido emperador, terminando descuartizado sobre el altar mayor. El complot casi seguramente fue organizado por Miguel, visto que Jorge Muzalon vio que el regente del trono, y desde el asesinato que Miguel estaba allí, sin hacer nada para evitarlo. Miguel fue nombrado regente de Juan, luego se convirtió en co-emperador, incluso, con el nombre de Miguel VIII. El nuevo gobernante quiso rodearse de personas de su confianza, y luego ascendió a Alejo con el título de megas domestikos.

La batalla de Pelagonia[editar]

La ciudad de Bitola en la actual Macedonia, donde se libró la batalla de Pelagonia.

En 1259 Miguel dio a su hermano, el sebastocrátor Juan Paleólogo, y Alejo un gran contingente bizantino en Macedonia. Poco después dio la orden de atacar al enemigo, latino y epirota, que había formado una alianza anti-nicena.

Los dos ejércitos fueron organizados frente a Pelagonia: para buena suerte del ejército el enemigo se autodestruyo en cuanto se formó la alianza entre estas dos importantes facciones: el Imperio Latino y el Despotado de Epiro. El déspota Miguel y su hijo Juan Comneno Ducas creían erróneamente que, apenas se enfrentaran con los bizantinos, los latinos huirían para que las fuerzas del Despotado pudieran ser masacradas. Juan Ducas, también hijo de Miguel II Comneno Ducas, se pasó al bando bizantino, ya que Guillermo II de Villehardouin se burló de él recordándole que había nacido de una relación extramatrimonial. El príncipe de Acaya tenía también entre sus aliados a Manfredo, que para asegurar para sí la corona de Sicilia se había aliado con los católicos de Oriente, para obtener el consentimiento del Papa.

Cuando comenzó la batalla, Juan Paleólogo y Alejo se encontraron luchando solos contra la caballería de Manfredo y Villehardouin, pero esta fue masacrada rápidamente por el destacamento de arqueros cumanos del ejército bizantino. En breve Manfredo se rindió, mientras que Villehardouin huyó y se escondió en un pajar cerca de Kastoriá, pero fue encontrado y luego capturado.

Segunda campaña en Epiro[editar]

Después de esta gran victoria el ejército bizantino fue dividido en dos partes: Juan Paleólogo marchó a la conquista de Tesalia, mientras Alejo marchó contra el Despotado de Epiro, donde se apoderó de la capital, Arta, liberando a muchos prisioneros bizantinos y obligando a huir al déspota Miguel a la isla de Cefalonia. Por haber conquistado Arta, Miguel otorgó a Alejo el título de César.

Alejo fue encargado por Juan Paleólogo de proteger los territorios recién reconquistados, pero en 1260 perdió la mayor parte, frente al hijo del déspota, Nicéforo a su vez futuro déspota, que había desembarcado con su padre y un ejército de mercenarios italianos, con los que recuperaron la mayor parte de los territorios perdidos, incluyendo Arta, gracias al pueblo epirota que se rebeló contra los bizantinos. El ejército epirota se enfrentó con las fuerzas de Alejo en Trikorfon cerca de Naupacto. Los bizantinos fueron derrotados y Alejo fue capturado y encarcelado. Sin embargo, fue puesto en libertad después de unos meses, gracias a un acuerdo entre Miguel II y Miguel VIII.

Reconquista de Constantinopla[editar]

La puerta de Pege o la puerta de Selimbria, a través del cual 800 soldados de Alejo Estrategopulos entraron en Constantinopla, en la noche del 25 de julio de 1261..

A pesar de estos sucesos, Miguel no se desanimó de continuar con sus planes de expansión en los Balcanes, en el cual trataba de reconquistar Constantinopla que desde 1204 estaba en manos del Imperio Latino. Miguel también había firmado una alianza con la República de Génova (Tratado de Ninfeo) y en julio de 1261 envió a Alejo Estrategopoulos con un pequeño ejército de 800 hombres, casi todos mercenarios cumanos, hacía Tracia para realizar pequeñas acciones de disturbios, pero también para inspeccionar Constantinopla (todavía en manos latinas). Alejo también tuvo que ir a la frontera con Bulgaria para hacer una demostración de fuerza contra el zar búlgaro Constantino Tikh que participó en un intento por evitar la reconquista de Constantinopla. Cuando Alejo llegó a Selimbria, escuchó a los agricultores locales, que toda la guarnición latina, junto con la flota veneciana habían salido para atacar la isla de Dafnusio en el Mar Negro, perteneciente a Imperio de Nicea. Sus informantes también señalaron la puerta, a través del cual un puñado de soldados podrían pasar fácilmente desapercibidos. Inicialmente, Alejo fue un poco reacio para querer atacar Constantinopla, dado el pequeño tamaño de su ejército y pensando de que si la guarnición latina volvía, su ejército sería masacrado. Pero, finalmente, Alejo decidió no perder una oportunidad como esa.

