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Su Excelencia (película)

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Su Excelencia es una película de comedia y política mexicana de 1967 dirigida por Miguel M. Delgado y protagonizada por Cantinflas y Sonia Infante. La película contiene un memorable discurso de Cantinflas que critica a los gobernantes del mundo, sobre todo a los regímenes totalitarios, y les exhorta a conseguir la paz y la libertad. La cuarta película de Cantinflas distribuida por Columbia Pictures, fue un éxito de taquilla y se encuentra entre las películas más comercialmente exitosas de Cantinflas,[1][2] con su estreno en Nueva York, logrando una victoria de taquilla sobre la última película de Charles Chaplin, A Countess from Hong Kong, que se estrenó la misma semana.[3]

Argumento

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En la Embajada de la República de los Cocos, Lopitos (Cantinflas) trabaja como un burócrata desinteresado que prefiere leer el periódico antes que atender a los ciudadanos. El embajador en el cargo, un hombre poco competente, depende totalmente de su consejero Templado para entender la política, la cual le es explicada de forma simplista usando cigarrillos para representar las divisiones del mundo.

La vida de Lopitos cambia drásticamente durante una cena de gala: Debido a una serie de golpes de Estado sucesivos en su país natal, los embajadores son destituidos uno tras otro mediante telegramas que llegan en plena comida. Tras pasar el mando por generales y almirantes, un último mensaje nombra a Lopitos como el nuevo Embajador en Pepeslavia, gracias a que su padrino ha tomado el poder.

A partir de entonces, Lopitos se convierte en el centro de las intrigas internacionales: Representa a una nación pequeña cuyo voto es decisivo en el equilibrio de poder entre las dos grandes potencias mundiales: los «Verdes» (el bloque capitalista, liderado por Dolaronia) y los «Colorados» (el bloque socialista, liderado por Pepeslavia). Ambos bandos intentan corromperlo y manipularlo. El primer ministro de Pepeslavia incluso envía a Tania, una agente secreta, para seducirlo y asegurar su lealtad política.

Mientras tanto, la secretaria de la Embajada de los Cocos, Lolita, quien está verdaderamente enamorada de Lopitos, observa con celos y preocupación las intenciones de Tania. Con la ayuda de Templado, logran exponer la falta de sinceridad de la espía, quien finalmente confiesa sentirse cansada de los juegos políticos y extrañar una vida familiar normal.

El clímax ocurre en la Magna Asamblea Internacional. Los representantes de las potencias exponen discursos cargados de ideología y ataques mutuos, buscando solo sus propios intereses. Cuando llega el turno de Lopitos, este rompe con los protocolos y pronuncia un discurso en el que, en lugar de elegir un bando, critica la ambición de las naciones poderosas que juegan con el destino de la humanidad. Aboga por la paz, la verdadera democracia, la libertad y el respeto mutuo, declarando que ningún bloque es superior al otro si ambos olvidan la dignidad humana.

Tras su discurso, que recibe el aplauso de los presentes, Lopitos anuncia que renuncia a la vida diplomática. Lolita lo alcanza y se van caminando tomados del brazo durante la noche.

Reparto

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Recepción

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Los connotaciones políticas de la película y el discurso del personaje de Cantinflas al final de la misma han sido objeto de análisis por parte de bibliógrafos de Cantinflas. En Cantinflas and the Chaos of Mexican Modernity, el profesor Jeffrey M. Pilcher argumentó que a pesar de que el personaje de Cantinflas «se negó al final a emitir su voto por cualquiera de las partes y pasó quince minutos completos arengando a las potencias rivales en nombre de la paz mundial, perdió sin embargo el alto terreno moral de la no alineación a través de su flagrante anticomunismo», en referencia al argumento de la película sobre las maquinaciones de Pepeslavia (un análogo de la Unión Soviética) para obtener el voto de su personaje.[3] Pilcher también encontró la trama secundaria sobre Pepeslavia asignando a una atractiva agente secreta para seducir al personaje de Cantinflas «un giro extraño de la trama», señalando que la película se hizo menos de un año después de la muerte de la esposa rusa de Cantinflas.[3] En su Concise Encyclopedia of Mexico, Michael Werner enumeró la película entre las de la filmografía posterior de Cantinflas (a partir de El analfabeto en adelante) que eran «sermoneadoras, tediosas y sin humor».[4] En Looking for Mexico: Modern Visual Culture and National Identity, John Mraz fue más crítico; compartiendo conclusiones similares a las de Werner, pero también agregando que el discurso final mostraba para él que «su arrogancia [la de Cantinflas] era ilimitada» y que se estaba «tomando a sí mismo muy en serio».[5]

Referencias

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  1. Moreno, Mario (1969). Su Excelencia. Gráficas Menhir.
  2. Hoy (363-375). Araucaria Ltda. 1984.
  3. 1 2 3 Pilcher, p. 198
  4. Werner, p. 490
  5. Mraz, p. 128

Bibliografía

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  • Pilcher, Jeffrey M. Cantinflas and the Chaos of Mexican Modernity. Rowman & Littlefield, 2001.
  • Werner, Michael. Concise Encyclopedia of Mexico. Taylor & Francis, 2001.
  • Mraz, John. Looking for Mexico: Modern Visual Culture and National Identity. Duke University Press, 2009.

Enlaces externos

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