Puntos gatillo

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No confundir con los "Tender points", usados en el diagnóstico de la Fibromialgia

Los puntos gatillo miofasciales (a menudo abreviados en la literatura como PGM), también conocidos como puntos gatillo, sitios de activación, o nudos musculares, son zonas de hiperexcitabilidad que, a la palpación desencadenan manifestaciones dolorosas paroxísticas, reproducidas cuando se toca el mismo. Están asociados con nódulos palpables en las bandas de fibra muscular. Un aspécto característico de los mismos es que al ser pinchados o incluso al ser estimulados mediante la palpación con cierta técnica, producen una reacción de espasmo local (REL), que se trata de la contracción involuntaria del músculo.[1]​ Actualmente hay cierta controversia respecto a estos puntos, ya que hay datos limitados para permitir una comprensión científica del fenómeno y existen diversas definiciones sobre lo que constituye un punto gatillo. En consecuencia, una aceptación formal de los «nudos» miofasciales como una fuente identificable de dolor es más común entre los fisioterapeutas y osteópatas.[2]​ Sin embargo, el concepto de los puntos gatillo proporciona un marco que puede ser utilizado para ayudar a manejar el dolor musculoesquelético.

Los puntos gatillo generan una entidad clínica patológica llamada síndrome de dolor miofascial (SDM).

Definición[editar]

El término "punto gatillo" fue acuñado en 1942 por Dr. Janet Travell quien describe su hallazgo clínico con las siguientes características:

  • Dolor relacionado con un punto discreto, irritable en el músculo esquelético o fascia, no causado por un trauma local, inflamación, degeneración, Neoplasia o Infección.
  • El punto doloroso se puede sentir como un nódulo o banda en el músculo, y se obtiene una respuesta de espasmo estimulando el punto gatillo.
  • La Palpación del punto gatillo reproduce la queja de dolor del paciente, y el dolor se irradia en una distribución típica del músculo específico que alberga el punto gatillo.
  • El dolor no puede ser explicado con los hallazgos en el examen neurológico.

Historia[editar]

Los puntos gatillo han sido objeto de estudio por un pequeño número de médicos durante varias décadas, aunque aún no se han convertido en parte de la medicina convencional. La existencia de áreas sensibles y zonas de Enfermedad cutánea en los músculos ha sido reconocida en la medicina durante muchos años y fue descrita como reumatismo muscular o fibromialgia; también denominado en Alemán myogelose y myalgie. Sin embargo, había poco acuerdo acerca de lo que significaban. Una importante labor se llevó a cabo por J. H. Kellgren del University College Hospital de Londres, en los años 30 del siglo XX, y de forma independiente, por Michael Gutstein en Berlín y Michael Kelly en Australia.[3]​ Los dos últimos investigadores continuaron publicando en los años 50 y 60. Kellgren realizó experimentos en los que inyectó solución salina hipertónica en voluntarios sanos y demostró que esto dio lugar a zonas de dolor en las extremidades referidas. El trabajo de Janet G. Travell con los puntos gatillo y el tratamiento del dolor de espalda de el norteamericano John F. Kennedy la convirtió en la primera asistente física mujer del Presidente estadounidense.[4]

Hoy en día, gran parte del tratamiento de los puntos gatillo y sus complejos de dolor son manejados por los terapeutas de los puntos gatillo miofasciales, masajistas, Fisioterapeutas, Osteópatas, Terapeuta ocupacionales, mioterapeutas, y Entrenadores profesionales, así como por naturópatas, quiroprácticos, dentistas y acupuntores, y otros profesionales que hayan tenido experiencia o formación en el campo de la Terapia Neuromuscular (NMT).

Mecanismo fisiopatológico de formación: La hipótesis integrada[editar]

Existen diversas hipótesis que intentan explicar el mecanísmo fisiopatológico por el cual se forman los puntos gatillo. Si bien actualmente es la llamada hipótesis integrada la que tiene mayor relevancia.Según se exlica en la misma, la contracción muscular que genera el punto gatillo se debería a una despolarización anómala de la membrana postsináptica de las placas motoras que libera una excesiva cantidad de acetilcolina, la cual se combina con una inhibición de la acetilcolinestersasa y con una hiperactividad de los receptores de la propia acetilcolina. Esto provoca una crisis energética localizada que se asocia a arcos reflejos sensoriales y autónomos mantenidos por mecanismos de sensibilización.[5]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Travell, Janet; Simons David; Simons Lois (1999). Myofascial Pain and Dysfunction: The Trigger Point Manual (2 vol. set, 2nd Ed.). USA: Lippincott Williams & Williams. ISBN 0-683-08363-5. 
  2. Shah, Jay P.; Thaker, Nikki; Heimur, Juliana; Aredo, Jacqueline V.; Sikdar, Siddhartha; Gerber, Lynn H. (2015-7). «Myofascial Trigger Points Then and Now: A Historical and Scientific Perspective». PM & R : the journal of injury, function, and rehabilitation 7 (7): 746-761. ISSN 1934-1482. PMID 25724849. doi:10.1016/j.pmrj.2015.01.024. Consultado el 3 de mayo de 2019. 
  3. Wilson VP (2003). «Janet G. Travell, MD: A Daughter's Recollection». Tex Heart Inst J 30 (1): 8-12. PMC 152828. PMID 12638664. 
  4. Bagg JE (2003). «The President's Physician». Tex Heart Inst J 30 (1): 1-2. PMC 152826. PMID 12638662. 
  5. Mayoral, Orlando (2017). «Puntos gatillo miofasciales, neurofisiología y ciencias del dolor». Fisioterapia invasiva en el síndrome de dolor miofascial. Panamericana. ISBN 978-84-9835-103-3. 

Enlaces externos[editar]