Pedagogía hospitalaria

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Aproximación a la Pedagogía hospitalaria[editar]

Acción educativa en el hospital[editar]

Es una parte de la pedagogía cuyo objetivo de estudio, investigación y dedicación es el individuo hospitalizado, con el objetivo de que continúe con su aprendizaje cultural y formativo, y además sea capaz de hacer frente a su enfermedad, haciendo hincapié en el cuidado personal y en la prevención. Es una rama  que se encarga de la atención de los sujetos hospitalizados para que continúen con su formación y aprendizaje, además de que puedan hacer frente a la enfermedad que padecen.

La pedagogía hospitalaria se encarga de la socialización del paciente contribuyendo a la relación entre pares, es decir, que los niños se relacionen entre sí al compartir condiciones similares de salud y una nueva forma de vida, además de orientar a compensar el retraso académico por falta de escolaridad y dar contenidos educativos en los tiempos libres fuera del tratamiento médico.

El juego, y en general las actividades recreativas, tienen una gran importancia debido a que ayuda al desarrollo óptimo e íntegro del niño, donde se adquieren habilidades, conocimientos y actitudes que le ayudan a proyectarse y dar sentido a su vida.

Se pretende ayudar al paciente para que a pesar de las circunstancias por las que se ve afectado para que pueda continuar desarrollándose de manera íntegra en cada uno de los aspectos personales que requiere.

Esta forma de hacer pedagogía comprende la formación integral y sistemática de niño enfermo y convaleciente, cualquiera que sean las circunstancias de su enfermedad, en edad escolar obligatoria, a lo largo de su proceso de hospitalización. La Pedagogía Hospitalaria surge en los contextos hospitalarios ante las siguientes necesidades:

  • Necesidades pedagógicas: de aprendizaje de materiales y contenidos escolares.
  • Necesidades psicológicas: de acogida y adaptación del paciente al hospital y atención durante la estancia.

Gran cantidad de de niños hospitalizados padecen trastornos emocionales. Hay que tener en cuenta las fases por las que pasa el proceso de tratamiento y recuperación del niño enfermo, y la complejidad de las personas implicadas dentro del contexto.

  • Las fases por las que pasa son las siguientes:

1. Fase de admisión: El niño, ya desde el diagnóstico previo, suele sentir inquietud, inseguridad y ansiedad. Es la ansiedad uno de los factores que más inciden en la nueva situación vivida por el niño, ya que tiene que separarse de la familia y encontrarse en un lugar desconocido, con personas desconocidas, y con miedo ante la intervención quirúrgica. Por tanto será necesario contar con un programa que ayude a reducir la ansiedad del niño o de los padres.

2. Fase de estancia: Uno de los factores que más influye en el decaimiento de ánimo del enfermo es la separación de su familia. Por lo que puede influir en la recuperación del enfermo el establecimiento de un ambiente similar al medio familiar, que junto a la presencia de los padres producirá en el niño enfermo seguridad y confianza. Es importante llevar a cabo una conveniente orientación a la familia en relación a la actitud que deben tener ante la enfermedad, a la conducta más adecuada para favorecer la adaptación del niño en el hospital. Los profesionales deberán atender a una serie de necesidades que surgirán en el niño tales como: el apoyo a la carencia afectiva, el proceso de adaptación del niño a la institución, la instrucción como complemento a la pérdida escolar y la preparación para integrarse cuando salga del hospital en la familia, en la escuela y en el medio social. Para todo esto es necesario la presencia de un equipo multiprofesional que diseñe un programa dirigido al niño y otro a la familia.

3. Fase del alta: En esta fase hay que tener en cuenta la situación personal del enfermo, por si pudiera resultar una esperanza o una amenaza.

Principios organizativos de la escuela inclusiva[editar]

Los niños que padecen enfermedades crónicas, presentan una gran diversidad de problemas que afectan de muy distintas formas a sus necesidades educativas.

Ciertas discapacidades serán permanentes, otras serán transitorias. Las necesidades educativas pueden atenderse e el aula ordinaria con ayuda educativa, en el hospital, o en casa, otras necesitarán programas específicos de educación especial.

La atención educativa ha de ser parte integral del programa de tratamiento médico y constituir una labor compartida de los padres, profesores y personal sanitario, ya que la continuidad escolar del niño transmite un mensaje de esperanza en el futuro; y, asimismo, una atención educativa integral permite al niño desarrollar sus habilidades sociales y cognitivas. Es imprescindible contar con un programa hospital/escuela bien definido y organizado.

