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Tecnología profunda

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Tecnología profunda (del inglés deep technology, también conocida como deep tech, DeepTech o hard tech) es una clasificación de organización, o más típicamente una empresa de nueva creación (startup), con el objetivo expreso de proveer soluciones tecnológicas basadas en desafíos científicos o de ingeniería significativos. [1]​ Presentan desafíos que requieren una extensa investigación y desarrollo, así como una considerable inversión de capital antes de lograr una comercialización exitosa. Su principal riesgo es el riesgo técnico, mientras que el riesgo de mercado suele ser significativamente menor debido al claro valor potencial de la solución para la sociedad. [2]​ Los problemas científicos o de ingeniería subyacentes que resuelven las empresas de tecnología profunda y avanzada generan propiedad intelectual valiosa y son difíciles de reproducir. [3][4][5][6]

Definición

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El término deep tech ha estado presente por décadas, [7]​representando divisiones de I+D (investigación y desarrollo) en importantes corporaciones de defensa y telecomunicaciones tales como Raytheon Technologies, Lockheed Martin's Skunk Works y Bell Labs, hasta la definición más contemporánea que incluye cada vez más a empresas presentes en el entorno del capital riesgo. La palabra no hace alusión a la innovación en sí misma, sino a una categoría de empresas emergentes que desarrollan nuevos productos basados "en descubrimientos científicos o innovaciones de ingeniería significativas". [8][9]

Conforme a una investigación del año 2019 llevada a cabo por Boston Consulting Group y Hello Tomorrow, una entidad francesa sin ánimo de lucro que respalda el "deep tech", los sectores de tecnología profunda más prominentes incluían materiales avanzados, manufactura avanzada, inteligencia artificial, aprendizaje automático, biotecnología, blockchain, robótica, fotónica, aeroespacial. y tecnología espacial, electrónica (incluida la fabricación de semiconductores ), inteligencia sobre amenazas cibernéticas, energía de fusión y computación cuántica. La inversión privada a nivel mundial en dichos campos aumentó más del 20% anual desde 2015, alcanzando casi 18 mil millones de dólares en 2018. [3]​ Los posibles campos para la aplicación de la tecnología profunda incluyen la agricultura, las ciencias biológicas, la química, la industria aeroespacial y la energía verde. [8]​ En el ámbito empresarial, la tecnología profunda tiene tres atributos clave: potencial de impacto, un largo periodo para alcanzar la madurez necesaria para el mercado y requisitos sustanciales de capital. [3]

  • Las innovaciones tecnológicas profundas suelen ser radicales y pueden crear nuevos mercados o alterar los existentes. Las empresas de tecnología profunda a menudo abordan grandes desafíos sociales y ambientales y tienen potencial para impactar la vida cotidiana. Los circuitos integrados de silicio son un ejemplo de innovación que permitió realizar cálculos a una velocidad y escala previamente inimaginables.
  • El tiempo requerido para pasar de la ciencia básica a la tecnología aplicable en tecnología profunda supera el tiempo de desarrollo de las startups (nuevas empresas emergentes) basadas en tecnología ampliamente disponible ("tecnología superficial", como aplicaciones móviles, sitios web y servicios de comercio electrónico [8][4]​). Por ejemplo, el desarrollo de la tecnología detrás de la inteligencia artificial tomó décadas y ahora las empresas de IA se están desarrollando rápidamente en muchos campos. Según Hello Tomorrow, hasta 2019 se requerían en promedio una media de cuatro años en llegar al mercado de la biotecnología y 2,4 años en el de blockchain.

Algunos analistas, como Faÿçal Hafied (2022),[10]​ distinguen dos posibles enfoques para definir la deep tech: el enfoque material y el enfoque orgánico.

El enfoque material se basa en el concepto de «frontera tecnológica», definida como el límite, en un momento dado, del conocimiento científico y tecnológico. Las empresas deep tech son, por tanto, aquellas que movilizan tecnologías situadas en esta frontera en un momento determinado. Este enfoque permite identificar las tecnologías consideradas «deep» a la luz del estado del arte, pero también implica su posible obsolescencia: a medida que el conocimiento científico y tecnológico avanza, algunas tecnologías anteriormente calificadas de «deep» ganan en madurez y pierden esta calificación, siendo progresivamente suplantadas por nuevas tecnologías de ruptura.

