Sybilla Sorondo Myelzwynska

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Sybilla Sorondo Myelzwynska (Nueva York, 1963), es una diseñadora de moda residente en España.

Biografía[editar]

Sybilla Sorondo nació en Nueva York en 1963.[1]​ Su padre era un diplomático argentino y su madre, polaca, fue creadora de moda bajo el nombre condesa Sybilla de Saks Fifth Avenue.[2]

Se trasladó a Madrid con su padre y desde joven empezó a hacer trajes con la ayuda de una modista que trabajaba en su casa, basándose en lo que veía en las tiendas.[3]​ A los 17 años viaja a París, donde aprendió en el taller de costura con Yves Saint Laurent.[4]​ En 1983, presentó en Madrid, en el pabellón Jacobo Siruela su primera colección compuesta por 40 vestidos hechos a medida para un círculo de clientes y de amigos, donde mostraba su estilo personal con piezas envolventes inspiradas en la naturaleza y con tejidos casi siempre cogidos del rastro madrileño o de almacenes de viejas tiendas.

Tras este evento algunos clientes le encargarían prendas a medida. Pero a pesar de su éxito Sybilla afirmaba en 1984 no querer vender a tiendas, sino su deseo de hacer piezas únicas.[3]

Trayectoria[editar]

En 1985 presentó su primera colección de prêt-à-porter en el Salón Gaudí de Barcelona,[4]​ que supuso su lanzamiento profesional y comercial poniendo a la venta su primera colección de zapatos, junto a un equipo de colaboradores que le ayudarían durante muchos años: Gema junto a la que diseñaría para el empresario de Elche Rafa Boix un par de colecciones de zapatos que se presentaron con éxito en ferias de Milán y Nueva York bajo la marca Sybilla y Gema. En ese mismo momento ampliaba las líneas de accesorios y perfumes.[3]

Firmó con el productor Alberto Guardione un contrato de licencia, comenzando así la producción industrial de las colecciones de ropa y su distribución a nivel nacional, que supuso el nacimiento de la marca Sybilla. Las creaciones que producía Guardione se presentaron en ferias fuera de los circuitos feriales de Milán y de París. Sybilla recibe pedidos de grandes almacenes internacionales como Biffi, Bergdorf Goodman y Victoire.[3]

Sybilla conoce a los fotógrafos Javier Vallhonrat y Juan Gatti. El trío producirá en los años siguientes sus imágenes publicitarias y se convertirán en el equipo visual de la diseñadora.[3]

En 1987 abrió una tienda en la calle Jorge Juan en Madrid[2]​ y José María Juncabella, presidente de Industrias Burés, ofrece a Sybilla la posibilidad de lanzar una línea de ropa de cama, que complemente sus colecciones y cuya tienda es decorada con su estilo propio como una casa particular.[3]

En febrero de 1988, con 25 años recibió la Aguja de Oro de Dafnis, además se le concede el premio Balenciaga, creado por el Centro de Promoción del Diseño de Moda del Ministerio de Industria que trata de fomentar la expansión y el prestigio de la moda española en el mundo.[3]

El incipiente éxito de Sybilla en la prensa internacional despertó el interés del matrimonio Zuccoli, propietario de la fábrica de confección Gibo y productor del prêt-à-porter de la estrella del momento, Jean Paul Gaultier. Los Zuccoli le proponen una nueva licencia y desfilar en Milán en 1988 convirtiéndose en eventos multitudinarios. Su nombre aparece en artículos de Vogue Francia, The Face, The New Yorker, Vogue Italia, Vanity Fair, Glamour, Lei, I-D.[3]

Sybilla está presente en Japón desde 1989 junto a la empresa textil Itokin, el gigante japonés de la confección.[5]​ En primavera, presenta en Tokio la colección de invierno Aeropuerto, un desfile que plantea como una parodia de su propio estilo de vida: viajes constantes, sesiones de fotos, y escasos descansos.[3]

Este mismo año se produce el lanzamiento de un perfume y una línea de cosméticos al que titula como Reciente, para Shiseido y que es comecializada únicamente en Japón.[2]

Sin embargo concebir y realizar un desfile cada seis meses y con este último lanzamiento se empiezan a evidenciar los primeros síntomas de agotamiento y Sybilla empieza a plantearse abandonar los desfiles como forma obligatoria de presentar colecciones.

En 1990 hace desfiles en Milán, Madrid y Tokio con la colección de invierno Buenas y malas. Estas creaciones representan un cambio significativo en su carrera. Animada por la cantidad y calidad de medios que posee la industria italiana su patronaje se hace más complejo y empieza a utilizar materiales cada vez más exquisitos.

En 1991 abre una tienda en París con un desfile que será el último. Éste fue una performance teatral con la que presenta una colección llena de energía.

