Pedogénesis

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Comienzo de pedogénesis a partir de piedra caliza

La pedogénesis, edafogénesis o evolución de suelo (formación) es el proceso por el cual se crea el suelo. Es el principal tema de la ciencia del suelo y la pedología, cuyos otros aspectos de estudio incluyen la morfología de suelos, su clasificación (taxonomía) de los suelos, y su distribución natural, presente y pasado (geografía de suelo y paleoedafología). Estas características ocurren en patrones de distribución del tipo de suelo, formándose en respuesta a las diferencias en los factores de formación del suelo.[1]

La meteorización desempeña también un papel importante en la creación de los suelos que cubren la superficie de la Tierra y sustentan toda vida. Se divide en 3 tipos .

Resumen[editar]

El suelo se desarrolla a través de una serie de cambios.[2]​ El punto de partida es la meteorización de material parental recién acumulado. Una variedad de microbios del suelo (bacterias, archaea, hongos) se alimentan de compuestos simples (nutrientes) liberados por meteorización, y producen ácidos orgánicos y proteínas especializadas que contribuyen a su vez a la meteorización mineral. También dejan residuos orgánicos que contribuyen a la formación de humus.[3]​ Las raíces de las plantas con sus hongos micorrizas simbióticos también pueden extraer nutrientes de las rocas.[4]

Los nuevos suelos aumentan en profundidad por una combinación de meteorización y más deposición. La tasa de producción de suelo debido a la meteorización es de aproximadamente 1/10 mm por año.[5]​ Los nuevos suelos también pueden profundizarse a partir de deposición de polvo. Gradualmente, el suelo es capaz de albergar formas superiores de plantas y animales, comenzando con especies pioneras, y avanzando a lo largo de sucesión ecológica hasta comunidades de plantas y animales.[6]​ La capa superior del suelo se profundiza con la acumulación de humus procedente de restos muertos de plantas superiores y microbios del suelo.[7]​ También profundizan a través de mezcla de materia orgánica con minerales meteorizados.[8]​ A medida que los suelos maduran, desarrollan horizontes del suelo a medida que se acumula la materia orgánica y se produce la meteorización y la lixiviación de los minerales.

Meteorización física[editar]

Se llama también meteorización mecánica. Se produce la destrucción de la roca por acción de agentes físicos, como la temperatura o la presión, o por los seres vivos como la yermoelasticidad, gelifracción, haloclasticidad y bioclasticidad.

Meteorización química[editar]

Es la destrucción de la roca por acción de agentes químicos, como son el agua, el oxígeno molecular y el dióxido de carbono. El agua interviene en todos los procesos de meteorización química, ya que transporta los otros agentes, aumentando así la acción de estos. Los tipos de meteorización química son oxidación, disolución, carbonatación e hidratación.

Meteorización biológica u orgánica[editar]

Consiste en la ruptura de las rocas por la actividad de animales y plantas. Los efectos de la meteorización biológica combinan los procesos de: disgregación y los de alteración. La vegetación desempeña un papel decisivo en los procesos de meteorización química, ya que aportan ácidos de disolución al agua.

La construcción de madrigueras y la acción de las raíces de los árboles pueden provocar una acción mecánica, mientras que los efectos de la presencia de agua y diversos ácidos orgánicos, así como el aumento del dióxido de carbono, pueden complementar la meteorización alterando la roca.

Clima[editar]

La decisiva acción del clima en la formación del suelo se desprende al considerar que el clima va a regular el aporte de agua al suelo, así como su temperatura. La disponibilidad y el flujo de agua regulan la velocidad de desarrollo de la mayoría de los procesos edáficos. Es por ello que la intensidad de percolación (infiltración) se considera un factor decisivo en la formación del suelo (condicionada por factores climáticos, cantidad y distribución anual de las precipitaciones, y algunos parámetros edáficos, como la permeabilidad, mientras que al aumentar la temperatura disminuye el contenido de materia orgánica.

Organismos[editar]

Acciones de los organismos del suelo:

•Acciones mecánicas:

•Descomposición de restos y residuos orgánicos por fragmentación.

•Bioturbación del material del suelo favoreciendo la mezcla de material orgánico e inorgánico.

•Desarrollo de porosidad en el suelo, eficiente en la transferencia de fluidos.

•Diseminación de organismos dentro del suelo. Por ejemplo, las larvas de los nematodos pueden fijarse al exoesqueleto de los artrópodos.

•Acciones químicas:

•Degradación de los compuestos orgánicos a moléculas más sencillas.

•Mineralización de componentes orgánicos a formación orgánicos: liberación de nutrientes para las plantas.

•Síntesis y excreción de productos orgánicos en el suelo; por ejemplo, secreción de mucopolisacáridos.

• Fijación biológica de N2 atmosférico.

•Intervienen en el ciclo de numerosos elementos, como C,N,P, Ca, Fe, Mn, entre otros.

•Producen compuestos biorreguladores, así como de acción bactericida y fungicida, entre otras.

