Pedro Arbués

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San Pedro Arbués
Martirio de San Pedro Arbués - Franceso Cecchini.jpg
El martirio de San Pedro Arbués, por Francesco Cecchini (finales del s.XVII, archivo de La Seo de Zaragoza).
Presbítero, inquisidor y Mártir
Nacimiento 1441
Épila (Zaragoza)
Fallecimiento 17 de septiembre de 1485
Zaragoza
Venerado en Iglesia católica
Beatificación 17 de abril de 1662 por Alejandro VII
Canonización 29 de junio de 1867 por Pío IX
Festividad 17 de septiembre
Patronazgo De los enfermos de gripa, de los que padecen enfermedades de las anginas y respiratorias, de las madres solteras e hijos de madres solteras
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El martirio de San Pedro de Arbués (1664), por Murillo (Museo del Hermitage, San Petersburgo).

Pedro Arbués (Épila, Aragón, 1441- Zaragoza, 17 de septiembre de 1485) fue un presbítero agustino aragonés, e inquisidor del reino de Aragón, asesinado por un grupo no identificado, en la Seo de Zaragoza.

Biografía[editar]

Nació en Épila en 1441, hijo de Antonio de Arbués y de Sancia Ruiz. Estudió filosofía, probablemente en Huesca y, en 1469, ingresó en el Colegio Mayor de San Clemente de Bolonia. Fue catedrático de filosofía moral en la Universidad de Bolonia durante el período de 1471-1474, adquiriendo el grado de doctor en 1473. En 1474 fue ordenado sacerdote y poco después Canónigo en la Seo de Zaragoza.

El 4 de mayo de 1484, el inquisidor general Tomás de Torquemada nombró a Pedro Arbués, junto con fray Pedro Gaspar Juglar, inquisidor de Aragón.[1] Sin embargo, en Teruel las autoridades les negaron la entrada en la ciudad y aquéllos respondieron con la excomunión de los magistrados y de todos los habitantes de la villa. El clero de Teruel recurrió entonces al papa que revocó la excomunión y, por su parte, el municipio escribió al rey para protestar. La Diputación General de Aragón les dio su apoyo dirigiéndose también al rey afirmando que no había herejes allí y que los que hubiera debían ser tratados con monestaciones e persuasiones, no con violencia. La respuesta del rey Fernando fue contundente. En febrero de 1485 ordenó que tropas castellanas se situaran en la frontera con el reino de Aragón para obligar a las autoridades a que apoyaran y ayudaran a los inquisidores, terminando así la resistencia de Teruel a la implantación de la Inquisición.[2]

Los nuevos inquisidores comenzaron de inmediato su labor, realizándose poco después varios autos de fe que consiguieron mediante torturas. Según informa el cronista de Aragón Jerónimo de Zurita, la actividad de la Inquisición en Aragón soliviantó los ánimos de los conversos, que solicitaron en varias ocasiones el fin de las condenas a muerte, así como los de la nobleza del reino de Aragón, que veía en la Inquisición una amenaza para el mantenimiento de los fueros del reino.

Como consecuencia, se tramó una conspiración para acabar con su vida. Gaspar Juglar murió en enero de 1485, corriendo el rumor de que había sido envenenado por los judeoconversos. Arbués, sufrió dos atentados de los que logró salir indemne, pero en el tercero, que tuvo lugar en la noche del 14 al 15 de septiembre de 1485, mientras rezaba arrodillado ante el altar mayor de la Seo de Zaragoza, fue acuchillado por ocho asesinos, que lograron escapar. La cota de malla que llevaba debajo del hábito no le salva porque los homicidas, que lo saben, le apuñalan en el cuello.[1] "Los asesinos escaparon mientras los canónigos de la catedral acudían presurosos y encontraban al inquisidor agonizando". Falleció dos días después, el 17 de septiembre, como consecuencia de las heridas infligidas.[3]

Acusaron de su asesinato a varios conversos, entre ellos a Jaime de Montesa, que fue decapitado por motivos ajenos del asesinato, y a Vidal Durango, y se desató una feroz e inmisericorde represión. Los supuestos asesinos fueron detenidos y ejecutados en varios autos de fe, que tuvieron lugar entre el 30 de junio y el 15 de diciembre de 1486. Según Zurita, hubo nueve ejecutados en persona, aparte de dos suicidios, trece quemados en estatua y cuatro castigados por complicidad. Luego, la Inquisición persiguió a las principales familias conversas de la ciudad (Santángel, Caballería, Santa Fe, Sánchez, etc.), acabando con su influencia en la política del reino de Aragón.

Una importante fuente del proceso a los acusados es el Libro Verde de Aragón, donde se nombran los inquiridos y su destino.

A los ojos de la Iglesia Católica, se lo considera mártir y santo. Fue beatificado por el Papa Alejandro VII el 17 de abril de 1662, y canonizado por Pío IX el 29 de junio de 1867. Su sepulcro, realizado por Gil Morlanes, se encuentra en la capilla de San Pedro Arbués de la Seo de Zaragoza.

Leonardo Sciascia en Morte dell'inquisitore (1964) escribe que Arbués, junto con Juan López de Cisneros (m. 1657), son "los únicos dos casos de inquisidores que murieron asesinados".


Predecesor:
Pedro Gaspar Juglar
Escudo inquisicion.gif
Inquisidor General de Aragón

Enero de 1485-17 de septiembre de 1485
Sucesor:
Tomás de Torquemada

Referencias[editar]

  1. a b Pérez, 2012, p. 37.
  2. Kamen, 2011, p. 56.
  3. Kamen, 2011, p. 58.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]