La organización de los servicios de atención integral de los niños con enfermedades crónicas debe responder a los principios defendidos por la escuela inclusiva: innovadora, orientada al consumidor, cooperativa e integradora de todos los servicios comunitarios que atienden a estos niños en todas sus facetas.

Innovadora[editar]

Los profesionales tienen que desarrollar nuevas destrezas para enfrentarse a la resolución de problemas en un medio especialmente complejo, utilizando metodologías donde los niños puedan desarrollar su área psicomotora fina y gruesa e ir creciendo día con día que ellos puedan sentirse en otro mundo, experimentar, vivencia y sobre todo sentirse plenamente libres y capaces de realizar cualquier actividad aunque sus capacidades no lo permitan.

Al consumidor[editar]

La familia y el propio niño deben tener una participación activa en los programas de tratamiento. Necesitan estar preparados para contestar a las preguntas de sus compañeros de clase, y los adolescentes, especialmente, han de expresar su opinión respecto a cómo se da la información a los profesores y a sus compañeros.

Cooperativa e integradora[editar]

La educación de estos niños es una labor compartida de padres, profesores y médicos, y para ello ha de establecerse una buena comunicación entre la familia, la escuela y el centro hospitalario. el papel de las familias es fundamental para mejorar el desarrollo del niño o la niña. Cuanto más pronto se incorpore el niño enfermo a la escuela, antes recobrará su equilibrio y autoestima perdidos como consecuencia del trauma emocional producido por la enfermedad.

La coordinación estrecha en el programa terapéutico entre la escuela, el equipo médico y los padres favorecerá que el niño pueda desarrollarse académica y socialmente. Se basa en nuevas actitudes hacia el niño enfermo.

El papel de hospital. Un programa terapéutico integral incluye la intervención educativa, dirigida por un profesional preparado y con experiencia en el ámbito educativo que se integrará en el equipo médico.

Los médicos deben ofrecer a los maestros una información específica relacionada con la situación del niño y darles la seguridad de que éste dejará de asistir a la escuela si consideran que no está en condiciones para ello; asimismo, han de valorar cómo los tratamientos afectarán a la asistencia a la escuela y planificar adecuadamente las ausencias del niño.

La información que los médicos darán a los maestros incluirá los siguientes apartados: características de la enfermedad y tratamientos; factores que afectan a la atención del paciente, a su interacción social, a la enseñanza y cuidado médico; secuelas neurológicas y efectos educativos de algunas enfermedades y de sus tratamientos; y factores de riesgo.

El papel de los padres. Los padres constituyen el apoyo más estable de sus hijos en el hospital y en la escuela; por ello necesitan tener un conocimiento exacto del estado de su hijo y ser orientados por los profesionales para asumir su responsabilidad en la educación y tratamiento del mismo.

El papel de los maestros. Tienen libertad para organizar los apoyos, realizar las adaptaciones curriculares y conseguir la aceptación del niño enfermo por sus compañeros, basándose en una evaluación cuidadosa de los efectos de la enfermedad y de los tratamientos en el funcionamiento académico y cognitivo de los niños.

Enlaces externos[editar]

Pedagogía Hospitalaria en Venezuela[editar]

Cronología de la Pedagogía Hospitalaria en Venezuela[editar]

La Pedagogía Hospitalaria en Venezuela surge como respuesta a la necesidad de atención y continuidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje, que repercutirá en la escolaridad del niño, niña y adolescente, que a causa de la enfermedad y el proceso de enfermar, presentan un cambio brusco y repentino en su rutina de vida. A partir de ese momento, desaparece el hábito del niño en la escuela, el hogar, los amigos, las maestras, siendo separado de todo su ambiente familiar de confort y de cotidianidad.

El inicio de esta Pedagogía data de 1845, cuando el Dr. José María Vargas, Presidente de la Dirección de Instrucción Pública, expone la necesidad de crear instituciones, asilos y escuelas infantiles (Hermo, 2012, p.33).

En 1912, se crean escuelas de tipo especial para atender a “ciegos, sordos y anormales”, según la Ley de Instrucción Pública. Para 1948 se sustenta la creación de planteles y secciones especiales para atender a niños física o mentalmente deficientes, inadaptados o en situación social irregular, visión que se mantiene en el Estatuto Provisional de Educación hasta 1949. (UNA, 2013, p.150). Bajo la dirección del Dr. Pastor Oropeza el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, se crean Los Jardines de Infancia anexos a la Escuela Normal y el Consejo Venezolano del Niño para dar atención integral de calidad al niño y a la madre desde la visión médica, social y educativa con las ideas innovadoras del Dr. Rafael Vegas.