En la noche del 25 de julio de 1261 Alejo condujo a sus hombres cerca de las antiguas murallas teodosianas, ellos se escondieron en un monasterio cerca de la puerta Pege. Alejo envió un destacamento de soldados cumanos, guiados por los campesinos de Selimbria, que mostraron a los soldados el pasaje secreto que ayudara a superar los muros de Constantinopla. Los cumanos entraron en el pasaje y se encontraron dentro de las murallas teodosianas. Inmediatamente los cumanos echaron de los muros a la guardia latina y luego abrieron las puertas al ejército de Alejo. En la madrugada del día siguiente Alejo entró a Constantinopla, por la Puerta Dorada, montado en su corcel y con todo su ejército. Los bizantinos combatieron con los soldados latinos, que tomados por sorpresa fueron derrotados. Los cumanos empezaron a dispersarse con el fin de saquear y quemar las casas latinas, mientras que los bizantinos junto con su general, subieron los altos muros teodosianos comenzando a gritar «Viva el emperador Miguel», «Vivan los romanos». Cuando los bizantinos que aún vivían en Constantinopla escucharon el alegre grito de sus compatriotas, se reunieron en las calles y también comenzaron a aclamar el nombre del co-emperador, Miguel VIII Paleólogo. El emperador latino Balduino II, se despertó con los gritos que había en la ciudad, sabía que estaba perdido, sin embargo se atrinchero en el palacio de Blanquerna y envió un mensajero a la guarnición latina en Dafnusia, con la orden de volver inmediatamente a Constantinopla y unirse a la batalla contra los bizantinos. Hacia el final del día la flota veneciana se disponía a atracar en el barrio veneciano; aquí Alejo aplicó una excelente estratagema, ordenando que el barrio fuese quemado, para que los venecianos pensaran en salvar a sus familias en lugar de preparar una contraofensiva, mientras que los pocos venecianos que decidieron luchar fueron derrotados por los bizantinos. Balduino viendo que el barrio veneciano fue quemado y los venecianos estaban siendo irremediablemente derrotados, prefirió huir al Gran Palacio, allí junto con sus fieles remó un barco de guerra veneciano, donde se embarcó para la isla de Eubea que seguía en manos de los latinos. Todos los habitantes venecianos y franceses de Constantinopla, huyeron al muelle para tomar un barco para llevarlos a la seguridad por temor a las repercusiones de los bizantinos. Fueron salvados por la flota veneciana, que acababa de regresar para tratar de evitar la conquista de la capital latina.

Los franceses en la ciudad, eran ya menos de un millar y se escondieron en los monasterios o en las alcantarillas, los bizantinos sin embargo no tenían la intención de saquear su hermosa ciudad. Los franceses salieron de sus escondites y se dirigieron al muelle a embarcarse. Las crónicas cuentan que las treinta naves venecianas ni siquiera contaban con suministros para ir a la isla de Eubea, muchos murieron de hambre antes de llegar a la isla, ya que habían cargado a unos 3.000 civiles.

La ciudad reconquistada por Alejo contaba sin embargo con solo 35.000 habitantes y muchos edificios estaban deshabitados y en ruinas. Entre muchos de estos edificios en ruinas, estaba en la cima el esqueleto del gran emperador bizantino Basilio II, que había sido exhumado de su tumba por los latinos de pie con una flauta entre los dientes, puesto allí para burlarse del Imperio bizantino y para desmoralizar a la población.

Alejo después de haber conquistado Constantinopla, tomó la insignia imperial de Balduino que había abandonado en su apresurado escape, lo dio a un mensajero y le dijo que lo llevara a Metrorian en Asia Menor donde Miguel estaba combatiendo contra los turcos selyúcidas. La noticia lo dio su hermana Eudoxia Paleólogina, a quien no creyó, pero cuando Eudoxia le mostró las insignias imperiales de Balduino, Miguel partió de inmediato para Constantinopla.

