Záynab bint Yahsh

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Záynab bint Yahsh (en árabe زينب بنت جحش) era una de las esposas del harén de Mahoma y, por lo tanto, Madre de los Creyentes.[1]​ Estuvo casada de forma breve con el hijo adoptivo de Mahoma, Zayd ibn Harithah, durante un año aproximadamente. También era prima-hermana de Mahoma.[2]​ El padre de Mahoma era el hermano de su madre, Umaimah bint Abd al-Muttálib.[3]

Biografía[editar]

Su hermano, Ubayd-Allah ibn Yahsh, dejó el islam por el Cristianismo. La esposa de su hermano Ramlah bint Abi Sufyan, se casaría más tarde con Mahoma. Tenía una hermana llamada Hammanah bint Yahsh.

Matrimonios[editar]

Matrimonio con Zayd ibn Harithah[editar]

Después de su migración a Medina, se convirtió al islam. Allí Mahoma propuso a la familia de Záynab el matrimonio con su esclavo liberto e hijo adoptivo, Zayd.

Záynab provenía de un linaje aristocrático, teniendo un estatus social más alto. Por estos motivos sus hermanos rechazaron la propuesta y ella la desaprobó.[4]​ Mahoma, sin embargo, estaba decidido a eliminar esas diferencias de clase que se solían hacer en la Arabia preislámica. También quería establecer la legitimidad y el derecho a la igualdad de trato de los hijos adoptados. Finalmente, Záynab, accedió a desposarse con Zayd y se casó con él en el año 626. Sin embargo, en menos de un año, Zayd se divorció de Záynab.[5]

Circunstancias del divorcio[editar]

El matrimonio duró menos de dos años.[6]

El historiador del siglo IX al-Tabari da dos relatos independientes de una visita que Mahoma hizo a la casa de Zayd. La cortina de piel de pelo que servía como puerta de entrada a Zayd se cayó, revelando accidentalmente a Záynab vestida solo con su camisón. Záynab se levantó para vestirse y le dijo a Muhámmad que Zayd no estaba en casa, pero que podía visitarla. Sin embargo, no entró. Mahoma exclamó para sí mismo: "¡Alabado sea Alá, que hace girar los corazones!" y entonces se fue.[7]:181[8]:1–4

Cuando Zayd regresó a casa, Záynab le contó lo que había sucedido. Zayd fue donde Mahoma y le dijo: "Profeta, me enteré de tu visita. Quizás te gusta Záynab, así que me divorciaré de ella". Mahoma respondió: "No, teme a Alá y conserva a tu esposa".[8]:2[9]​ Después de esto, hubo conflictos entre la pareja, y Záynab mandó salir a Zayd de la habitación.[7]:181

Zayd se divorció de Záynab en diciembre de 626.[7]:182

Matrimonio con Mahoma[editar]

Preparativos para el matrimonio[editar]

Mahoma esperaba críticas si se casaba con Záynab. La costumbre preislámica desaprobaba el matrimonio entre un hombre y la ex-esposa de su hijo adoptivo, al considerarse incesto.[10]​ La sociedad árabe habría visto esta unión como profundamente errónea; porque consideraban que un hijo adoptivo era verdaderamente un "hijo", que un hombre se casara con la esposa de su hijo adoptivo, incluso si ella estaba divorciada, se consideraba incestuoso.[11][12]​ Por lo tanto, Mahoma ocultaría la idea de casarse con ella. Para salvaguardar esto, se crearía el siguiente aleya:

Y cuando le dijiste a aquel a quien Alá había favorecido y al que tú también habías favorecido: quédate con tu esposa y teme a Alá, mientras escondías en tu alma, por temor a los hombres, lo que Alá mostraría después, cuando Alá es más digno de ser temido. De manera que cuando Zayd hubo terminado con lo que le unía a ella, te la dimos como esposa para que los creyentes no tuvieran ningún impedimento en poder casarse con las mujeres de sus hijos adoptivos, siempre que éstos hubieran terminado lo que les unía a ellas. La orden de Alá es un hecho.
Corán 33:37