El enfoque orgánico se basa en el concepto microeconómico de «fallo de mercado» (market failure), que descansa en la identificación de barreras de entrada. Postula que la innovación forma parte de un proceso largo, costoso y con rendimientos inciertos, lo que tiende a desincentivar la inversión privada. Las llamadas tecnologías «de ruptura», que se sitúan precisamente al nivel de la «frontera tecnológica» en el sentido del enfoque material, se enfrentan a dos grandes tipos de barreras de entrada.

En primer lugar
la elevada intensidad de capital de los proyectos. Esta se manifiesta en dos momentos cruciales. Primero, en la fase de investigación, que se desarrolla en un entorno incierto y se caracteriza por una fuerte asimetría de información entre innovadores y financiadores en cuanto a los resultados posibles, lo que alarga los plazos de los proyectos e incrementa su coste. Segundo, en la fase de industrialización y escalado, que conlleva inversiones adicionales en equipos e infraestructuras de producción. Es durante esta fase, comúnmente denominada el «valle de la muerte»[11]​ de las start-ups, cuando se observa con mayor frecuencia una elevada tasa de mortalidad entre las start-ups deep tech.
En segundo lugar
la incertidumbre sobre los rendimientos futuros de los proyectos. La innovación no es un proceso lineal: avanza a través de iteraciones, fracasos intermedios, aprendizajes y nuevos intentos. Este ensayo y error permanente genera incertidumbre y va acompañado de una elevada tasa de fracaso final en los proyectos de investigación. Además, las tecnologías de ruptura pueden constituir avances de tal magnitud que, por definición, todavía no existe un mercado para absorberlos, lo que agrava aún más la incertidumbre. Los costes de adopción de una tecnología también pueden ser elevados para sus usuarios, independientemente del mérito intrínseco del avance científico.

La combinación de estas dos barreras de entrada produce un fuerte efecto desincentivador, que se manifiesta principalmente en un desaliento de la inversión privada. Esta situación de «fallo de mercado» justifica, por tanto, la movilización de mecanismos correctores, como la intervención pública y sus diversos instrumentos (subvenciones y ayudas públicas, incentivos fiscales, financiación pública de la investigación, etc.), así como la intervención de inversores especializados, en particular los actores del capital riesgo (business angels, sociedades de capital riesgo, fondos de corporate venture).[12]

Referencias

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  1. mtc. «What is Deep Tech?». TechWorks (en inglés). Consultado el 12 de enero de 2019. 
  2. «Challenges of investing into deep tech». BCG (en inglés). 6 de mayo de 2021. Consultado el 20 de mayo de 2021. 
  3. a b c Arnaud de la Tour, Massimo Portincaso, Kyle Blank, Nicolas Goeldel. «The Dawn of the Deep Tech Ecosystem». The Boston Consulting Group. Consultado el 13 de septiembre de 2019. 
  4. a b «IQ Capital is raising £125M to invest in deep tech startups in the UK». TechCrunch (en inglés estadounidense). 27 de junio de 2018. Consultado el 12 de enero de 2019. 
  5. BBVA (28 de noviembre de 2017). «What is 'deep tech'?». NEWS BBVA (en inglés). Archivado desde el original el 18 de marzo de 2023. Consultado el 12 de enero de 2019. 
  6. Benjamin Bathke (14 de mayo de 2019). «Deep Tech startups: Next wave of global disruptors?». Deutsche Welle. Consultado el 13 de septiembre de 2019. 
  7. Storms, Lutz, C. Gilbert, Jean A. (1998). The Practice of Technical and Scientific Communication. Ablex Publishing Corporation. p. 30. ISBN 9781567503623. 
  8. a b c «What is Deep Tech and which startups are marking the road (not Uber)». Startup Business. 20 de abril de 2018. Consultado el 12 de enero de 2019. 
  9. Raphaël Bonnet (28 de enero de 2019). «What's that: Deep Tech». Philonomist. Consultado el 13 de septiembre de 2019. 
  10. Hafied, F. (2022) 'Una estrategia nacional de Deep Tech para España', Real Instituto Elcano. Disponible en: https://www.realinstitutoelcano.org/policy-paper/una-estrategia-nacional-de-deep-tech-para-espana/
  11. Hafied, F., Rachiq, C. & Roulleau, G. (2021) Venture capital and development of French start-ups, Direction générale du Trésor, 11 de febrero de 2021. Disponible en: https://www.tresor.economie.gouv.fr/Articles/2021/02/11/venture-capital-and-development-of-french-start-ups
  12. Hafied, F. (2019) Capital-risque et financement de l'innovation : Évaluation des startups, modes de financement, montages. 1.ª ed. Bruselas: De Boeck Supérieur. ISBN 978-2-8073-2238-7.