El 15 de agosto de 1261, el día de la Asunción de María, Miguel hizo su entrada triunfal por la Puerta Dorada, sosteniendo el gran icono de la Virgen Odighitria: llegó a la Iglesia de Santa Sofía, donde lo esperaban Alejo y el patriarca Arsenio, que colocó sobre su cabeza la corona imperial. Después de que Miguel se había convertido oficialmente en emperador, agradeció a su amigo por lo que había hecho y lo recompensó con merecidos honores. Luego Miguel cegó y encarceló al joven Juan IV Láscaris, nombrándose único emperador y designando a su hijo Andrónico II Paleólogo co-emperador.

Tercera campaña en Epiro, encarcelamiento y últimos años[editar]

Después de la conquista de Constantinopla, Alejo se había hecho famoso en todo el Imperio adquiriendo gran fama y gloria de esta. Alejo se había vuelto el general de mayor confianza de Miguel, de hecho en 1262 Miguel lo envió nuevamente a luchar contra el Despotado de Epiro. Alejo fue capturado y encarcelado de nuevo por Nicéforo Comneno Ducas. El Despotado de Epiro en esos momentos estaba aliado con Manfredo de Sicilia acérrimo enemigo del Imperio bizantino, por que pretendía el trono bizantino. Por este motivo el déspota encarcelo a Alejo, como un «regalo» para el rey siciliano. En 1263 Manfredo propuso a Miguel de liberar a su general con la condición de que liberara a la princesa Constanza de Hohenstaufen, la viuda de Juan III Ducas Vatatzés. Miguel aceptó el trato esperando restablecer la alianza con los Hohenstaufen, pero esto no sucedió. A pesar de ello, Alejo pudo regresar al Imperio bizantino en el año 1265, ya que - como se ha mencionado - fue capturado por los epirotas, por lo que el emperador se vio obligado a llegar a un acuerdo con el Despotado. Alejo continuó enseguida con su carrera de general, con varios golpes de suerte en sus batallas, hasta su muerte. Murió entre 1271 y 1275, posiblemente en Constantinopla.

Matrimonio y descendencia[editar]

Alejo tuvo una esposa, pero cuyo nombre se desconoce; de este matrimonio nació un hijo (Constantino Estrategopoulos), que llegado a la edad adulta se convirtió en sebastocrátor.

Fuentes[editar]

Referencias[editar]

  1. Herm, p. 170.
  2. Norwich, p. 345.
  3. Vougiouklaki.
  4. Ravegnani, p. 163.
  5. Ostrogorsky, pp. 409-410.

Bibliografía[editar]

  • Jorge Acropolita, Cronaca, siglo XIII.
  • Jean-Charles-Léonard (1831). Storia delle repubbliche italiane dei secoli di mezzo, Oxford University, p. 250.
  • George Ostrogorsky (1983). Historia del estado bizantino Akal, ISBN 84-7339-690-1
  • Gerhard Herm (1985). I bizantini. Milán: Garzanti.
  • Dvornik Francis (1985). Gli slavi nella storia e nella civiltà europea, Dedalo.
  • (en inglés) Nicol, Donald M. (1993). The Last Centuries of Byzantium 1261-1453. Cambridge University Press, ISBN 0-521-43991-4
  • (en inglés) Ian Heath y Angus McBride (1995). Byzantine Armies AD 1118-1461, Ospery.
  • (en inglés) Bartusis, Mark C. (1997). The Late Byzantine Army: Arms and Society, 1204-1453. University of Pennsylvania Press, ISBN 0-8122-1620-2
  • Runciman Steven (1997). I vespri siciliani, Dedalo, ISBN 88-220-0508-2.
  • John Julius Norwich (2000). Bisanzio. Milán: Mondadori, ISBN 88-04-48185-4
  • Vougiouklaki, Pinelopi (2003-11-27). "Αλέξιος Στρατηγόπουλος". En: Encyclopedia of the Hellenic World.
  • (en inglés) Stephen Turnbull (2004). The Walls of Constantinople AD 324-1453, Ospery.
  • Ralph-Johannes Lilie (2005). Bisanzio la seconda Roma, Roma, Newton & Compton, ISBN 88-541-0286-5
  • Giorgio Ravegnani (2006). Introduzione alla storia bizantina, Bologna, il Mulino.
  • Charles Diehl, Figure bizantine, introducción de Silvia Ronchey, 2007 (1927 original), Einaudi, ISBN 978-88-06-19077-4
  • Judith Herrin (2008). Bisanzio. Milán: Corbaccio, ISBN 978-88-7972-922-2

Enlaces externos[editar]


Véase también[editar]