Tras la implementación de esta aleya, Mahoma procedió a rechazar las normas árabes existentes e imponer su idelogía.[13][14]​ A partir de entonces, para que Mahoma se pudiera casar con la esposa se su hijo adoptivo, se suprimió el estatus legal de la adopción bajo Islam. Zayd no sería considerado hijo de Mahoma, por lo que volvió a ser conocido por su nombre original de "Zayd ibn Harithah" en lugar de "Zayd ibn Muhammad".[7]:9

En la Arabia preislámica los árabes solían considerar a una persona adoptada exactamente como un hijo o hija real en lo que respecta a los derechos, incluido el derecho a la herencia y las santidades.[15]

Desde entonces, después del matrimonio, los niños fueron considerados apadrinados en lugar de adoptados, y perdieron sus derechos de herencia y fueron conocidos como hijos de padres biológicos. Los niños apadrinados después de alcanzar la pubertad no pueden vivir con la familia patrocinadora. Los niños apadrinados se tienen que autofinanciar después de la pubertad. El propósito era proteger los derechos de los niños biológicos hacia los niños apadrinados y posibilitar que el padrino masculino se pudiera casar con la mujer apadrinada adulta.[16]

Académicos han señalado a esta "sura" como un ejemplo de una revelación egoísta que refleja los deseos de Mahoma en lugar de la voluntad de Dios.[17][18][19][20][21]

Según la traducción en inglés del libro Las esposas del Mensajero de Alá Muhammad Swaleh Awadh, afirma que Záynab y Mahoma ya estaban casados en el quinto año de la Hégira. Como Záynab había estado casada con el hijo adoptivo de Mahoma, en la Arabia preislámica no estaba bien visto su matrimonio.[22]​ El Corán, sin embargo, confirmó la validez de este matrimonio. Así que Mahoma rechazó las normas árabes existentes.

Muerte[editar]

Ella fue la primera de las esposas de Mahoma en fallecer después de él. Murió durante el califato de Úmar ibn al-Jattab en el año 23 de la Hégira.

Referencias[editar]