Historia

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La financiación para empresas de tecnología profunda ha aumentado con el paso de los años. Según Boston Consulting Group, las inversiones totales en compañías de tecnología profunda aumentaron de 1.7 mil millones dólares a 7.9 mil millones dólares desde 2011 hasta 2016.[1]​ Las actividades de inversión están concentradas en los Estados Unidos y China que representaron aproximadamente el 81% de las inversiones privadas globales en tecnología profunda desde 2015 hasta 2018, con aproximadamente 32.8 mil millones de dólares y 14.6 mil millones de dólares invertidos en cada país, respectivamente. China actúa como el principal impulsor en las inversiones de tecnología profunda, con un aumento del 80% cada año durante ese período, en comparación con el 10% cada año en los Estados Unidos.[2]​Los países europeos también son activos en la inversión en tecnología profunda. Según el Financial Times, en 2017 la financiación total hacia compañías de tecnología profunda logró alrededor de 3 mil millones de euros en 600 acuerdos.[3][4]

Corporaciones como Google,⁣ Facebook, ⁣Amazon, IBM y Apple evidencian un creciente interés hacia las aplicaciones de la tecnología profunda en áreas como inteligencia artificial, ⁣ realidad virtual, ⁣ drones y vehículos autónomos.[5]​ Las incubadoras de empresas también están modificando su enfoque de las startups digitales hacia las empresas emergentes de deep tech. En el lote de Y Combinator en 2016 se incluyeron 32 startups de tecnología profunda, entre las cuales había 9 en biotecnología, 4 en drones y 3 en hardware avanzado.[6]​ La aceleradora de startups HighTechXL, con sede en Eindhoven, se enfoca exclusivamente en emprendimientos de tecnología profunda.

Véase también

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Referencias

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  1. Arnaud de la Tour, Philippe Soussan, Nicolas Harlé, Rodolphe Chevalier, Xavier Duportet. «From tech to deep tech». The Boston Consulting Group. Consultado el 13 de septiembre de 2019. 
  2. Arnaud de la Tour, Massimo Portincaso, Kyle Blank, Nicolas Goeldel. «The Dawn of the Deep Tech Ecosystem». The Boston Consulting Group. Consultado el 13 de septiembre de 2019. 
  3. «Europe has a chance to dominate deep tech». Financial Times (en inglés británico). 6 de febrero de 2017. Consultado el 12 de enero de 2019. 
  4. «What is Deep Tech and which startups are marking the road (not Uber)». Startup Business. 20 de abril de 2018. Consultado el 12 de enero de 2019. 
  5. Redmond, Eric (2021). Deep Tech: Demystifying the Breakthrough Technologies That Will Revolutionize Everything. p. 18. ISBN 9781544518954. 
  6. Arnaud de la Tour, Philippe Soussan, Nicolas Harlé, Rodolphe Chevalier, Xavier Duportet. «From tech to deep tech». The Boston Consulting Group. Consultado el 13 de septiembre de 2019. 

Enlaces externos

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