Para el año de 1948 se registra la primera experiencia sistematizada de Pedagogía Hospitalaria en Venezuela y es en el “Aula Jardín Dra. Lya Imber” en el Pabellón de Niños del Hospital Central de Valencia, dependiente para el momento del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS) de la época y a cargo de la Maestra Normalista Lucy Magallanes de Ortega. Entre 1967 y 1969, el Ministerio de Educación delimita el aspecto filosófico y político de la Educación Especial en Venezuela que aparece por primera vez definido la atención a niños físicamente excepcionales como “los sordos, ciegos, lisiados, débiles y hospitalarios”(Montes, p.3).

Para 1976, el Ministerio de Educación, bajo la Dirección de Educación Especial, se materializa la propuesta de atención de escolares con impedimentos físicos, bajo la figura de Aulas Anexas a hospitales, Escuelas Unitarias Hospitalarias atendiendo a la población de niños, niñas y adolescentes hospitalizados.

En el 2006 surge una nueva denominación de estos espacios nombrados, como “Aulas Hospitalarias” transformándose para el 2012 en Espacios Educativos en el Contexto Hospitalario. Paralelamente se encuentran en funcionamiento los Centros Educativos Hospitalarios (CEH) desde el año 1979 bajo la dirección para entonces del Consejo Venezolano del Niño, actualmente Fundación del Niño Simón; y Espacios Psicorecreativos bajo la responsabilidad de fundaciones y ONG.

En Venezuela existen en la actualidad más de 58 espacios en Hospitales Generales de Tipo IV (Parámetros regulatorios de la Infraestructura Operativa vigente según Gaceta Oficial de la República de Venezuela N°32.650 del 21 de enero de 1983) y Hospitales de Especialidades Pediátricas destinados a la atención educativa integral del niño, niña y adolescente hospitalizado.

Características del personal docente que trabaja en el contexto hospitalario en Venezuela[editar]

Los docentes que laboran y están a cargo de los espacios educativos en contextos hospitalarios en Venezuela, son egresados de diferentes Institutos de Educación Universitaria y Universidades en las que se imparte la carrera de Educación en las diferentes menciones y/o especialidades. Estos docentes no poseen formación curricular formal dentro del pensum de estudios, tanto en las instituciones públicas como privadas. Es la experiencia en la praxis lo que permite desarrollar las distintas actividades y competencias, desde los enfoques formativo, instructivo y psicopedagógico. (Hermo, 2008).

La Universidad Central de Venezuela y el Instituto Universitario Salesiano Padre Ojeda ofrecen la asignatura Pedagogía Hospitalaria bajo la figura electiva dentro de la carrera de Educación. En el año 2011 el Instituto Universitario AVEPANE incluye en su pensum de estudios la asignatura “Pedagogía Hospitalaria”. Desde el 2012 esta Institución, ofrece el Diplomado de Pedagogía Hospitalaria.

El diseño del Diplomado y de la asignatura, respondieron a un diagnóstico realizado en el año 2008 en Venezuela, sobre la base de las competencias que la UNESCO (1996) denomina “los cuatro pilares de la educación”, necesarios para una educación a lo largo de la vida: Aprender a conocer, Aprender a hacer, Aprender a convivir y Aprender a ser.

300pxGráfico en el que se representan las características del docente que labora en contextos hospitalario en Venezuela

Las características de los docentes que laboran el contexto hospitalario inciden en la mejoría de la calidad de vida del niño, niña y adolescentes hospitalizados y la de sus familias, porque les ayudan a conocer y entender sus dolencias físicas, emocionales y espirituales.

Referencias[editar]

Hermo Gonzalez, Carmen (2012). «La pedagogía hospitalaria en Venezuela: una mirada al ayer». Revista Latidos (2): 29. 

Cedeño, Gustavo; Collantes, Patricia; Pérez, Gustavo (2013). Desarrollo del sistema educativo venezolano (3ra edición). Caracas, Venezuela: Universidad Nacional Abierta. p. 381. ISBN 978-980-236-707-8. 

Montes, N. (S/F). «La Educación Especial como proceso de bienestar en Venezuela». Mimeografía: 3. 

Hermo González, Carmen (2008). «I Jornada Interdisciplinaria de Pedagogía Hospitalaria». Prensa. 

Hermo González, Carmen (2013). «El perfil del docente que labora en espacios educativos en el contexto hospitalario». Revista Latidos (3): 30. 

Enlaces externos[editar]