Se inaugura en el Palais Galliera de París la exposición Le monde selon ses créateurs, Sybilla participa junto a Vivienne Westwood, Gaultier, Romeo Gigli, Martin Margiela y Jean Charles de Castellbajac.[6]

En 1992, Sybilla abre una boutique en París en la calle Jean-Jacques Rousseau.[5]

En 1993, firma la primera colección de Jocomomola para Japón, que nace con un gran estilo optimista que no se percibe solo en la ropa o los complementos sino también en la decoración de las tiendas. Sybilla se emplea a fondo en darle una personalidad potente y su fin es alejarse al máximo de la marca madre. En 1994, Sybilla consigue que su ropa se venda por sí misma en Japón.[3]

En 1996, Louis Vuitton, le encarga entre otros diseñadores a Sybilla, el diseño de un bolso utilizando su clásico monograma para celebrar el centenario de la marca. Sybilla construye una mochila con paraguas incorporado que titula “Shopping in the rain”. En 1996 diseña también el traje España.[3]

En 1997 crea una línea de trajes de fiesta: Sybilla noche. En 1988 firma licencias en España bajo el nombre de Sybilla casa.

En el 2000 se presenta Sybilla noche en París de forma privada, que son un gran éxito.[3]

En 2005 se separó de su firma y fue entonces cuando se vendió gran parte de la empresa y cedió la gestión. En esos años se refugió en Mallorca donde creó un centro de estudios dedicado a la sostenibilidad y la transformación social. Continuó diseñando para Japón, visitó a las bailarinas Sara Baras y Tamara Rojo y desarrolló Fabrics for Freedom, con la que pretende sensibilizar a la industria textil sobre el consumo de tejidos responsables.[5]

Estilo - Idealismo[editar]

Según sus manifestaciones, Sybilla no quiere ser una "gran diseñadora", ni una fashion star, ni mucho menos un personaje público. Quiere simplemente hacer ropa y se define mejor con el contraste haciendo convivir aspectos que de primeras podrían parecer irreconciliables:[6]​ como la funcionalidad y la seducción, la sorpresa y la discreción, la sensualidad y el humor.[5]

En toda la obra de Sybilla se intuye a una persona idealista que se propone mejorar el mundo que le rodea para hacerlo más sugerente, más sensible y menos anodino, una artista en el sentido amplio del término y su trabajo abarca todo tipo de prendas u objetos, desde un paraguas hasta una vela, pasando por abrigos, zapatos o bolsos.[cita requerida]

La primera colección constituyó un desafío al estilo power woman imperante en la década de los 80, presentando en sus inicios, colecciones muy aclamadas por un creciente número de adeptos con recursos como nido de abeja gigante, trampantojos, superposiciones, prendas moldeables con alambres internos, bordados, cuentas, y accesorios excéntricos.[5]

Vestido España[editar]

Sybilla creó un vestido en crespón de seda negro, que perfila y realza el cuerpo de la mujer. De escote redondo en el pecho y en la espalda, no tiene mangas sino tirantes. Presenta una caída reforzada por un forro de la misma tela que el traje. Es largo hasta el suelo y termina en una pequeña cola en la parte trasera.

La línea del vestido, acorde con el minimalismo que impera a mediados de los 90, es sobria y depurada. La originalidad de su diseño está focalizada en su parte delantera, más concretamente en el torso, confeccionado a base de formas recortadas y redondeadas, unidas con hilos de nailon invisibles, formando una especie de mosaico sin aristas, eliminando todo lo superfluo incluso las costuras.

El dibujo que forma el collage, plasma en estas formas los estereotipos que caracterizan la cultura española, como son el toro, el sol y la cruz latina que simboliza la importancia de la religión.

Sybilla no sólo retoma la idea del LBD, litle black dress, muy asumido en el mundo de la moda gracias a Chanel, sino que también conecta con la más pura tradición del color negro en la indumentaria española.[5]

Premios - Exposición[editar]

En 1988, con 25 años recibió la Aguja de Oro de Dafnis y el Premio Balenciaga, creado por el Centro de Promoción del Diseño de Moda del Ministerio de Industria.[3]

En el 2003 celebra sus 20 años en la profesión con una brillante exposición retrospectiva en Barcelona. En marzo de 2014 se le concedió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. , momento en que recuperó el control de la empresa y de las marcas.

Abrió su archivo a Olivier Saillard, comisario de las exposiciones Histoire idéale de la mode contemporaine Vol I y Vol. II en el Museo de las Artes Decorativas de París, en 2010 y 2011 respectivamente. Allí compratió espacio con Jean Paul Gaultier, Alaïa o Lacroix.[5]

Exhibición Modes Gitanes con un vestido inspirado en la famosa cajetilla de cigarrillos. (1)

Referencias[editar]

  1. Rivière Margarita, Diccionario de la Moda, Los estilos del siglo XX, 1996 Madrid.
  2. a b c VV. AA, Dictionnaire de la Mode au XXe siecle, collectif sous la direction de Bruno Remaury, Éditions du regard, 1996 Paris.
  3. a b c d e f g h i j k l m Luceño Laura, Vestido de noche de Sybilla, Modelo del Mes, Museo del Traje, Enero 2007.
  4. a b Urrea Inmaculada, Desvistiendo el siglo XX, Madrid, 1999.
  5. a b c d e f g Torrecillas Toni, revista S Moda, edición impresa, Mayo 2014.
  6. a b Luceño Laura, Vestido de noche de Sybilla, Modelo del Mes, Museo del Traje, Enero 2007.