Básicamente los organismos ejercen tres acciones fundamentales:

Constituyen las fuente de material original para la fracción orgánica del suelo. Restos vegetales y animales que al morir se incorporan al suelo y sufren profundas transformaciones.

Ejercen importantes acciones de alteración de los materiales edáficos. Los organismos transforman los constituyentes del suelo al extraer los nutrientes imprescindibles para su ciclo vital. El papel de los microorganismos en la transformación de la materia orgánica es tan importante como para que la humificación apenas se desarrolle en su ausencia.

Producen una intensa mezcla de los materiales del suelo como resultado de su actividad biológica.

Materiales parentales[editar]

Roca madre

La roca o regolita de donde el suelo se forma se llama "material parental". Los tipos principales son: eólico, de glaciares, aluviales, lacustres, de rocas.

Los edafólogos usan la siguiente fórmula para ver la formación del suelo:

s = f (cl, o, r, p, t,...) s - propiedades del suelo; cl - clima regional; o - biota potencial, r - topografía; p- material parental; t - tiempo;... - variables adicionales.

Materia orgánica

Además de la roca madre, otro material parental importante en la edafogénesis es la materia orgánica. Esta desempeña su papel edafogenético en los 2 horizontes más superficiales del suelo, especialmente el O (prácticamente una acumulación de materia orgánica). En el horizonte A la materia orgánica entra en contacto directo con los microorganismos, que gracias a los ciclos biogeoquímicos degradan los componentes de la materia hasta volverlos asimilables para la flora. Finalmente, dependiendo de las propiedades y características del suelo, el resto de la sustancia no asimilable para las plantas, se percola hacia los horizontes más profundos.

En caso de que la materia orgánica en la superficie del suelo no llegue a ser metabolizada por los microorganismos, esta está sujeta a distintos factores abióticos que impulsan la formación del suelo de manera distinta, principalmente al transportar físicamente los clastos derivados de la materia a otras regiones. Procesos como la iluviación, eluviación, translocación o la acción eólica son ejemplos de procesos transportadores de clastos, que dentro de un largo tiempo podrían dar origen a una roca clástica.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Buol, Stanley W.; Southard, Randal J.; Graham, Robert C.; McDaniel, Paul A. (2011). Soil genesis and classification (Sixth edición). Hoboken, New Jersey: Wiley-Blackwell. ISBN 978-0-813-80769-0. Consultado el 26 September 2021. 
  2. Jenny, Hans (1994). Factors of soil formation: a system of quantitative pedology. New York, New York: Dover. ISBN 978-0-486-68128-3. Archivado desde el original el 25 February 2013. Consultado el 26 September 2021. 
  3. Samuels, Toby; Bryce, Casey; Landenmark, Hanna; Marie-Loudon, Claire; Nicholson, Natasha; Stevens, Adam H.; Cockell, Charles (2020). «Microbial weathering of minerals and rocks in natural environments». En Dontsova, Katerina; Balogh-Brunstad, Zsuzsanna; Le Roux, Gaël, eds. Biogeochemical cycles: ecological drivers and environmental impact. Hoboken, New Jersey: Wiley-Blackwell. pp. 59-79. ISBN 978-1-119-41331-8. S2CID 216360850. doi:10.1002/9781119413332.ch3. Consultado el 26 September 2021. 
  4. Augusto, Laurent; Fanin, Nicolas; Bakker, Mark R. (2019). «When plants eat rocks: functional adaptation of roots on rock outcrops». Functional Ecology 33 (5): 760‒61. S2CID 164450031. doi:10.1111/1365-2435.13325. Consultado el 26 September 2021. 
  5. Scalenghe, Riccardo; Territo, Claudio; Petit, Sabine; Terribile, Fabio; Righi, Dominique (2016). «The role of pedogenic overprinting in the obliteration of parent material in some polygenetic landscapes of Sicily (Italy)». Geoderma Regional 7 (1): 49-58. doi:10.1016/j.geodrs.2016.01.003. Consultado el 26 September 2021. 
  6. Mirsky, Arthur (1966). Soil development and ecological succession in a deglaciated area of Muir Inlet, Southeast Alaska. Columbus, Ohio: Ohio State University Research Foundation. Consultado el 3 October 2021. 
  7. Lisetskii, Fedor N.; Ergina, Elena I. (2010). «Soil development on the Crimean Peninsula in the Late Holocene». Eurasian Soil Science 43 (6): 601-13. Bibcode:2010EurSS..43..601L. S2CID 128834822. doi:10.1134/S1064229310060013. Consultado el 3 October 2021. 
  8. Wilkinson, Marshall T.; Humphreys, Geoff S. (2005). «Exploring pedogenesis via nuclide-based soil production rates and OSL-based bioturbation rates». Australian Journal of Soil Research 43 (6): 767-79. doi:10.1071/SR04158. Consultado el 3 October 2021. 

Bibliografía[editar]