Ricardo Cappa

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Ricardo Cappa y Manescau (Madrid, 25 de octubre de 1839-Ibíd., 8 de noviembre de 1897) fue un sacerdote jesuita, jurista, historiador, publicista, apologista católico y escritor español. Destacó por sus estudios sobre la dominación de España en América y la Inquisición española.

Biografía[editar]

Pertenecía a una de las principales familias de Madrid, emparentada con el general Echagüe. En su juventud fue oficial de la Armada española y participó en la batalla del Callao. Posteriormente ingresó en la Compañía de Jesús en El Puerto de Santa María, siendo rector y maestro de novicios el Padre Olano.[1]​ La revolución de 1868 le hizo salir de España, y después de estudiar en Francia las ciencias filosóficas, fue mandado a Hispanoamérica para implantar en aquellos colegios el estudio de las ciencias matemáticas, en las que también sobresalía en gran manera.[1]

Hecho sacerdote, fue destinado al Perú, donde se dedicaría a las labores apostólicas y al estudio de la historia.[1]​ Fue también capellán del Ejército peruano hasta el final de la Guerra del Pacífico en 1882 y profesor de Física, Matemáticas e Historia en el Co­legio de la Inmaculada de Lima. En 1886 publicó en Lima la Historia del Perú, defendiendo el nombre de España contra los «próceres de la Independencia» y el derecho de los españoles a la conquista del Perú. Este libro levantaría una gran polémica en el país,[2]​ hasta el punto que el Congreso de la República del Perú llegó a decretar el 27 de septiembre 1886 la expulsión de los jesuitas, la cual no se llegó a efectuar por las fronteras de la población. Trasladado el padre Cappa al Colegio San Calixto de la Paz (Boli­via), volvió a España en 1887 y fue destinado a la in­fluyente y laboriosa residencia de Isabel la Católica de Madrid.[3]

Posteriormente publicó, en cinco partes y 19 tomos, Estudios críticos acerca de la dominación española en América, obra cargada de argumentos contra los promotores de la leyenda negra española. También destacó por su Tratado de Cosmografía y su opúsculo sobre la Inquisición Española, en el que desmintió muchas de las imputaciones vertidas contra el tribunal del Santo Oficio.[4][5]

Según el periódico La Unión Católica, el neto españolismo del padre Cappa le acarreó disgustos sin cuento, y tal vez le ocasionó la enfermedad cardíaca que le llevó a la tumba. Su muerte fue muy sentida en los ambientes católicos.[1]​ Fue enterrado en la Sacramental de San Justo.[4]

Obras[editar]

Referencias[editar]