  1. Abdulmálik ibn Hisham. Notes to Ibn Ishaq's "Life of the Prophet", Note 918. Translated by Guillaume, A. (1955). The Life of Muhammad, p. 793. Oxford: Oxford University Press.
  2. Bewley/Saad 8:72; The History of al-Tabari. Volume VIII: The Victory of Islam, p. 4 .; The History of al-Tabari. Volume XXXIX: Biographies of the Prophet's Companions and Their Successors, p. 180 .; cf Guillaume/Ishaq 3; Maududi (1967), Tafhimul Quran, Chapter Al Ahzab
  3. Lings, Martin. 1983, ed. Muhammad: his life based on the earliest sources. p. 201. 
  4. Watt (1974). p. 158.  Falta el |título= (ayuda)
  5. Maududi. p. 112.  Falta el |título= (ayuda)
  6. Maududi (1967), vol. 4, p. 112-3
  7. a b c d Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Tabari39
  8. a b Muhammad ibn Jarir al-Tabari. Tarikh al-Rasul wa’l-Muluk. Translated by Fishbein, M. (1997). Volume 8: The Victory of Islam. Albany: State University of New York Press.
  9. See also Bukhari 9:93:516.
  10. "For in the time of ignorance they regarded the marriage with an adopted son’s wife as illegal as that with the wife of a natural son." Koelle, S. W. (1889). Mohammed and Mohammedanism Critically Considered, p. 497. London: Rivingtons.
  11. "...the marriage of a man with the wife of his adopted son, even though divorced, was looked upon by the Arabs as a very wrong thing indeed." Sell, E. (1905). The Historical Development of the Quran, pp. 149–150. London: Society for Promoting Christian Knowledge.
  12. "This liberality did not prevent severe comments from those who regarded adopted sonship as real sonship — for which view Mohammed’s institution of brotherhoods gave some support — and who, therefore, regarded this union as incestuous." Margoliouth, D. S. (1905). Mohammed and the Rise of Islam, Third Edition, p. 321. New York: G. P. Putnam’s Sons.
  13. Lecker, M (2002). «Zayd B. Haritha». Encyclopaedia of Islam 11 (2nd edición). Brill Academic Publishers. p. 475. ISBN 9004127569. 
  14. Watt, W. M. (1956). Muhammad at Medina, pp. 330-331. Oxford: The Clarendon Press.
  15. IslamKotob. Tafsir Ibn Kathir all 10 volumes (en inglés). IslamKotob. 
  16. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas :0
  17. "Being the wife of an adopted son, she was unlawful to the Prophet, but a pretended revelation (see Qur’ān, Sūrah xxxiii. 37) settled the difficulty, and Muḥammad married her." Hughes, T. P. (1885). A Dictionary of Islam: Being a Cyclopædia of the Doctrines, Rites, Ceremonies, and Customs, together with the Technical and Theological Terms, of the Muhammadan Religion. London: W. H. Allen & Co.
  18. "However, Muhammad did this, and had to justify his action by alleging that he had for it the direct sanction of God. It was first necessary to show that God did not approve of the general objection to marriage with wives of adopted sons, and so the revelation came thus: Nor hath He made your adopted sons to be as your sons.—Súratu’l Ahzáb (33) v. 4.... Having thus settled the general principle, the way was clear for Muhammad to act in this particular case, and to claim divine sanction for setting at nought the sentiment of the Arab people. So the revelation goes on to say: And remember when thou (i.e. Muhammad) said to him (i.e. Zaid), unto whom God had shown favour and to whom thou also hadst shown favour, ‘Keep thy wife to thyself and fear God;’ and thou didst hide in thy mind what God would bring to light and thou didst fear man; but more right had it been to fear God. And when Zaid had settled to divorce her, we married her to thee, that it might not be a crime in the faithful to marry the wives of their adopted sons when they have settled the affairs concerning them. And the order of God is to be performed. No blame attaches to the Prophet where God hath given him a permission.—Súratu’l Ahzáb (33) vv. 37–8. This relaxation of the moral law for Muhammad’s benefit, because he was a prophet, shows how easy the divorce between religion and morality becomes in Islám." Sell, E. (1905). The Historical Development of the Quran (pp. 150–152). London: Society for Promoting Christian Knowledge.
  19. "But we learn the same lesson from all such investigations, and that is how completely Muḥammad adapted his pretended revelations to what he believed to be the need of the moment. The same thing is true with regard to what we read in Sûrah Al Aḥzâb regarding the circumstances attending his marriage with Zainab, whom his adopted son Zaid divorced for his sake. The subject is too unsavoury for us to deal with at any length, but a reference to what the Qur’ân itself (Sûrah XXXIII., 37) says about the matter, coupled with the explanations afforded by the Commentators and the Traditions, will prove that Muḥammad’s own character and disposition have left their mark upon the moral law of Islâm and upon the Qur’ân itself." Tisdall, W. S. C. (1911). The Original Sources of the Qur’ân (pp. 278–279). London: Society for Promoting Christian Knowledge.
  20. "But at Medina he seems to have cast off all shame; and the incidents connected with his marital relations, more especially the story of his marriage with Zainab the wife of his adopted son Zaid, and his connexion with Mary the Coptic slave-girl, are sufficient proof of his unbridled licentiousness and of his daring impiety in venturing to ascribe to GOD Most High the verses which he composed to sanction such conduct." Tisdall, W. S. C. (1895). The Religion of the Crescent, or Islâm: Its Strength, Its Weakness, Its Origin, Its Influence. Non-Christian Religious Systems (p. 177). London: Society for Promoting Christian Knowledge.
  21. "The scandal of the marriage was removed by this extraordinary revelation, and Zeid was thenceforward called not “the son of Mahomet,” as heretofore, but by his proper name, “Zeid, the son of Hârith.” Our only matter of wonder is, that the Revelations of Mahomet continued after this to be regarded by his people as inspired communications from the Almighty, when they were so palpably formed to secure his own objects, and pander even to his evil desires. We hear of no doubts or questionings; and we can only attribute the confiding and credulous spirit of his followers to the absolute ascendancy of his powerful mind over all who came within its influence." Muir, W. (1861). The Life of Mahomet, Vol. 3, p. 231. London: Smith, Elder and Co.
  22. Watt (1956). Muhammad at Medina.